Por Tania Rojas | Abril 2025
Cuando Donald Trump acusa a los países con los que Estados Unidos mantiene relaciones comerciales de “hacer trampa”, se refiere a prácticas que, según él, violan las reglas del comercio internacional de manera desleal. Entre estas prácticas, señala que sus socios comerciales manipulan el valor de sus monedas, manteniéndolas devaluadas en relación con el dólar estadounidense. A esto le atribuye el persistente déficit comercial (cuando un país importa más bienes y servicios de los que exporta) que Estados Unidos ha ido acumulando, y que recientemente alcanzó un récord de 971 billones de dólares en 2022 (BEA, 2024).
Una moneda devaluada hace que los productos de un país sean más baratos para los compradores extranjeros. Supongamos que un producto fabricado en China tiene un costo de 1,000 yuanes, y el tipo de cambio es de 1 dólar = 6 yuanes. En este caso, el producto costaría 166.67 dólares para el comprador estadounidense (1,000 yuanes / 6 yuanes por dólar). Ahora, si China devalúa su moneda y el nuevo tipo de cambio es de 1 dólar = 8 yuanes, el mismo producto de 1,000 yuanes costaría solo 125 dólares para el comprador estadounidense (1,000 yuanes / 8 yuanes por dólar). Esto significa que, con la devaluación de la moneda china, los productos fabricados en China se vuelven más baratos en el mercado estadounidense.
Pero ¿por qué se afirma que la devaluación de las monedas es artificial? El argumento se basa en la Teoría de los Costos Comparativos, que constituye la base sobre la que se funda la teoría predominante del comercio internacional. Esta teoría sostiene que el balance comercial entre dos países se determina por los costos nominales de producción, y que el ajuste de los tipos de cambio afecta estos costos nominales de tal forma que el balance comercial automáticamente se equilibra (Shaikh & Weber, 2018). Partamos de un escenario en el que el país A tienen un déficit comercial con el país B. Esto implica que el dinero fluye de B a A, puesto que B le vende más a A de lo que le compra. Siendo que ambos países mantienen un tipo de cambio flexible, esto significa que eventualmente la moneda de B se tendría que apreciar, puesto que la mayor demanda de la moneda de B por parte de A para financiar sus importaciones aumentará el valor relativo de la moneda de B. La apreciación de la moneda de B encarecería los productos de B para A, reduciendo las exportaciones de B hacia A. Por otro lado, los productos de A se vuelven más baratos para los compradores en B, lo que incentivará a B a comprar más de A. Este proceso continuará hasta que el déficit comercial de A se corrija y el comercio entre ambos países se equilibre.
En contra de lo que predice la teoría de los costos comparativos, el déficit comercial de Estados Unidos ha sido persistente y su balance no se ha autoequilibrado. El incumplimiento de la predicción se atribuye a que los países con superávit mantienen artificialmente su moneda devaluada para perpetuar su balanza comercial superavitaria, en detrimento del país deficitario. Sin embargo, la idea de que los precios nominales determinan el flujo comercial es incorrecta a mediano y largo plazo.
Primero, los efectos de una devaluación sobre la competitividad son transitorios, y no está claro si la manipulación de la moneda puede mantenerse por largo tiempo. Segundo, en el largo plazo, los desequilibrios comerciales persisten debido a las diferencias en los costos reales de producción: los países con costos más altos tienden a tener un déficit comercial y convertirse en deudores internacionales. Los menores costos reales de producción han motivado a varias empresas estadounidenses a trasladar su producción a otros países y explican el gran déficit comercial que Estados Unidos mantiene con China, país al que se dirige principalmente la denuncia de manipulación de la moneda.
China ha aumentado su participación en el déficit comercial de Estados Unidos, pasando de alrededor de una quinta parte en 2002 a un tercio en 2008, y alcanzando cerca del 40% en 2022, convirtiéndose en el principal responsable del déficit comercial de Estados Unidos (BEA, 2023). La competitividad comercial de China se basa en varios factores, como costos laborales unitarios menores, una gran capacitación de su fuerza laboral, cadenas de suministro integradas, producción a gran escala, infraestructura y tecnología avanzada, elevados niveles de inversión en investigación y desarrollo, entre otros; factores que la devaluación de la moneda no puede reemplazar.
Tania Rojas es maestra en Economía por El Colegio de México e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
Referencias
Shaikh, A., & Weber, I. (2018). The U.S.-China trade imbalance and the theory of free trade: Debunking the currency manipulation argument (Documento de trabajo No. 05/2018). Departamento de Economía, The New School for Social Research.
U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA). (2024). U.S. current-account balance [Informe]. Departamento de Comercio de Estados Unidos. https://www.bea.gov/sites/default/files/2024-03/trans423-annual-current-account-balance.pdf
U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA). (2023). U.S. international trade in goods and services, December and annual 2022. Departamento de Comercio de Estados Unidos. https://www.bea.gov/news/2023/us-international-trade-goods-and-services-december-and-annual-2022#:~:text=The%202022%20figures%20show%20surpluses,$28.4%20billion%20to%20$149.5%20billio
