Por Ollin Vázquez | Febrero 2026
En la película No Other Choice (2025) el protagonista comete tres asesinatos contra altos perfiles de la industria con el objetivo de obtener un empleo. La trama inicia cuando la empresa coreana Solar Paper, dedicada a la fabricación de papel con técnicas poco avanzadas y en la que él había trabajado durante 25 años, es comprada por capitales norteamericanos. Los nuevos dueños inician una “reestructuración corporativa” que implica recortes de personal, dejando al protagonista sin trabajo y obligándolo a buscar empleo en una industria con poca oferta laboral. La única otra empresa del sector, Moon Paper, opera como una “fábrica oscura” altamente mecanizada, que requiere únicamente de un ingeniero para supervisar todo el proceso productivo. Tras ser rechazado en esta empresa, el protagonista se ve orillado a asesinar al titular del puesto y, después de comparar los currículos de los mejores ingenieros del sector, elimina a los dos candidatos que considera más preparados que él, y así tener más posibilidades de quedarse con el empleo.
Evidentemente, lo que sucede en la película es ficción, sin embargo, no dista mucho de la realidad que se vive actualmente. Los despidos de trabajadores y la reducción relativa de los puestos de trabajo a causa de la maquinización son una tendencia estructural del modo de producción capitalista. La competencia entre empresas por disminuir costos y ganar los mercados las obliga a tecnificarse continuamente, y en el mayor de los casos esta tecnificación se hace a costa de la reducción del capital destinado a la contratación de mano de obra. De acuerdo con varios organismos internacionales como la OCDE, el Foro Económico Mundial y el FMI, en el mundo, alrededor del 47% de los empleos corren peligro por los avances en la IA y la automatización (OCDE, 2019; World Economic Forum, 2020).
Así como en la película, también hay una lucha feroz entre los trabajadores por conseguir empleo. En países subdesarrollados con poca oferta de empleo como México es difícil conseguir un puesto de trabajo. Como muestra, un dato: de acuerdo con México ¿Cómo vamos?, deberían de crearse 1 millón 200 mil puestos de trabajo formales por año en nuestro país para absorber el crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA) y disminuir parte de los empleados en el sector informal. Sin embargo, esta cifra no se ha logrado desde hace más de 10 años. Esto explica, en parte, que haya florecido el sector informal, que actualmente absorbe más del 50% de la población ocupada (INEGI, 2023). Aunque en la actualidad, este problema está alcanzando a los países considerados como desarrollados. Para ilustrar, una encuesta a usuarios de LinkedIn estadounidenses mostró que, desde 2023 a 2025, las ofertas de empleo a recién graduados cayeron en 35%. Además, el 63% de los ejecutivos encuestados admitió que es probable que la IA reemplace a los empleados menos cualificados (BBC News, 2025).
Como consecuencia, el individualismo va sustituyendo los sentimientos de colectividad que surgen durante el proceso de trabajo entre los trabajadores. Por ejemplo, al principio, antes de que despidieran al protagonista, al enterarse que iban a recortar el 20% de la línea de producción, trata de hablar con los directivos de Solar Paper para abogar por los trabajadores que iban a ser despedidos. El protagonista expresa su disconformidad sobre cómo era posible que le pidieran una simple lista de nombres para despedir, cuando muchos de ellos eran veteranos en la industria y para ellos, los trabajadores, ser despedido era “como que te cortaran la cabeza”. Posteriormente, después de ser despedido y ver que iba a tener que vender su casa y que sus hijos y su esposa iban a tener que renunciar a sus pasatiempos porque no había recursos suficientes para pagarlos, la narrativa cambia. Empieza a buscar la supervivencia de su familia, aunque esto implicara asesinar a los otros trabajadores de la industria que estaban compitiendo por el mismo puesto de trabajo. Incluso llegó a conocer la situación familiar de los otros ingenieros y de su necesidad de ese trabajo.
La película también ilustra los daños psicológicos que causa haber perdido el empleo y los medios a los que recurren para enfrentar su situación. En la cinta, los desempleados iban a terapia grupal, donde les hacían expresar en voz alta sus deseos de encontrar empleo al tiempo que se daban golpecitos en las sienes, como si con el simple hecho de creer que iban a encontrar pronto otro trabajo se fueran a materializar sus aspiraciones. Además, la falta de empleo orilla a la población a refugiarse en el alcohol, la drogadicción o la enajenación a través de las redes sociales. Uno de los ingenieros, por ejemplo, comenzó a beber porque llevaba desempleado casi 8 meses.
Finalmente, la cinta permite observar cómo, en el capitalismo, el trabajo se aparece al trabajador como un simple medio de vida, no como una actividad que lo transforma y lo realiza como ser humano. En la película, la esposa de uno de los ingenieros aspirantes a la vacante en Moon Paper le decía que por qué no mejor se dedicaba a administrar una cafetería que sus suegros le habían ofrecido, puesto que en la producción del papel no había muchos puestos de trabajo. Él le contestó que disfrutaba realizar esa actividad y que le había dedicado ya gran parte de su vida. Y es que, en el capitalismo, la disociación entre el trabajo y la realización personal es la forma en que se presenta la actividad productiva; el sistema necesita fuerza de trabajo, no la realización personal del trabajador. La mayoría de las veces los jóvenes estudian lo que les retribuirá más recursos en el largo plazo, no lo que verdaderamente disfrutan hacer. Además, una vez acabados sus estudios, nada les garantiza que encontrarán un empleo bien remunerado acorde a sus expectativas. En Ciudad de México, por ejemplo, 5 de cada 10 egresados no trabaja en algo relacionado a su carrera (IMCO, 2022). Así también, en España, de acuerdo con un informe presentado en 2018 por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 27% de los universitarios egresados en 2014 seguían sin encontrar empleo después de cuatro años. Adicionalmente, el 37% de los egresados de licenciatura tenían trabajos de baja cualificación (Fundación CYD, 2017).
En conclusión, la película No Other Choice es un reflejo crudo de la enajenación del hombre en el capitalismo. El desenlace del protagonista muestra la alienación total del trabajador: alienado del producto de su trabajo (que no le pertenece), del acto de trabajar (ahora mecanizado y sin sentido), de su esencia como ser humano que se realiza mediante la actividad creativa y alienado de sus semejantes, a quienes se ve forzado a ver como competidores y obstáculos para su supervivencia. La película ilustra con claridad cómo la lógica imparable de la acumulación de capital —que exige la constante revolución de los medios de producción y la reducción del capital variable (los salarios)— convierte al proletario en un mero recurso desechable y lo enfrenta contra los de su propia clase.
Ollin Vázquez es maestra en Economía por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
