Por Ehécatl Lázaro | Septiembre 2025
Uno de los principales cuestionamientos de la izquierda occidental a China es la idea de que la formación económico-social realmente existente en el gigante asiático se entiende más como un capitalismo de Estado que como una versión autóctona del socialismo. Quienes defienden esta tesis sostienen que en China están dadas todas las caracteristicas estructurales del capitalismo: propiedad privada de los medios de producción, trabajo asalariado, relaciones de explotación en el proceso productivo y la existencia de burgueses y proletarios como clases sociales antagónicas; y defienden que la distincion fundamental entre el capitalismo chino y el capitalismo occidental (ej. Estados Unidos) es que en el caso chino el Estado es quien lleva a cabo las funciones de capitalista colectivo, realizando un proceso de explotación directa, a través de las empresas estatales o indirectamente, a través de los capitalistas individuales, a quienes prohija. Autores como Branko Milanovic (2020, Capitalismo, nada más) sostienen que en el mundo actual no existe ninguna alternativa al capitalismo, sino que las diferentes economías hoy existentes sólo representan diferentes casos de capitalismo. Para Branko, China es un caso de capitalismo político y Estados Unidos un caso de capitalismo liberal meritocrático.
Marx y Engels se refirieron en varios textos a la sociedad comunista que sobrevendría a la capitalista[1]. En el comunismo no existirían la propiedad privada de los medios de producción, el trabajo asalariado, la explotación y las clases sociales, puesto que este modo de producción encarna la negación y superación de los rasgos estructurales del capitalismo. El texto más tardío donde hay comentarios sistemáticos sobre la sociedad comunista es la «Crítica al Programa de Gotha». Ahí, Marx distingue dos fases de dicha sociedad: la «primera fase» y la «fase superior».
La primera fase se caracterizaría por tener una estructura económica «basada en la propiedad común de los medios de producción, donde los productores no cambian sus productos» (no hay propiedad privada de medios de producción, trabajo asalariado ni mercado), pero hay un intercambio de trabajos equivalentes regulado por el Estado; políticamente, es un periodo de transición «cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado». Se trata de una «sociedad comunista que acaba de salir de la sociedad capitalista y por tanto presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, el moral y el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede».
La fase superior sería una donde no existe la división del trabajo, no hay contraste entre trabajo manual e intelectual, no existe el trabajo enajenado y los individuos se desarrollan en todos sus aspectos; sobre el aparato de Estado, «tan pronto como hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político».
En “El Estado y la revolución”, Lenin aclara que la “primera fase” de la sociedad comunista de la que habla Marx no es otra cosa que el socialismo, y que la “fase superior” es ya propiamente el comunismo. El socialismo es una etapa intermedia entre el capitalismo y el comunismo, una forma transitoria. En 1922, al defender la necesidad de aplicar la Nueva Política Económica, Lenin decía que su realización implicaría la creación de un “capitalismo de Estado” en la Unión Soviética. Por su importancia, cito in extenso el argumento de Lenin:
“Lo más importante para nosotros era preparar las bases económicas para la economía socialista. No pudimos prepararlas directamente y nos vimos obligados a hacerlo de manera indirecta. El capitalismo de Estado, tal como lo hemos implantado en nuestro país, es un capitalismo de Estado peculiar. No corresponde al concepto habitual del capitalismo de Estado. Tenemos en nuestras manos todos los puestos de mando, tenemos en nuestras manos la tierra, que pertenece al Estado. Esto es muy importante, aunque nuestros enemigos presentan la cosa como si no significara nada. No es cierto. El hecho de que la tierra pertenezca al Estado tiene extraordinaria importancia y, además, gran sentido práctico en el aspecto económico. Esto lo hemos logrado, y debo manifestar que toda nuestra actividad ulterior debe desarrollarse sólo dentro de ese marco. Hemos conseguido ya que nuestros campesinos estén satisfechos y que la industria y el comercio se reanimen. He dicho antes que nuestro capitalismo de Estado se diferencia del capitalismo de Estado, comprendido literalmente, en que el Estado proletario tiene en sus manos no sólo la tierra, sino también las ramas más importantes de la industria. Ante todo, hemos entregado en arriendo sólo cierta parte de la industria pequeña y media; todo lo demás queda en nuestras manos. Por lo que se refiere al comercio, quiero destacar aún que tratamos de crear, y estamos creando ya, sociedades mixtas, es decir, sociedades en las que una parte del capital pertenece a capitalistas privados -por cierto, extranjeros- la otra parte nos pertenece a nosotros. Primero, de esa manera aprendemos a comerciar, cosa que necesitamos, y, segundo, tenemos siempre la posibilidad de cerrar esas sociedades, si así lo creemos necesario. De modo que, por decirlo así, no arriesgamos nada. En cambio, aprendemos del capitalista privado y observamos cómo podemos elevarnos y qué errores cometemos”[2] (Cinco años de la revolución rusa y las perspectivas de la revolución mundial).
Eso decía Lenin sobre un país que era gobernado por el Partido Comunista y que se declaraba socialista. El Estado proletario aplicaría una política “peculiar” de capitalismo de Estado para preparar las bases de la economía socialista. ¿Perdía por ello la URSS su adjetivo de “socialista” para asumir el de “capitalista”? Del argumento de Lenin se infiere que no, que el suyo era un capitalismo de Estado creado, operado y supervisado por una sociedad socialista. Un capitalismo de Estado socialista. En el mismo texto Lenin señala: “Hubiera sido mejor llegar primero al capitalismo de Estado y sólo después pasar al socialismo” (definido el socialismo como la abolición de las clases sociales).
Como Lenin aclaró que la “primera fase” de la sociedad comunista de Marx y Engels era el socialismo, Deng Xiaoping señaló que el capitalismo de Estado socialista de Lenin era la primera etapa del socialismo. Esta primera etapa del socialismo no la planteó Lenin con un carácter universal, sino lo hizo para el caso de la URSS. Deng Xiaoping la aplicó para China, sin proponerla como una teoría generalizable a otros países. La razón de ser de esta etapa es el desarrollo de las fuerzas productivas, muy subdesarrolladas en Rusia (ya capitalista, pero no de avanzada, al triunfo de la revolución de 1917) y absolutamente atrasadas en China (sociedad semifeudal y semicolonial al triunfo de la revolución de 1949). Se entiende que en países centrales-imperialistas con fuerzas productivas desarrolladas esta primera etapa del socialismo no sería necesaria, pues las bases de la economía socialista están ya echadas por el propio desarrollo capitalista.
Respondiendo a la pregunta del título, la formación económico-social realmente existente no es ni el socialismo desarrollado ni un capitalismo de Estado al estilo de Rusia, Singapur, Malasia o Etiopía (tomando los casos que Branko asume como capitalismo político). Se trata de la primera etapa del socialismo, en la que el Estado proletario crea, opera y supervisa un “capitalismo de Estado socialista”, como lo planteara Lenin. En la Unión Soviética esta etapa duró menos de diez años, pues ya en 1928 se lanzó el primer plan quinquenal, para cuyo funcionamiento la NEP representaba un obstáculo. En “Acerca de algunos problemas de la política agraria en la Unión Soviética” (1929), Stalin señalaba: “Si nos adherimos a la NEP es porque sirve a la causa del socialismo. Cuando deje de servir a la causa del socialismo, debemos abandonarla. Lenin dijo que la NEP había sido introducida de manera temprana y que duraría un largo tiempo. Pero nunca dijo que había sido introducida para siempre”. Así, en la URSS, la NEP comenzó en 1921 y terminó en 1928. En China, esta etapa comenzó en 1978, con la Reforma y la Apertura, y se espera que concluya en 2049, para dar paso a una etapa superior de la construcción socialista.
Ehécatl Lázaro es maestro en Estudios de Asia y África, especialidad China, por El Colegio de México.
[1] Entre los que destacan La ideología alemana, el Manifiesto del Partido Comunista y el Anti During.
[2] Las similitudes entre lo que dice Lenin y lo que existe en China son abrumadoras.
