Por Arián Laguna
Octubre 2020

Si bien todas las encuestadoras (con la curiosa excepción de Página Siete) estimaron una victoria para el MAS en las elecciones del 18 de octubre, ninguna previó su magnitud: obtuvo 55,12%, seguido por Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa con 28,85%; la más optimista de las encuestas le daba 44%. La magnitud de la diferencia obtenida hizo imposible cualquier intento sistemático de negar esa victoria a través de mecanismos no democráticos.

El objetivo de estos breves apuntes es identificar quiénes fueron los actores sociales que a través de su voto le dieron al MAS esa implacable victoria. La diferencia del MAS entre la elección del año 2019 y la de este año fue de 491.154 votos (8%); por ello, es necesario identificar en qué espacios sociales el MAS incrementó su votación respecto al año pasado.[1]

1. El voto de la ruralidad andina y sus ciudades intermedia

El MAS obtuvo más del 80% de la votación en 176 municipios de los 342 que tiene el país. Todos ellos son parte de la región andina o municipios de colonización campesina andina en regiones tropicales (el Chapare, Yapacaní y San Julián). La gran mayoría de ellos son municipios predominantemente rurales, aunque en este grupo también encontramos ciudades intermedias de menos de 100.000 habitantes como Villa Tunari, Achacachi, Viacha, Puerto Villarroel, Yapacaní, Sipe Sipe y Caranavi.  Si bien se trata del núcleo histórico que siempre ha votado militante y masivamente por el MAS, su voto se radicalizó aún más: en la elección de 2019 fue de 76% por el MAS; en ésta fue de 89%.

Así, la ruralidad andina y sus ciudades intermedias le otorgaron al MAS 154.967 votos adicionales a los de 2019. De los 491.154 votos que en total incrementó el MAS respecto a la elección de 2019, 32% de ellos se los debe a este factor.

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2. ¿Qué pasó en las ciudades? La centralidad de El Alto

En la Tabla 1 se muestran los datos de las elecciones 2019 y 2020 para las ciudades con más de 100.000 habitantes. Aquí existe un dato inequívoco: El Alto fue fundamental para la victoria del MAS. Su voto por el MAS se incrementó del 55% al 77%; al ser el segundo municipio más poblado del país, esto se tradujo en 142.715 votos complementarios para el MAS. Todas las otras ciudades reunidas otorgaron 160.801 nuevos votos al MAS; es decir, apenas igualan el caudal de votos extras otorgado por El Alto.

Otro dato de gran interés es que pese a la retórica de que el MAS había sido desterrado de las ciudades, en realidad se impuso como la primera fuerza política en los municipios urbanos de más de 100.000 habitantes con 46%. Respecto a la elección anterior solamente perdió 2.152 votos en Trinidad; en todas las demás ciudades registró ganancias, incluido el municipio de Santa Cruz de la Sierra. Asimismo, no sólo ganó en El Alto, sino en Cochabamba, Oruro, y municipios conurbados como Sacaba, Quillacollo, Warnes, Montero y La Guardia.

El peor resultado para el MAS fue la ciudad de Potosí: el 2019 obtuvo 18% y este año ascendió a un muy escueto 22%. Queda muy claro que la fractura política que tuvo con esta región que tradicionalmente votaba por el MAS continúa vigente.

3. ¿Y el voto en el exterior?

El voto en el exterior no explica el crecimiento del MAS respecto a la elección anterior. Debido a la depuración de votantes y a la no apertura de mesas de votación en varias ciudades del mundo, el total de votos emitidos en el exterior disminuyó de 209.951 a 170.457; el total de votos a favor del MAS (aunque incrementó porcentualmente) disminuyó de 120.647 a 112.175.

4. ¿Dónde perdió votos el MAS?

La mayor pérdida de votos (aunque reducida en términos absolutos) se produjo en municipios de la Chiquitanía (Roboré, San José, San Ignacio de Velasco), el Chaco (Macharetí, Gran Chaco y Cordillera) y la capital del Beni. En general, se trata de regiones en las que predomina la gran hacienda desde tiempos anteriores a la Reforma Agraria de 1953. Asimismo, los sectores más empobrecidos provienen de pueblos indígenas de las tierras bajas, con poca identificación con la predominancia de “popular-andino” en el MAS. Asimismo, son el límite actual en el que se encuentra la expansión de la frontera agrícola por parte tanto de grandes como pequeños propietarios. Estos son sólo características de las regiones en cuestión; cualquier otra aseveración requiere de estudios de caso en estos lugares. 

No cabe duda, entonces, que el MAS le debe su victoria fundamentalmente a la radicalización del voto rural y de las ciudades intermedias en la región andina (y zonas de colonización), así como al voto alteño.

Asimismo, se desmitifica que el MAS sea un partido solamente rural. Es la primera fuerza política en todas las ciudades de más de 100.000 habitantes del país y, tras un año de gobierno de Jeanine Áñez, incrementó su voto en ellas. Es muy probable que este voto esté fuertemente correlacionado con la condición de clase de los votantes; será necesario un análisis espacial a nivel de distritos dentro de los principales municipios para comprender este crecimiento de los votantes en los grandes espacios urbanos.

Aunque no es el objetivo de estos apuntes analizar lo ocurrido en el año de gobierno de Jeanine Áñez, queda claro que las matanzas de Senkata, Sacaba y una retórica de racialización del “otro” como salvaje, violento e ignorante bajo la etiqueta de “masista” sólo tuvo efectos contraproducentes para el gobierno y la oposición de centro y derecha. A esto se le suma una ineficiente gestión de gobierno, plagada de corrupción en momentos de pandemia y de enormes dificultades para las economías familiares. Se requiere de otros tipos de datos para sopesar la importancia de la disputa política en términos de clase/étnicos (que en Bolivia son indisociables) o las preocupaciones familiares las que determinaron el voto del MAS; aunque es probable que cada uno de estos dos factores tuvo mayor peso en distintos grupos poblacionales (es una hipótesis plausible que la radicalización del voto por el MAS en las áreas rurales, ciudades intermedias y El Alto haya respondido en mayor medida a lo primero, mientras que el crecimiento más moderado en las ciudades sea consecuencia de la necesidad de una mejora urgente en la gestión gubernamental y la situación económica a nivel familiar).


Arián Laguna es maestro en Ciencias Sociales por El Colegio de México.

[1] Éste es un análisis circunscrito al cambio del voto por el MAS entre el 2019 y el 2020. Para quienes deseen realizar otro tipo de análisis, podrán encontrar en el siguiente link la base de datos que hemos elaborado con los datos agregados a nivel municipal para ambas elecciones. Asimismo, los compañeros de ELEC-BOL20 han puesto a disposición de todos una página sumamente interesante para la construcción de cartogramas https://ebol20.github.io/elec-bol20/?fbclid=IwAR38YkpA33RKxsTu1Uu1J6yAPktb7XTTBYYAr5kg6XqQTDj7eUVAiowj5Cw

[2] Anexo aquí https://bit.ly/34pSl6G

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