Por Pablo Hernández Jaime| Enero 2026
Mi objetivo en estos tres artículos es sintetizar y reseñar algunas de las ideas que Marx presenta en sus famosos Manuscritos de economía y filosofía, de 1844, en torno al concepto de necesidades humanas.
Para esto, haré primero una breve contextualización de la obra, seguida de una rápida síntesis de su estructura y contenido, para después abordar el concepto que me interesa reseñar. Este será también el contenido de los tres artículos.
I. Contextualización
Los Manuscritos de economía y filosofía fueron escritos entre abril y agosto de 1844, cuando su autor contaba con apenas 26 años. La obra fue escrita tratando de dar seguimiento a los planteamientos vertidos en otro documento: una revista publicada en febrero de ese mismo año titulada Los anales franco-alemanes. La revista en cuestión contenía trabajos de diversos autores, incluidos dos artículos de Marx, La cuestión judía (1970b) y su Introducción a la contribución a la crítica de ‘la filosofía del derecho’ de Hegel (1970a), y, de Engels, un Esbozo de crítica de la economía política (1970).
En el momento de la publicación de Los anales franco-alemanes, Marx y Engels aún no se conocían. Sin embargo, ambos habían llegado a conclusiones similares en lo que respecta a su posición filosófica, perspectiva política y agenda de investigación:
(1) Ambos estaban inconformes con las perspectivas filosóficas de sus contemporáneos. La vanguardia filosófica de la época estaba dominada por el neohegelianismo, dividido en dos alas principales: una conservadora para con el estado de cosas alemán e integrada por los viejos hegelianos o hegelianos de derecha, y otra ala progresista, integrada por los jóvenes hegelianos o hegelianos de izquierda. Dentro de estos últimos se encontraban también Marx y Engels. No obstante, para el momento en que escribieron en Los anales franco-alemanes, ambos habían comenzado a desarrollar una crítica hacia este segundo grupo[1].
Dicha crítica, grosso modo y como se vería posteriormente en La sagrada familia (2013), tenía dos componentes principales: por un lado, interpelaba a los jóvenes hegelianos por asumir que, solo por manejar una teoría potente, ya podían deducir de ella interpretaciones verdaderas de los fenómenos, olvidando por completo que el conocimiento no se puede derivar solo ni fundamentalmente de la teoría, sino que debe extraerse de la realidad; por otro lado, Marx y Engels denunciaban la perspectiva unilateral de los jóvenes hegelianos, que se asumían como detentadores del conocimiento y, por tanto, exigían obediencia de las masas, olvidándose de una cuestión sumamente importante: que el conocimiento no puede ser impuesto desde fuera para la liberación de la sociedad; por el contrario, ese conocimiento debe ser reconocido, comprendido y asimilado por las personas para convertirse, internamente, en una fuerza material.
(2) De esta primera crítica, en parte, deriva también la postura política que Marx y Engels comenzaron a adoptar. Dicha postura, que hoy conocemos como socialismo científico, apela en gran medida al estudio riguroso de la realidad como guía para la práctica política. Esto se verá muy claro años después en el Manifiesto del partido comunista (2012), donde Marx y Engels distinguirán las vertientes de socialismo en función del tipo de intereses que defienden, pero no a partir de sus intenciones declaradas, sino con base en sus consecuencias esperables.
Desde la perspectiva del socialismo científico, aunque las intenciones son importantes, éstas no son las que definen si tal o cuál práctica política es revolucionaria, reaccionaria o conservadora. Las intenciones importan en la medida en que son los motivos para actuar. Pero si estos motivos no están bien orientados, entonces no es seguro que las acciones lleguen a buen puerto. Para garantizar esto último, entonces, es necesario tener también un mapa que nos ayude a orientarnos, este mapa es el conocimiento científico de la realidad.
No obstante, ese conocimiento tampoco puede quedarse guardado en un cajón, sino que es necesario divulgarlo y emplearlo de manera crítica para el análisis del acontecer social; en otras palabras, es necesario hacer esfuerzos para que las personas también se interesen por conocer la ciencia y aplicarla, creadoramente, en su práctica política.
(3) De este segundo punto se desprende la necesidad de comenzar una investigación rigurosa de la moderna sociedad capitalista. Pero ¿por dónde empezarla? Marx y Engels consideraban que todos los ámbitos de la vida social eran relevantes. Sin embargo, decidieron orientar sus esfuerzos de investigación, primordialmente, al ámbito económico. Esta decisión fue el resultado de que Marx y Engels consideraran que la economía de una sociedad incluía todas aquellas prácticas y relaciones sociales encaminadas a la satisfacción de las necesidades humanas. La economía es el ámbito de la producción y reproducción de la vida, y, en esta medida, es el que en última instancia condiciona al resto de los ámbitos sociales.
Pero, esto no debe interpretarse como que “cada fenómeno social tiene su causa económica”, como si la gran complejidad social pudiera reducirse a la economía. La realidad social es bastante más complicada que eso. Sin embargo, la economía sí establece algunos de los márgenes y tendencias más relevantes de la sociedad. Así, por ejemplo, en el capitalismo, donde la producción está regida por el mercado, se genera una tendencia a la concentración de la riqueza. Esta concentración traerá la aparición de algunos pocos ultrarricos y una masa enorme de gente que vive con carencias; asimismo, esto traerá como consecuencia esas escenas tan chocantes donde vemos, por un lado, casas sin gente y gente sin casa o tiendas llenas de víveres y gente muriéndose de hambre. Por otro lado, si quisiéramos una sociedad donde la producción estuviera orientada por entero a la satisfacción de las necesidades de las personas, eso solo sería posible sustituyendo al mercado por algún otro mecanismo que permitiera establecer una asignación más racional de los recursos para el consumo, así como de los insumos y la mano de obra para la producción. Sin embargo, tal sustitución del mercado implicaría la supresión del capitalismo, pues tal posibilidad excede sus límites.
Me detuve a señalar estos tres aspectos del pensamiento de Marx y Engels por una razón: ya desde la publicación de Los anales franco-alemanes, ambos habían comenzado a llegar a estas posturas. Por supuesto, no es que su pensamiento ya estuviera acabado, sino que siguió evolucionando y perfeccionándose a lo largo de los años.
Ahora bien, los Manuscritos de economía y filosofía, inspirados en buena medida por el Esbozo de Engels,son el primer intento de Marx por aproximarse a la crítica de la economía política. Su redacción se ubica después de la publicación de Los anales franco-alemanes y antes del primer encuentro con Engels en otoño de 1844. El texto nunca fue concluido y durante 88 años permaneció sin ser publicado. Sin embargo, se trata de un texto sumamente interesante para comprender la obra y pensamiento de Marx, particularmente su teoría y concepto de la enajenación y su concepción de ser humano, así como algunos otros conceptos más, como el de necesidades humanas.
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En el siguiente artículo, intentaré presentar una síntesis de la estructura y contenido de este libro.
Pablo Hernández Jaime es doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México.
NOTAS
[1] Un análisis más o menos detallado de esta crítica se puede consultar en mi resumen de La sagrada familia (Hernández Jaime, 2022) https://cemees.org/2022/11/30/sobre-la-dialectica-de-la-autoridad-en-la-sagrada-familia/ .
Referencias
Engels, F. (1970). Esbozo de crítica de la economía política. En K. Marx & A. Ruge (Eds.), Los Anales Franco-Alemanes. Ediciones Martínez Roca.
Hernández Jaime, P. B. (2022). Sobre la dialéctica de la autoridad en «La sagrada familia». CEMEES. https://cemees.org/2022/11/30/sobre-la-dialectica-de-la-autoridad-en-la-sagrada-familia/
Marx, K. (1970a). Contribución a la Critica de la Filosofia del Derecho de Hegel. En J. Bravo (Ed.), Los Anales Franco-Alemanes (pp. 101-116). Ediciónes Martínez Roca.
Marx, K. (1970b). La cuestión judía. En K. Marx & A. Ruge (Eds.), Los Anales Franco-Alemanes (pp. 223-257). Ediciones Martínez Roca.
Marx, K., & Engels, F. (2012). Manifiesto del Partido Comunista. En Textos Selectos y Manuscritos de París; Manifiesto del Partido Comunista con Friedrich Engels; Crítica del Programa de Gotha. Editorial Gredos.
Marx, K., & Engels, F. (2013). La sagrada familia o crítica de la crítica crítica contra Bruno Bauer y consortes. Akal.
