Por Ehécatl Lázaro | Enero 2026
Desde la fundación de la República Popular China, en 1949, la ideología ha tenido un papel central. Bajo el liderazgo de Mao Zedong, el Partido Comunista de China impulsó permanentemente la difusión del Marxismo-Leninismo-Pensamiento de Mao Zedong. El Estado imprimió millones de libros para que todo el pueblo chino tuviera acceso a la nueva ideología oficial. No sólo los miembros del Partido debían conocer y asimilar los materiales ideológicos, sino que todo el pueblo chino debía conocer los trazos generales de hacia dónde se dirigía la Nueva China y participar activamente en el gran movimiento nacional por la construcción del socialismo. En algunos periodos el estudio de la ideología adquirió más peso que en otros. Por ejemplo, la ruptura sino-soviética y la Revolución Cultural fueron puntos álgidos, mientras el periodo previo al primer plan quinquenal y los años posteriores al Gran Salto Adeltante fueron los puntos más bajos. Haciendo una evaluación de todo el periodo que Mao Zedong estuvo al frente de la Nueva China, puede decirse que el Partido le asignó a la ideología un rol central.
Con el advenimiento de la Reforma y la Apertura, el Partido restó importancia al trabajo ideológico para dársela al trabajo económico. Seguía siendo importante que los miembros del Partido conocieran los materiales ideológicos fundamentales, pero ya era prescindible que todo el pueblo chino los manejara. Para Deng Xiaoping, principal líder de este periodo, lo más importante era concentrarse en el desarrollo de las fuerzas productivas de China, lo demás era secundario. La discusión de cómo podía considerarse socialista una economía caracterizada por la existencia de propiedad privada de los medios de producción, salarios, explotación de la fuerza de trabajo, y burgueses y proletarios, podía ser relegada para más tarde. Lo urgente era volcarse al trabajo económico. Ante este cambio de prioridades, entre algunos miembros del Partido y entre el pueblo chino de a pie surgió la idea de que el Partido Comunista estaba abandonando poco a poco sus banderas ideológicas. Para aclarar la cuestión, Deng promulgó los cuatro principios fundamentales a los que China jamás renunciaría: el camino socialista, la dictadura democrático-popular, la dirección del Partido Comunista y el Marxismo-Leninismo-Pensamiento de Mao Zedong. Estos cuatro principios eran inamovibles, a pesar de que ahora lo central fuera el trabajo económico.
La estrategia dio resultados y la economía china creció a ritmos insospechados. La aparición de la propiedad privada de los medios de producción, la disminución de la propiedad pública, la generalización del trabajo asalariado, la mercantilización de la vivienda, la educación, etc., la atracción de inversiones extranjeras, la incorporación a los organismos internacionales de comercio y financiamiento, entre otras cosas, permitieron que China se enriqueciera. Crecieron las grandes ciudades, creció la industria manufacturera, el proletariado, la burguesía, y las nuevas tecnologías. Todo bajo el control y la guía del Partido Comunista. Con la Teoría de las Tres Representaciones los grandes empresarios entraron al Partido también. El periodo de Jiang Zemin y Hu Jintao continuó la línea fijada por Deng sobre el peso de la ideología. La ideología seguía siendo central para el Partido y para todo el país, pero tenía mucho menos peso que con el periodo de Mao.
Al llegar Xi Jinping al poder, en 2012, el nuevo Secretario General del Partido Comunista de China realizó un diagnóstico alarmante. Durante todo el periodo de Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao, el Partido había logrado desarrollar las fuerzas productivas de China, pero a cambio estaba perdiendo su espíritu revolucionario, su convicción comunista y su compromiso con la construcción del socialismo. El hedonismo, el liberalismo y el culto al dinero se habían vuelto valores generalizados en las filas del Partido, lo cual se expresaba en una corrupción rampante y en un enorme desprestigio ante los ojos del pueblo. Era necesario iniciar una campaña interna a nivel partidario para cambiar todo lo que debía ser cambiado, con el fin de salvar el liderazgo del Partido y de recuperar los valores comunistas. Xi no renegó de la Reforma y la Apertura y del desarrollo económico de China, pero adviritó que la descomposición ideológica del Partido estaba llegando a un punto sin retorno y era necesario poner manos a la obra.
Reflexionando sobre la importancia de la ideología, Xi abordó el caso de la URSS: “¿Por qué se desintegró la Unión Soviética? ¿Por qué colapsó el Partido Comunista de la Unión Soviética? Una razón de peso fue la intensa lucha ideológica. Hubo una completa negación de la historia soviética, de la historia del Partido Comunista de la Unión Soviética, de Lenin y Stalin, y se promovió el nihilismo histórico. Con la confusión ideológica, las organizaciones del Partido a todos los niveles se volvieron virtualmente ineficientes, e incluso el ejército dejó de estar bajo el liderazgo del Partido. Al final, el alguna vez grandioso Partido Comunista de la Unión Soviética se cayó y el que fuera el gran Estado socialista de la Unión Soviética se desintegró. ¡Esto debe ser una lección para nosotros!” (Xi Jinping, 2019). La lección era clara: sin firmeza ideológica dentro del Partido, todo se podía desmoronar.
Para Xi, el hecho de que China haya avanzado en su desarrollo económico no implica que el liderazgo del Partido Comunista esté garantizado. Todo está en riesgo si no se cuida el trabajo ideológico: “La Unión Soviética fue el primer país socialista del mundo y por un tiempo disfrutó de un éxito espectacular. Sin embargo, al final colapsó. Una razón importante del fracaso fue que el Partido Comunista de la Unión Soviética se desligó del pueblo y se volvió un grupo de burócratas privilegiados que sólo servía a sus propios intereses. Incluso en un país modernizado, si el Partido en el poder le da la espalda al pueblo, pondrá en peligro los frutos de la modernización.” (Xi Jinping, 2021)
La conclusión era muy clara: “Si la gente que cultivamos ya no cree en el marxismo ni el comunismo, ya no sostiene la bandera del Socialismo con Características Chinas, entonces sucederán tragedias como los cambios en Europa del Este y el colapso del Partido Comunista de la Unión Soviética, que dejaron atrás una patria que duele recordar.” (Xi Jinping, 2023) Viéndose en el espejo de la Unión Soviética, Xi Jinping entendió que si no regresaba al trabajo ideológico el peso necesario, el Partido Comunista de China y la República Popular China corrían el riesgo de compartir el amargo fin de la URSS.
Una de las características distintivas de la Nueva Era es la vitalidad del trabajo ideológico en el seno del Partido y entre la población general. En el Partido, los comités realizan permanentemente sesiones de estudio para revisar materiales ideológicos, se imparten conferencias sobre el tema, se realizan actividades culturales temáticas y se mantiene un estado de ánimo activo. En la sociedad general, las facultades y los institutos de Marxismo en las universidades han pasado de 130, en 2012, a aproximadamente 2 mil, en 2025, todos los estudiantes toman obligatoriamente cursos ideológicos, los Valores Centrales del Socialismo con Características Chinas son omnipresentes en las ciudades y se despliegan letreros que llaman a mantener el espíritu rojo. Uno de ellos dice: “No olvides la misión original”. Es decir, no olvides que nuestra misión no ha terminado, la misión de construir el comunismo. Xi llama todo el tiempo a elevar y consolidar el trabajo ideológico dentro del Partido. Para él, si se pierde la batalla ideológica, se pierde todo.
Ehécatl Lázaro es maestro en Estudios de Asia y África, especialidad China, por El Colegio de México.
Referencias
Xi Jinping (2019), “Algunas cuestiones sobre la persistencia y el desarrollo del Socialismo con Características Chinas”, Qiushi. Disponible en: https://www.qstheory.cn/dukan/qs/2019-03/31/c_1124302776.htm
Xi Jinping (2021), “Aplicar completamente la filosofía del nuevo desarrollo”. Qiushi. Disponible en: https://en.qstheory.cn/2023-06/12/c_893605.htm
Xi Jinping (2023), “Esforzarnos por convertirnos en pilares de la sociedad, leales y confiables para el Partido y el pueblo, capaces de asumir las grandes responsabilidades de nuestra época”. Qiushi. Disponible en https://www.qstheory.cn/dukan/qs/2023-06/30/c_1129723161.htm
