Por Pablo Hernández Jaime | Octubre 2026
El 22 de septiembre de 2026 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó la Encuesta Intercensal (EIC) 2025. Pero ¿en qué consiste esta encuesta y por qué es tan importante?
En México tenemos un Censo de Población y Vivienda (CPV) que levanta Inegi en los años con terminación cero. Esta información sirve, entre otras cosas, para conocer el tamaño y condiciones de vida de la población mexicana. La intención del censo es obtener información de todas (o casi todas) las personas del país, de manera que podamos tener una fotografía general de la población.
Pues bien, como los censos son sumamente costosos para todos sus efectos, a mitad del periodo comprendido entre un censo y otro se levanta una encuesta que nos ayuda a echar una mirada más precisa sobre nuestra población.
La diferencia entre un censo y una encuesta es que el primero sí intenta recabar información de todas y cada una de las mexicanas y mexicanos. En cambio, la encuesta recurre a un muestreo.
Un muestreo consiste, básicamente, en seleccionar solo una parte de la población para obtener información de ella y poder estudiarla. Las ventajas obvias de una muestra son que, al no tener que lidiar con la población entera, resulta más sencillo y menos costoso obtener información.
El asunto con las muestras es que no nos dan información directa de toda la población, y cuando nuestra intención es hablar a nivel poblacional, entonces tenemos un problema. Este problema, sin embargo, se soluciona con un muestreo aleatorio. Este tipo de muestreo, como estadísticamente se ha podido comprobar, nos ayuda a que la muestra obtenida refleje de manera proporcional las características de la población y, en consecuencia, nos permite hacer inferencias y obtener conclusiones no solo para la muestra observada, sino también para la población en general.
La EIC-2025 cumple con estas características, pero además está diseñada para hacer análisis representativos a nivel municipal. Por eso es tan importante la publicación de esta encuesta, pues no solo nos deja echar un vistazo general a la población de México, sino que también nos permite analizar con más o menos detalle lo que ocurre a nivel estatal y al interior de sus municipios.
Para analizar la EIC, un artículo como este resulta demasiado insuficiente. Sin embargo, sí podemos mencionar algunos datos relativos a las condiciones de vida de la población de la Ciudad de México (CDMX) y de los municipios del Estado de México (EDOMEX) pertenecientes a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM). En otras palabras, consideraremos 75 de los 84 municipios que conforman la ZMVM, exceptuando los ocho correspondientes al estado de Hidalgo y el municipio de Morelos.
Ahora bien, de acuerdo con la EIC, en esta zona, viven 21.9 millones de personas, 9.2 pertenecientes a la CDMX y 12.7 al EDOMEX.
En esta zona, prácticamente cuatro de cada cinco personas están en edad de trabajar, y el 60 por ciento de ellas pertenece a la población económicamente activa (PEA); es decir, que realiza alguna actividad productiva o está buscando empleo.
De la PEA, el 61.2 por ciento son empleados u obreros, y el 26.8 por ciento, trabajadores por cuenta propia. Sin embargo, hay municipios donde el porcentaje de cuentapropistas se eleva notablemente. Chiconcuac (40.4), Chiautla (37.1) y Ozumba (36.4) son los municipios donde este porcentaje es mayor. No obstante, en municipios como Valle de Chalco (31.2), Chimalhuacán (30.7), La Paz (29.9), Iztapalapa (29.2) o Milpa Alta (29) el porcentaje de cuentapropistas también es alto.
Con respecto al desempleo, los municipios de Temascalapa (5), Tlalnepantla (4.8), Coacalco (4.6) y Cuautitlán Izcalli (4.4) son los que presentan porcentajes mayores.
Ahora bien, el 29.5 por ciento de todos los trabajadores de la zona a la que nos referimos trabajan más de 48 horas semanales. Este porcentaje, sin embargo, es mayor en los municipios de Temamatla (44), La Paz (40.6), Chimalhuacán (40.3), Tepetlixpa (39.1), Chalco (38.1) e Ixtapaluca (38).
A pesar de estos grandes esfuerzos laborales, la población de esta zona debe lidiar también con trayectos prolongados, bajos salarios y otras carencias.
El 14 por ciento de los trabajadores demora entre una y dos horas para llegar a su trabajo, mientras que el 6.7 por ciento tarda más de dos horas. Por supuesto, este dato es muy variable. Hay municipios como Tlalmanalco (19.1), Ixtapaluca (18.5) o Villa del Carbón (17.8), donde prácticamente una de cada cinco personas debe destinar más de dos horas en dicho traslado.
En cuanto a los ingresos laborales, el 42.6 por ciento de los hogares percibe ingresos iguales o menores a un salario mínimo. En municipios como Atlautla (66.4), Juchitepec (63.7) y Ozumba (61.7) este porcentaje es mucho mayor, y en municipios como Chimalhuacán (49), Ixtapaluca (48.6) y Valle de Chalco (48.3) prácticamente la mitad de los hogares no supera el ingreso laboral de un salario mínimo.
Por otro lado, y hablando de la calidad de las viviendas, el 10 por ciento de las personas reporta alguna o varias de las siguientes carencias: piso de tierra; paredes de cartón, lámina, carrizo, bambú o embarro; o techos de cartón, lámina o palma. Sin embargo, municipios del oriente mexiquense como Chalco (14.6), Chimalhuacán (15.7) o La Paz (16.6) presentan porcentajes mayores, aunque el municipio que reporta más carencias es Temamatla (24.3).
En materia de espacios de la vivienda, el 30 por ciento de los hogares reporta tener más de dos habitantes por dormitorio. No obstante, los municipios donde este porcentaje es mayor son Chimalhuacán (43.8) y Villa del Carbón (42.3), aunque también La Paz (40.9) y Valle de Chalco (40) reportan porcentajes elevados.
Con respecto a las carencias alimentarias, el 5.4 por ciento de las personas (una de cada veinte) reportaron haberse quedado sin comida, al menos una vez, durante los tres meses anteriores por falta de dinero o recursos. Sin embargo, los municipios donde este porcentaje fue mayor fueron Chimalhuacán (9.7), Chalco (9.2), Temamatla (9.2), La Paz (8.8), Chicoloapan (8.8) e Ixtapaluca (8.8). En un sentido similar, el 15 por ciento de las personas reportaron no poder acceder a una alimentación variada por falta de recursos. Aquí, nuevamente, el municipio donde este porcentaje es mayor fue Chimalhuacán (29.6), seguido de Chiconcuac (27.4), Ixtapaluca (26.2), Chicoloapan (24.7) y La Paz (23.7).
Finalmente, en materia educativa, la zona que analizamos reporta un rezago de 8.4 por ciento. Decimos que una persona se encuentra en rezago educativo cuando no alcanzó el nivel escolar reglamentario para su generación. De acuerdo con los criterios de Inegi, en este grupo entran las personas nacidas antes de 1982 que no tienen primaria completa, igual que las nacidas entre 1982 y 1997 que no tienen secundaria, las nacidas entre 1998 y 2004 que no tienen preparatoria, o las nacidas después de este año que no tienen preparatoria o no están inscritas en la escuela. Pues bien, los municipios con mayor rezago son Villa del Carbón (19.2), Tepetlixpa (13.4) y Juchitepec (13.3). No obstante, Chimalhuacán (12), Valle de Chalco (11.4) y Milpa Alta (11.2) también presentan porcentajes importantes de rezago.
Me excuso con el lector por la cantidad y variedad de información presentada. Elegí estos datos de forma intencional, pues la mayoría de ellos se refieren a dimensiones particulares de la pobreza, por lo que, en su conjunto, nos permiten hacernos una idea de las carencias materiales que enfrenta la población de la CDMX y del EDOMEX, al menos en la parte que toca a la ZMVM. Como podemos ver, aunque los datos sobre carencias educativas, de alimentación, vivienda o ingreso quizá puedan no parecer tan elevados en el promedio, en sus extremos superiores sí dan cuenta de municipios con carencias muy importantes.
Lo presentado hasta aquí, solo sirve como una primera consulta y acercamiento a los datos de la EIC-2025. Sin embargo, será importante explorar esta información con mayor detalle y sistema, pues es una buena oportunidad para obtener una imagen más clara de las condiciones de vida de las y los mexicanos. Profundizar en estos conocimientos será imprescindible para poder tomar acciones que mejoren sensiblemente las condiciones de vida de nuestra población.
Pablo Hernández Jaime es doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México.
