Sobre el método marxista: niveles de agregación

Por Pablo Hernández Jaime| Abril 2025

El objetivo de este artículo es presentar, aunque sea en sus aspectos más elementales, un tema metodológico central, aunque no del todo explicitado, en la obra de Marx: los niveles de agregación. Este tema resulta tan importante que, gracias a él, podemos ayudarnos a comprender de forma bastante clara, y metodológicamente útil, la manera en que emergen y funcionan las estructuras sociales, así como la relación entre los individuos y la sociedad. Quizá sea de perogrullo, aunque no está de más, señalar que Marx nunca empleó la expresión “nivel de agregación”; ésta es una denominación posterior, muy frecuente en ciencias sociales y que, sin embargo, es muy útil para referirnos a los temas que abordaremos en este artículo.

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Hablamos de agregación en ciencias sociales cuando consideramos a varios individuos u otro tipo de unidades de observación o análisis de forma conjunta. Así, por ejemplo, hacemos un análisis agregadocuando consideramos no ya a una persona o grupo de personas de forma separada, sino cuando estudiamos a una colectividad en sus características de grupo. Por el contrario, un análisis desagregado es aquel que, aunque estudie a varias personas, se aboca a las características de cada individuo.

Es importante tener cuidado aquí porque son muchas las cosas que pueden estudiarse de forma agregada o desagregada, no solo los individuos. Esto dependerá de nuestro objeto de estudio, su nivel de análisis y el nivel en el que se encuentren nuestras unidades, tanto de observación como de análisis. A continuación, explico cada uno de estos términos.

(1) Un objeto de estudio es el fenómeno concreto que vamos a estudiar[1]. Es importante no confundir a este objeto con los casos empíricos. Por ejemplo, en El Capital, el objeto de estudio de Marx era el modo de producción capitalista y,para estudiar este objeto, él recurrió mucho al caso empírico del capitalismo inglés. Sin embargo, su objeto de estudio no era el capitalismo inglés o la formación social capitalista de Inglaterra, sino el modo de producción capitalista en general. Esto queda muy claro en el Prólogo a la primera edición de El Capital, donde Marx señala con puntualidad que

Lo que he de investigar en esta obra es el modo de producción capitalista y las relaciones de producción e intercambio a él correspondientes. La sede clásica de ese modo de producción es, hasta hoy, Inglaterra. Es éste el motivo por el cual, al desarrollar mi teoría, me sirvo de ese país como principal fuente de ejemplos. Pero si el lector alemán se encogiera farisaicamente de hombros ante la situación de los trabajadores industriales o agrícolas ingleses, o si se consolara con la idea optimista de que en Alemania, las cosas distan aún de haberse deteriorado tanto, me vería obligado a advertirle: De te fabula narratur! [¡A ti se refiere la historia!] (Marx, 1975, pp. 6–7).

Es importante notar la diferencia entre el objeto de estudio y el caso empírico, pues el primero nos remite a los rasgos esenciales y generales de un fenómeno, mientras que el segundo es solo una de las muchas manifestaciones específicas del mismo. Sin embargo, también es importante tener clara la forma en que se relacionan ambos términos. En primer lugar, el objeto de estudio solo puede ser conocido a través de sus manifestaciones, aunque sin reducirse a ellas. En segundo lugar, los casos empíricos solo pueden ser tipificados como casos de un objeto en la medida en que el objeto mismo está bien delimitado, pues eso es lo que nos permite decir que tal manifestación es un caso de determinado fenómeno. Esta dialéctica, entre el objeto y el caso, nos permite comprender que ambos son productos del proceso de investigación y conocimiento. La observación empírica también está cargada de teoría y la teoría se va construyendo por contraste con la experiencia. En este sentido, podemos decir que la intención de Marx, al estudiar el capitalismo inglés, no era centrarse solo en el estudio de dicho caso; su intención, en cambio, era tratar de abstraer y reconstruir de forma concreta la lógica interna del modo de producción en general.

(2) El nivel de análisis, por otro lado, nos dice dónde ubicamos a nuestro objeto de estudio con respecto a los niveles de generalidad, abstracción y agregación.

(2.1.) El nivel de generalidad nos dice en qué medida nuestra investigación o análisis es aplicable a un grupo más o menos amplio de los casos o manifestaciones de nuestro fenómeno. Así, por ejemplo, en El Capital, Marx explícitamente señala que su trabajo tiene la intención de abordar los aspectos esenciales del funcionamiento y tendencias del modo de producción capitalista. De manera que este análisis sería aplicable para cualquier formación capitalista particular, como se pudo apreciar en la cita anterior. Se trata, entonces, de un trabajo ubicado en un nivel de generalidad muy alto.

En contraste, el libro de Lenin (1979) sobre El desarrollo del capitalismo en Rusia está abocado fundamentalmente a esclarecer si, en este país, la economía se ajusta o no a la dinámica fundamental de un modo de producción capitalista y en qué grado lo hace. En este sentido, se trata de un trabajo con un nivel de generalidad mucho menor, que solo aplica para el caso específico de la economía rusa.

(2.2.) El nivel de abstracción,por otro lado, nos dice en qué medida se están considerando más o menos características o determinaciones de nuestro objeto de estudio. En otras palabras, un análisis más abstracto será más unilateral y uno más concreto será más multilateral[2]. Así, por ejemplo, en El Capital, Marx intentó hacer un análisis lo más concreto posible del modo de producción capitalista; de manera que no se abocó solo a develar los mecanismos de la explotación asalariada, sino que abordó también las lógicas de la tecnificación de la producción, la competencia entre productores y entre trabajadores, los mecanismos de distribución del excedente, el impacto de los tiempos de rotación del capital sobre las inversiones y la ganancia, las tendencias y mecanismos de la acumulación de capital y su impacto sobre el empleo, entre muchas otras cosas. Cabe aclarar que aquí el carácter concreto del análisis de Marx no está dado solo por la descripción y enumeración de los distintos rasgos o atributos del modo de producción, sino por la manera en que, conociendo todos los aspectos esenciales del fenómeno, el análisis es capaz de desentrañar la lógica de su funcionamiento y tendencias internas.

Estas consideraciones son muy importantes, porque Marx podría haberse abocado a estudiar solo aquellos aspectos del capitalismo que le resultaran más urgentes políticamente, por ejemplo, limitándose a afirmar y sustentar que la acumulación de capital es resultado de la explotación, y olvidándose de otras cosas como las crisis, la transformación de valores a precios, las minucias de la rotación, etc. Pero él sabía que esa manera de proceder sería errónea, pues lo que necesitaba el movimiento obrero y el socialismo revolucionario era un análisis científico de la realidad social, es decir, un análisis verdadero, y la verdad es siempre concreta.

Pero ¿no es contradictorio decir que El Capital es, al mismo tiempo, un análisis general y concreto? Para nada[3]. Es importante no confundir los niveles de abstracción con los de generalidad, pues el hecho de que un análisis sea específico no implica que sea concreto. Por ejemplo, si estudiamos solo el capitalismo mexicano, estaríamos haciendo el análisis de un capitalismo específico y, sin embargo, es perfectamente posible hacer dicho análisis de manera unilateral. Por el contrario, un análisis general puede ser también concreto cuando se estudian todos los aspectos esenciales del fenómeno en cuestión, es decir, cuando se estudian todas las determinaciones comunes y que aplican para los distintos casos o manifestaciones de dicho fenómeno. Esto es precisamente lo que quería lograr Marx con El Capital.

Si creyéramos que lo concreto y lo específico son lo mismo, entonces, para hacer investigación “concreta” tendríamos que ir siempre al análisis de casos cada vez más particulares: dejar de estudiar el modo de producción capitalista y estudiar la economía nacional o, mejor aún, la economía regional o la de cada fábrica, hogar y persona “en concreto” (!). También podríamos caer en, al menos, otros dos tipos de errores: primero, podríamos creer que “lo concreto” consiste en estudiar los eventos específicos de alguna coyuntura, como una protesta, una reunión diplomática, una contracción económica, la construcción de una obra pública, etcétera; y, segundo, podríamos creer que “lo concreto” es sinónimo del dato específico, de manera que un trabajo sobre el aumento de la pobreza en un país, con datos puntuales, sería considerado concreto, aunque se trate de una investigación unilateral, por ejemplo, una que tome en cuenta solo la pobreza en términos de ingreso, olvidándose de otras dimensiones relevantes de la pobreza.

Cuando se afirma que la ciencia debe ser concreta no se está diciendo que deba siempre centrarse en casos específicos; se está diciendo, en cambio, que, tanto para lo general como para lo específico, es necesario tener un análisis multilateral, que sea la “síntesis de múltiples determinaciones” (Marx, 2008b, p. 301), síntesis que, además, implica que consideremos de forma simultánea las generalidades del fenómeno, así como sus particularidades.

(2.3.) Los niveles de agregación, finalmente y como ya se adelantaba, dependen de nuestras unidades de observación y análisis. La unidad de análisis es un elemento u objeto analítico importante para el estudio de algún fenómeno, mientras que la unidad de observación es un elemento u objeto en torno al cual realizamos registros empíricos. Por ejemplo, si hacemos entrevistas, aplicamos cuestionarios u obtenemos datos administrativos sobre la salud, alimentación, educación u opiniones de diferentes personas, diremos que nuestras unidades de observación y análisis son los individuos. Por otro lado, si obtenemos registros sobre los insumos, producción, equipamiento, número de empleados, etcétera, de diversas fábricas, entonces nuestra unidad de observación y análisis no serán los individuos sino las fábricas.

Es importante tener cuidado aquí porque nuestras unidades de análisis y observación pueden no coincidir. Por ejemplo, si yo quiero analizar fábricas y no tengo registros directos para este nivel de análisis, pero sí tengo datos individuales de los trabajadores, podría agregar esta información para estudiar algún aspecto de las fábricas, por ejemplo, las condiciones de seguridad y la frecuencia de accidentes. En este ejemplo, mi unidad de observación serían los individuos, mientras que mi unidad de análisis serían las fábricas.

Un ejemplo claro de esto lo podemos encontrar en El desarrollo del capitalismo en Rusia. En esta obra, Lenin frecuentemente debe recurrir a registros estadísticos sobre la producción de fábricas, talleres y granjas; la concentración de la propiedad de la tierra; el número de trabajadores adscritos a un régimen de trabajo asalariado; el aumento en el uso de maquinaria, entre muchos otros. Todos estos datos nos remiten a diferentes unidades de observación: en unos casos hablamos de unidades económicas de diverso tipo (fábricas, talleres, granjas, etcétera) y en otros casos hablamos de individuos. Sin embargo, el interés de Lenin no era solo estudiar las unidades económicas, sino el modo de producción capitalista. En este caso, su objeto de estudio es también la unidad a la que quiere llegar. Así, una de las tareas a las que se dedicó Lenin a lo largo de todo el libro fue agregar los datos disponibles por distritos y regiones para poder construir un panorama más concreto de un capitalismo específico, el de Rusia.

El análisis de Lenin, entonces, es al mismo tiempo específico, concreto y agregado. Sin embargo, es necesario notar que se trata de un análisis agregado particular. Aquí, la agregación de datos respondió a la necesidad de abordar los distintos aspectos que implica un solo modo de producción. Podríamos decir que aquí la agregación cumple la función de permitirnos completar el rompecabezas de un solo caso de estudio[4]. Pero, si quisiéramos hacer un análisis regional, por ejemplo, del capitalismo latinoamericano, tendríamos que hacer ahora un análisis agregado del funcionamiento de distintos capitalismos, por lo que primero tendríamos que agregar datos para caracterizar cada una de las economías de nuestra investigación y, después, agregar estas caracterizaciones para el análisis regional. Así, el libro de Lenin es agregado en el nivel de sus unidades de observación, pero es desagregado al nivel de análisis del modo de producción, pues se trata de un estudio de caso.

Vistos de manera conjunta, los niveles de abstracción, generalidad y agregación pueden ser representados como se muestra en el siguiente gráfico.

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Es importante notar que la agregación de datos generalmente nos sirve para aproximarnos empíricamente al estudio de aspectos de la realidad que no son directa e inmediatamente observables. Por ejemplo, si queremos ver el crecimiento de una economía necesitamos información sobre la producción nacional para varios años. El problema es que “la producción nacional” no es inmediatamente observable. Ningún individuo puede ir a ver con sus ojos y contabilizar directamente toda esta producción al mismo tiempo y menos en reiteradas ocasiones. Sin embargo, es posible tratar de observarla si agregamos los datos de la producción de cada unidad económica o seguimos algún otro método de registro y agregación que nos permita aproximarnos a esta producción. En ese sentido, la agregación de datos nos permite acercarnos a la observación de fenómenos tan extensos y prolongados que no son directa e inmediatamente perceptibles, pero que existen.

Para el estudio y comprensión de la realidad social es sumamente importante saber reconocer y distinguir los distintos niveles de abstracción, generalidad y agregación. Una gran parte de los fenómenos sociales no es perceptible a simple vista y nuestro conocimiento cotidiano solo nos deja apreciar una parte muy limitada de ellos. Saber distinguir y emplear este tipo de herramientas de análisis es muy útil para superar estas limitaciones y alcanzar una comprensión más sistemática y verdadera de nuestro entorno, condición indispensable para su transformación.


Pablo Hernández Jaime es doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

NOTAS

[1] El objetivo de la investigación científica es convertir este objeto de estudio en una totalidad concreta, es decir, en un “producto del pensamiento” (Marx, 2008b, p. 302) que, en la medida en que logra ser la “síntesis de [las] múltiples determinaciones” del objeto real, “aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado” (Marx, 2008b, p. 301) que logra aproximarse a la verdad. Volveremos sobre este punto más adelante.

[2] Si retomamos la definición de Marx, quien señala que “lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones” (Marx, 2008b, p. 301), entonces queda claro que el grado de concreción es directamente proporcional a la cantidad de determinaciones consideradas del objeto. En sentido inverso, lo abstracto sería tomar, de manera separada, solo algunas de estas determinaciones.

[3] Hasta cierto punto es comprensible la confusión entre las escalas de abstracción y generalidad, pues el mismo Marx, en sus textos suele usar estos términos de manera confusa, a veces empleándolos como sinónimos. Sin embargo, también hay momentos en que es bastante preciso (aunque sutil) con la distinción, por ejemplo, en su Contribución a la crítica de la economía política. En este libro, lo que Marx denomina sencillamente como trabajo abstracto en El Capital, es denominado como “trabajo general abstracto” (Marx, 2008a, p. 13). Esta formulación tiene la virtud de dejar claras las dos cualidades del concepto: por un lado, que dicho trabajo es general en la medida en que es común a todos los trabajos concretos (emergiendo sólo como resultado de su agregación en el mercado), y, por otro lado, que se trata de un trabajo abstracto, es decir, un trabajo considerado solo en una de sus determinaciones, la de ser “un gasto productivo determinado de músculo, nervio, cerebro humano, etc.” (Marx, 2008a, p. 13). Esta distinción entre los conceptos de abstracto y general queda aún más clara cuando Marx señala los errores de pensadores anteriores en su intento por conceptualizar el valor. Por ejemplo, “Franklin sostenía que el valor de las botas, los productos mineros, el hilado, los cuadros, etc., se determina mediante trabajo abstracto, el cual no posee ninguna cualidad peculiar, siendo mensurable, por consiguiente, mediante la mera cantidad. Pero puesto que no desarrolla el trabajo contenido en el valor de cambio como el trabajo general abstracto, surgido de la enajenación universal de los trabajos individuales, confunde necesariamente el dinero como la forma de existencia inmediata de este trabajo enajenado. Por ello, para él el dinero y el trabajo creador de valor de cambio no guardan una conexión interna, sino que, por el contrario, el dinero es un instrumento introducido en el intercambio, desde fuera, con fines de comodidad técnica” (Marx, 2008a, pp. 41–42). En otras palabras, Franklin acierta al identificar el carácter abstracto del trabajo creador de valor, pero no alcanza a visualizar que no solo se trata de un trabajo abstracto, sino que se trata también de un trabajo general, común a todos los trabajos y que, además, emerge sólo por virtud de su agregaciónen el mercado, a través de los intercambios. 

[4] Aquí, la agregación permite alcanzar lo que, en metodología de la investigación, se conoce como validez de constructo.

[5] Sería impreciso decir que en los tomos I y II Marx única y exclusivamente habla de un capital individual. En ocasiones hace cambios en el nivel de agregación. Sin embargo, lo más frecuente, y la intención de su análisis en estos dos tomos, es tratar el funcionamiento de un solo capital.

Referencias

Lenin, V. I. (1979). El desarrollo del capitalismo en Rusia. Progreso.

Marx, K. (1975). El Capital: Crítica de la Economía Política. Libro Primero: el Proceso de Producción del Capital (P. Scaron (ed.)). Siglo XXI.

Marx, K. (2008a). Contribución a la crítica de la economía política (J. Tula (ed.); 9th ed.). Siglo XXI.

Marx, K. (2008b). Introducción general a la crítica de la economía política (1857). In J. Tula (Ed.), Contribución a la crítica de la economía política (9th ed., pp. 281–313). Siglo XXI.

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