La importancia de la contradicción principal en el desarrollo contemporáneo de China

Por Ehécatl Lázaro | Julio 2025

La República Popular China es un “Estado socialista bajo la dictadura democrática popular” (Constitution, 2004). El funcionamiento de este Estado está a cargo, principalmente, del Partido Comunista de China, “destacamento de vanguardia de la clase obrera, del pueblo y de la nación china” (Estatutos del Partido Comunista de China, 2022). Desde 1949, el Partido es el núcleo que dirige los destinos del país; para entender la China contemporánea hay que entender al Partido. Este destacamento de vanguardia guía sus acciones por el marxismo-leninismo (Partido Comunista de China, 2022), es decir, por el materialismo histórico-dialéctico. Una de las principales características de esta corriente filosófica es la importancia que se le atribuye al concepto de la contradicción. El materialismo histórico-dialéctico comprende la realidad a partir de un análisis de contradicciones. Para el Partido, el análisis de las contradicciones es fundamental para comprender la realidad y para actuar sobre ella. En este artículo se explora cómo el análisis de las contradicciones que hace el Partido influye en el desarrollo de China.

Antecedentes del análisis de contradicciones

La concepción de la realidad como un conjunto de contradicciones no comenzó con el marxismo. En la Grecia Antigua esta concepción se remonta a Heráclito de Éfeso. Para Heráclito: “Una misma cosa es [en nosotros] lo viviente y lo muerto, y lo despierto y lo dormido, y lo joven y lo viejo; éstos, pues, al cambiar, son aquéllos, y aquéllos, inversamente, al cambiar, son éstos” (Mondolfo, 2007, pág. 41).  En todos los fenómenos existen opuestos que se necesitan mutuamente para existir, además de que uno se transforma en el otro. Según Heráclito, la contradicción es el motor del movimiento, es la causa de que los fenómenos se muevan, y dado que los fenómenos sólo pueden existir en movimiento, nunca en reposo, la contradicción es la causa de la existencia de los fenómenos. “Lo que se opone es concorde, y de los discordantes se forma la más bella armonía, y todo se engendra por la discordia” (Mondolfo, 2007, pág. 31). La contradicción lo engendra todo.

En la China Antigua, Laozi desarrolló una concepción de la realidad también marcada por la contradicción. Para él: “Había algo indefinido y completo, que surgió antes del Cielo y la Tierra. ¡Qué quieto era y sin forma, permaneciendo solo, sin sufrir cambio alguno, alcanzando todas partes y sin peligro (de agotarse)! Puede considerarse como la Madre de todas las cosas. No conozco su nombre, y le doy el nombre de Dao” (Legge, 2025, pág. 25). Para Laozi, el Dao es algo que comparten todos los fenómenos del universo, está presente en todo y siempre ha existido. “El movimiento del Dao procede por contrarios. Todas las cosas bajo el cielo surgieron de Él como existiendo (y nombradas); esa existencia surgió de Él como no existiendo (y no nombrada)” (Legge, 2025, pág. 40). La contradicción está presente en todo y siempre lo ha estado. “El curso y la naturaleza de las cosas son tales que lo que estaba adelante ahora está detrás; lo que calentaba, ahora nos congela. La fuerza es a menudo el botín de la debilidad” (Legge, 2025, pág. 29). Todo se torna su contrario por naturaleza.

Hegel retomó esta concepción antigua de la realidad como un conjunto de contradicciones y la aplicó al estudio de la sociedad humana, desarrollando el método de la lógica dialéctica. Ésta asume a la realidad en permanente contradicción, en un proceso eterno de negación y superación entre opuestos, que da lugar al progreso. Para Hegel el progreso es el proceso histórico mediante el cual el espíritu absoluto se auto conoce. Este proceso es algo necesario, que ocurre forzosamente (Maybee, 2020). Hegel enriqueció y actualizó el primitivo análisis de contradicciones presente en la obra de Heráclito y Laozi.

Marxismo-leninismo y contradicción

Marx retomó el análisis de contradicciones de Hegel, pero le dio una base material. Mientras Hegel entendía el movimiento social como el movimiento del espíritu absoluto, Marx lo vio como el movimiento de la realidad social, como el movimiento que genera la humanidad al luchar por su continua reproducción material y espiritual. Comentando las aportaciones de Hegel en este terreno, dice Marx: “La mistificación sufrida por la dialéctica en las manos de Hegel, no quita nada al hecho de que él haya sido el primero en exponer, en toda su amplitud y con toda conciencia, las formas generales de su movimiento. En Hegel la dialéctica anda cabeza abajo. Es preciso ponerla sobre sus pies para descubrir el grano racional encubierto bajo la corteza mística” (Marx, Palabras finales a la segunda edición alemana del primer tomo de El Capital de 1872, 2003, pág. 100). Marx desarrolla una dialéctica materialista, en oposición a la dialéctica idealista de Hegel.

Al analizar la sociedad aplicando la versión materialista del método de Hegel, Marx concluye que la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción es la causa del desarrollo social. Esta contradicción se expresa en la lucha de clases antagónicas, que en el capitalismo es la lucha entre el proletariado y la burguesía. Al resolverse esa contradicción el capitalismo deja de existir y es superado por un nuevo sistema económico: el socialismo (Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, 2001).

Los comunistas rusos retomaron el análisis dialéctico para hacer la revolución y para construir la sociedad socialista. Siguiendo el análisis de Marx, y estudiando a Hegel, Lenin concluyó que la dialéctica puede ser definida como “la doctrina de la unidad de los opuestos, esa es la esencia de la dialéctica” (Lenin, 2003). Stalin señaló que “por oposición a la metafísica, la dialéctica parte del criterio de que los objetos y los fenómenos de la naturaleza llevan siempre contradicciones internas, pues todos ellos tienen siempre su lado positivo y su lado negativo, su pasado y su futuro, su lado de caducidad y su lado de desarrollo” (Stalin, 1979, pág. 267). Aunque la figura de Stalin sufrió un gran desprestigio en el campo comunista internacional después de 1956, siguió siendo considerado por los comunistas chinos como un maestro del marxismo. Mao estudió seriamente sus libros y lo integró a pensamiento.

Mao Zedong y el análisis de contradicciones

Mao Zedong retomó el análisis marxista-leninista sobre la cuestión de la dialéctica y desarrolló su propio punto de vista sobre el análisis de contradicciones, aplicándolo a la experiencia de la revolución china. Mao escribió un texto exclusivamente para estudiar el análisis de las contradicciones: Sobre la contradicción. En 1937 señaló: “La interdependencia y la lucha entre los contrarios existentes en cada una de las cosas determinan su vida e impulsan su desarrollo. No hay cosa que no contenga contradicción; sin contradicción no existiría el mundo” (Mao, Sobre la contradicción, pág. 339). Para Mao los fenómenos complejos no contienen sólo una contradicción, sino varias, y de ellas, “una es necesariamente la principal, cuya existencia y desarrollo determina o influye en la existencia y desarrollo de las demás contradicciones” (Mao, Sobre la contradicción, pág. 353). La contradicción principal desempeña el papel dirigente y decisivo, mientras las demás contradicciones dependen de ella, son secundarias. También señaló que los dos opuestos de la contradicción principal no son iguales, sino que uno es el aspecto principal y el otro es secundario: “La naturaleza de una cosa es determinada fundamentalmente por el aspecto principal de su contradicción, aspecto que ocupa la posición predominante” (Mao, Sobre la contradicción, pág. 356).

En 1937, el aplicar el análisis de las contradicciones al estudio de la realidad nacional, Mao señaló que China vivía dos contradicciones fundamentales: la contradicción entre China y el imperialismo, por un lado, y la contradicción entre el feudalismo y las grandes masas populares, por el otro. Sin embargo, con la invasión de Japón al norte de China, en 1931, la contradicción entre China y Japón se fue volviendo más importante que la contradicción entre China y las demás potencias imperialistas. Al interior, la invasión japonesa de 1937 eclipsó las contradicciones entre las clases sociales, pues las grandes masas populares se acercaron a la burguesía y los grandes terratenientes para defender conjuntamente al país de la invasión japonesa (Mao, Las tareas del Partido Comunista de China en el periodo de la resistencia al Japón).

El análisis de contradicciones llevó al Partido Comunista a aplicar políticas diferentes en cada situación. En 1924 el Partido había formado un frente unido con la burguesía representada por el Kuomintang para luchar juntos en contra de las fuerzas feudales e imperialistas, pero en 1927 el Kuomintang de Chiang Kai-shek traicionó el frente y se unió a las fuerzas feudales e imperialistas que oprimían a las grandes masas populares; simultáneamente comenzó a perseguir al Partido con el objetivo de exterminarlo. Desde 1927 hasta 1937, el Partido orientó su acción política bajo la premisa de que la burguesía representada por el Kuomintang era ahora parte del otro aspecto de la contradicción. Mao concluyó que desde 1937, con la invasión japonesa a gran escala: “la contradicción nacional entre China y el Japón ha superado en peso político relativo a las contradicciones entre las clases y entre los grupos políticos dentro del país, relegándolas a un plano secundario y subordinado. Pero estas contradicciones continúan existiendo, y en modo alguno han disminuido o desaparecido; lo mismo ocurre con las contradicciones entre China y las potencias imperialistas excepto el Japón” (Mao, Las tareas del Partido Comunista de China en el periodo de la resistencia al Japón, pág. 285).

Explicando cómo el cambio de la contradicción principal en China llevó al Partido a modificar su política, Mao escribió: “En un país semicolonial como China, la relación entre la contradicción principal y las contradicciones no principales ofrece un cuadro complejo. Cuando el imperialismo desata una guerra de agresión contra un país así, las diferentes clases de éste, excepto un pequeño número de traidores, pueden unirse temporalmente en una guerra nacional contra el imperialismo. Entonces, la contradicción entre el imperialismo y el país en cuestión pasa a ser la contradicción principal, mientras todas las contradicciones entre las diferentes clases dentro del país (incluida la contradicción, que era la principal, entre el sistema feudal y las grandes masas populares) quedan relegadas temporalmente a una posición secundaria y subordinada” (Mao, Sobre la contradicción, pág. 354). La contradicción principal no es fija e inamovible, sino que puede cambiar de acuerdo con las condiciones históricas. Con la derrota de Japón, en 1945, nuevamente la contradicción principal cambió, colocándose ahora en el ámbito interno, ente las masas populares agrupadas en el Partido Comunista y las fuerzas feudales y burguesas agrupadas en el Kuomintang. El triunfo comunista resolvió la contradicción en 1949.

En 1957, ya en la Nueva China, Mao Zedong escribió otro texto fundamental: Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo. En dicha obra, Mao afirmó que en la Nueva China continuaban existiendo las contradicciones en la sociedad y aclaró que había dos tipos de contradicciones, las antagónicas y las no antagónicas; las primeras tenían que ser resueltas para el avance de la sociedad, mientras las segundas podían ser manejadas cuidadosamente para impulsar el desarrollo de China. Las contradicciones en el seno del pueblo son de carácter no antagónico, mientras las contradicciones entre el pueblo y las fuerzas sociales que oponen resistencia a la revolución socialista sí son antagónicas.

Haciendo un análisis general de ese momento, Mao señaló: “En China, aunque ha culminado básicamente la transformación socialista en lo tocante a la propiedad y han terminado en lo fundamental las vastas y tempestuosas luchas clasistas de las masas, características de los períodos de revolución, subsisten remanentes de las clases derrocadas: la clase terrateniente y la burguesía burocrática; subsiste la burguesía, y la transformación de la pequeña burguesía acaba de empezar. La lucha de clases no ha terminado. La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, entre las diferentes fuerzas políticas y entre el proletariado y la burguesía en el terreno ideológico, será aún larga, tortuosa y a veces incluso muy enconada”. (Mao, Sobre el tratmiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo, 1972, pág. 445).

Este análisis coincide con los que años antes había hecho Mao. En 1952 había afirmado: “una vez derribadas la clase terrateniente y la burguesía burocrática, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional pasó a ser la contradicción principal de orden interno en China” (Mao, La contradicción entre la clase obrera y la burguesía es la contradicción principal en el orden interno de China, pág. 79). En 1953 señaló: “Hoy existen dos tipos de frente único, dos tipos de alianza. Una es la alianza entre la clase obrera y el campesinado, que constituye el cimiento, y la otra, la que existe entre la clase obrera y la burguesía nacional… Sin embargo, entre la clase obrera y el campesinado hay contradicciones… En cambio, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía es antagónica” (Mao, Contra las ideas burguesas en el partido, pág. 111). En 1962 Mao insistió en que la principal contradicción en China era la existente entre el proletariado y la burguesía, y afirmó “que la burguesía existe a lo largo de toda la etapa histórica del socialismo y que siempre intenta llevar a cabo la restauración” (Deng, 1995, pág. 418).

Estas conclusiones de Mao no son simples opiniones individuales suyas, sino que forman parte de un cuerpo teórico más amplio, cuyo nombre es Pensamiento de Mao Zedong. De acuerdo con el Partido, el Pensamiento de Mao Zedong no es una creación individual de Mao, sino hechura colectiva: “Los comunistas chinos, con el camarada Mao Zedong como su exponente principal, crearon el pensamiento de Mao Zedong integrando los principios fundamentales del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución china. Este pensamiento es la aplicación y desarrollo del marxismo-leninismo en China” (Estatutos del Partido Comunista de China, 2022, pág. 1). Es decir, puede decirse que en términos teóricos el análisis de Mao sobre las contradicciones es el análisis del Partido. En términos empíricos, la autoridad que ganó Mao dentro del Partido desde la reunión de Zunyi, en 1935, y luego en Yan’an, desde 1937, lo colocaron como la voz más autorizada para analizar la realidad; desde 1949, a nivel nacional Mao se volvió el líder indiscutible del país, sin ningún posible rival.

En Mao Zedong se pueden reconocer tres contradicciones principales diferentes. En los periodos 1921-1937 y 1945-1949, la contradicción principal fue aquella entre las grandes masas populares, por un lado, y los terratenientes, la burguesía compradora y las potencias imperialistas, por el otro. En esas condiciones, el Partido formó un frente con todas las clases y partidos que compartieran su objetivo de terminar con el carácter semifeudal y semicolonial de China y crear un régimen de Nueva Democracia; en el primer periodo el Kuomintang compartió las banderas del Partido Comunista (el programa corto, según Mao) y en el segundo periodo se opuso a ellas. En el periodo 1937-1945 la principal contradicción fue aquella entre China y Japón. En ese periodo el Partido formó un frente con todas las clases y partidos que se opusieran a la invasión japonesa, incluido el Kuomintang y las potencias imperialistas como Estados Unidos. A partir de 1949, la contradicción entre las grandes masas populares y la burguesía se convirtió en la contradicción principal. Las etapas del Gran Salto Adelante y la Gran Revolución Cultural Proletaria se entienden en esta clave de análisis.

Deng Xiaoping y la contradicción principal

Tras la muerte de Mao Zedong se libró una lucha al interior del Partido entre dos grupos con dos posiciones diferentes: quienes insistían en darle continuidad a la política maoísta y quienes exigían un giro de timón. La disputa quedó zanjada a favor de los reformadores en 1978. Ese año Deng Xiaoping se convirtió en el principal dirigente, los seguidores más contumaces de la línea maoísta fueron encarcelados y el Partido adoptó una nueva política respecto al desarrollo de China, con la Reforma y la Apertura. Aunque los cambios políticos empezaron a impulsarse en 1978, fue hasta el siguiente año cuando comenzaron a delimitarse teóricamente las diferencias de ese periodo con el de Mao.

En 1979, analizando las contradicciones de la sociedad china, Deng Xiaoping señaló: “Es muy bajo el nivel de desarrollo de nuestras fuerzas productivas y está lejos de satisfacer las necesidades del pueblo y del Estado, y ésta es la contradicción principal que afrontamos en el presente período, y su solución constituye nuestra tarea central” (Deng, Persistir en los cuatro principios fundamentales, 1995, pág. 209). Sobre la lucha de clases, afirmó: “la lucha de clases en la sociedad socialista es algo que existe objetivamente, y no debemos empequeñecerla ni exagerarla […] La lucha de clases en la sociedad socialista tanto en la actualidad como en el futuro es obviamente distinta de la que tuvo lugar en las sociedades clasistas de la historia, lo cual también es un hecho objetivo que no podemos negar” (Deng, Persistir en los cuatro principios fundamentales, 1995, pág. 210).

Para Deng Xiaoping la lucha de clases seguía siendo muy importante, aunque ya no era la contradicción principal. Comentando algunos eventos de inconformidad y protesta ocurridos en 1980, Deng explicó: “A juzgar por su carácter, una parte de estos fenómenos se inscriben en las contradicciones entre nosotros y el enemigo, mientras que otros reflejan la lucha de clases de distinto grado de intensidad en el seno del pueblo. Esto demuestra que la lucha de clases, si bien ha dejado de ser la contradicción principal en la sociedad china, aún existe realmente, lo cual no debe ser tomado a la ligera” (Deng, Llevar a cabo la política de reajuste económico y asegurar la situación de estabilidad y unidad, pág. 410). Llamó a comprender la gravedad de esas actividades y a “asestar golpes contundentes” para que no perjudicaran la estabilidad.

En 1981 el Partido hizo una evaluación integral del legado de Mao Zedong, esclareciendo las cuestiones teóricas que todavía no se habían respondido completamente desde el giro político efectuado en 1978. En la Resolución sobre algunos problemas de la historia de nuestro Partido después de la fundación de la República Popular China, se señala que “la principal responsabilidad del grave error izquierdista de la Revolución Cultural recae en el camarada Mao Zedong”, no obstante, se afirma que “el camarada Mao Zedong fue un gran marxista y un gran proletario revolucionario, estratega y teórico. Es verdad que tuvo graves errores en la Revolución Cultural, pero si juzgamos sus acciones de manera general, sus contribuciones a la revolución china superan por mucho sus errores” (Partido Comunista de China, 1981). Sobre la lucha de clases, el documento insiste en que ésta: “ya no constituye la principal contradicción, después de que los explotadores han sido eliminados como clase. Sin embargo, la lucha de clases continuará existiendo dentro de ciertos límites por un largo tiempo y puede agudizarse bajo ciertas circunstancias. Hay que oponerse a la visión que exagera la lucha de clases y también a la que dice que ya no existe. Debemos entender que hay diversas contradicciones en la sociedad china que no pertenecen al ámbito de la lucha de clases y para cuya resolución deben emplearse métodos diferentes a la lucha de clases” (Partido Comunista de China, 1981).

Finalmente, dándole un soporte teórico más amplio a la nueva política que el Partido emprendió desde 1978, el mismo documento señala que “el socialismo no sólo busca eliminar todos los sistemas de explotación y todas las clases explotadoras, sino también expandir las fuerzas productivas, mejorar y desarrollar las relaciones de producción y la superestructura socialista, para sobre esa base, gradualmente, eliminar todas las diferencias de clase y todas las grandes desigualdades sociales que principalmente se deben al desarrollo inadecuado de las fuerzas productivas, hasta que finalmente se realice el comunismo” (Partido Comunista de China, 1981). Con esto, Deng Xiaoping dejó firmemente sentadas las bases teóricas para la nueva etapa del Partido, basándose en una nueva contradicción principal.

Jiang Zemin fungió como secretario general del Partido Comunista entre 1989 y 2002. Aunque su altura teórica y política no puede compararse con la de sus dos predecesores, es una figura importante por el cargo que ocupó como máxima autoridad del Partido. De acuerdo con Jiang Zemin: “En la economía, la política, la cultura y otros ámbitos de nuestra vida social hay contradicciones; las surgidas entre las clases debido a factores nacionales e internacionales se mantendrán dentro de ciertos límites durante largo tiempo; no obstante, la principal contradicción social es la que existe entre, por una parte, las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo y, por otra, el atraso de la producción social, contradicción que se mantendrá en todos los aspectos de nuestra vida social a lo largo del proceso de la fase primaria de nuestro socialismo. Esto es precisamente lo que determina que debamos asumir la construcción económica como centro del trabajo de todo el Partido y de todo el país” (Jiang, 2012, pág. 16). Durante los doce años que estuvo al frente del Partido mantuvo esa posición (Jiang, La principal experiencia histórica de nuestro partido en los últimos 20 años, 2012) (Jiang, Informe al 16 Congreso Nacional del Partido Comunista de China, 2002).

Hu Jintao ocupó el cargo de secretario general del Partido desde 2002 hasta 2012. Refiriéndose a la contradicción principal en China, en el informe que rindió al XVII Congreso Nacional del Partido Comunista, señaló: “No ha cambiado la condición básica de nuestro país de permanecer y seguir permaneciendo por largo tiempo en la etapa primaria del socialismo, ni ha cambiado la contradicción, que es la principal en nuestra sociedad, entre las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo y la atrasada producción de la sociedad” (Hu, 2007, pág. 22). En el informe que presentó cinco años después, repitió exactamente la misma posición acerca de la contradicción principal en China (Hu, Informe al 18 Congreso Nacional del Partido Comunista de China, 2012).

En términos teóricos, el cambio en la contradicción principal que señaló Deng Xiaoping en 1978, que condujo a la Reforma y la Apertura, fue mantenido por Jiang Zemin y Hu Jintao sin ninguna modificación. En términos de política, esto significó quitarle a la lucha de clases su papel protagónico y tomar la construcción económica como tarea central, persistiendo en los cuatro principios fundamentales y la Reforma y la Apertura como puntos básicos.

Xi Jinping y la contradicción principal

Xi Jinping asumió el cargo de secretario general del Partido en 2012. En su primer informe al Congreso Nacional del Partido Comunista, en 2017, se distanció claramente del periodo de Deng Xiaoping. Según Xi Jinping: “con la entrada del socialismo con peculiaridades chinas en la nueva era, la contradicción principal de la sociedad de nuestro país ha pasado a ser la que existe entre la creciente demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente […] Dado que en términos generales el nivel de las fuerzas productivas sociales de nuestro país se ha elevado notoriamente y la capacidad productiva de la sociedad ha pasado a engrosar las primeras filas del mundo en muchos terrenos, el problema más conspicuo es el del desequilibrio y la insuficiencia del desarrollo, problema que ha devenido el principal factor que restringe la satisfacción de la creciente demanda del pueblo de una vida mejor” (Xi, 2017, pág. 9).

Aunque hubo un cambio en la contradicción principal y se acuñó el término “socialismo con características chinas en la nueva era”, no hubo una modificación sobre la etapa histórica de China: “Hemos de comprender también que el cambio de la contradicción principal de nuestra sociedad no ha alterado nuestro juicio sobre la etapa histórica en la que se encuentra el socialismo de nuestro país, pues no se han modificado ni nuestra condición nacional básica, la de que nuestro país aún se halla y permanecerá largo tiempo en la etapa primaria del socialismo, ni nuestro estatus internacional de mayor país en vías de desarrollo” (Xi, 2017, pág. 10). Aunque en ese informe Xi insistió en que era necesario asumir la construcción económica como tarea central, añadió que el Partido debía “atenerse al pensamiento del desarrollo centrado en el pueblo y promover de continuo el desarrollo integral de las personas y la prosperidad de todo el pueblo” (Xi, 2017, pág. 16).

Cinco años después, en el informe al Congreso Nacional del Partido Comunista celebrado en 2022, Xi Jinping mantuvo “la contradicción que hay entre la creciente demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente como la principal contradicción” (Xi, 2022, pág. 5). Sin embargo, la construcción económica dejó de ser considerada como la única tarea central y compartió ese lugar con otros objetivos: “Hemos  adoptado  una  científica  y  completa  disposición  estratégica  para  el desarrollo de la causa del Partido y del país propio de la nueva era, disposición que […] deja  fijadas  la  disposición  general  de  un  todo compuesto por cinco elementos —la construcción económica, política, cultural, social y de la  civilización  ecológica—  y  la  disposición  estratégica  de  las  “cuatro  integralidades” [integralidad de la construcción de un país socialista moderno, de la profundización de la reforma, de la gobernación del país según la ley y del disciplinamiento riguroso del Partido]” (Xi, 2022, pág. 5). En la nueva era, marcada por la nueva contradicción, el desarrollo económico sigue siendo importante, pero ya no más que el desarrollo político, cultural, social y ecológico. Este cambio en la estrategia general del Partido responde a la nueva contradicción principal que se ha identificado en la sociedad china.

Conclusión

Como partido que se guía por el marxismo-leninismo, la identificación de la contradicción principal es fundamental para el Partido Comunista de China. Ello le permite tener una orientación integral y asumir una política efectiva para el desarrollo del país en cada momento. En su historia, el Partido ha identificado cinco contradicciones principales, de las que se desprendieron diferentes estrategias.

Bajo el liderazgo de Mao Zedong se reconocieron tres contradicciones principales: en los periodos 1921-1937 y 1945-1949, la contradicción principal fue aquella entre las grandes masas populares, por un lado, y los terratenientes, la burguesía burocrática y las potencias imperialistas, por el otro; en el periodo 1937-1945 fue aquella entre China y Japón; en el periodo 1949-1976, fue aquella entre la burguesía y el proletariado. Ello condujo a diferentes políticas del Partido según cada contradicción principal: frente unido con la burguesía representada por el Kuomintang para combatir a las fuerzas feudales e imperialistas, frente unido con todas las fuerzas nacionalistas y con las potencias anti Japonesas para combatir la invasión japonesa a gran escala, y Gran Salto Adelante y Revolución Cultural para evitar que el Partido y el país cayeran en manos de fuerzas burguesas, respectivamente. Actualmente el Partido considera que fue erróneo considerar como contradicción principal la contradicción entre la burguesía y el proletariado en el periodo 1949-1976, así como las políticas del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural.

Bajo el liderazgo de Deng Xiaoping se reconoció una nueva contradicción principal en el periodo 1978-2012, aquella entre las crecientes necesidades materiales y culturales del pueblo y la atrasada producción de la sociedad. Ello condujo a la política de tomar la construcción económica como la tarea central del Partido, bajo la bandera de que el desarrollo es lo que importa. En términos prácticos, se lanzó la política de la Reforma y la Apertura. Los secretarios generales Jiang Zemin y Hu Jintao mantuvieron esa misma línea.

Bajo el liderazgo de Xi Jinping se reconoció una nueva contradicción principal, desde 2017 hasta la actualidad. Es la contradicción que hay entre la creciente demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente. Ello condujo a una política de ya no sólo considerar la construcción económica como la tarea central del Partido, sino también la construcción política, social, cultural y ecológica. En términos prácticos, fue el inicio de campañas como la Prosperidad Común, el fortalecimiento de la política anti corrupción y una mayor importancia a la educación ideológica de todo el pueblo, con elementos como los Valores Centrales del Socialismo.

El Partido no identifica contradicciones principales en la sociedad china como resultado de un mero ejercicio teórico, ni por decisiones arbitrarias del máximo dirigente de cada época. Se trata de un juicio que se emite teniendo como base tanto la práctica como la teoría. El marxismo-leninismo no es para el Partido un dogma, sino una guía para la acción. El Partido va permanentemente de la teoría a la práctica y de la práctica a la teoría, en una relación que le permite entender la realidad para modificarla y modificar la teoría a la luz de la nueva realidad. Si bien los principales exponentes de cada contradicción han sido individuos, su pensamiento no es para el Partido la obra singular de cada uno de ellos, sino una creación colectiva, fruto de la discusión, el diálogo y el análisis conjunto.


Ehécatl Lázaro es maestro en Estudios de Asia y África, especialidad China, por El Colegio de México.

Referencias

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