De Made in China 2025 a Deepseek, un Gran Salto Adelante

Por Ehécatl Lázaro y Gladis Mejía | Febrero 2025

China sorprendió al mundo con el lanzamiento de DeepSeek. Con este avance, China se ha colocado a la vanguardia de la inteligencia artificial, una de las tecnologías clave para el siglo XXI. No es la primera inteligencia artificial que lanza China, pero sí es la primera vez que su lanzamiento es igual de competitivo que los productos más avanzados de Estados Unidos, el único otro actor que juega en esta arena. Pero este éxito que ha sorprendido a Silicon Valley y a toda la pléyade tecnocrática estadounidense no es resultado de la casualidad, sino que es producto de políticas que ha puesto en práctica el Partido Comunista de China.

Para entender esto hay que remontarse a Made in China 2025. Se trata de una estrategia industrial anunciada por este país en 2015, la cual funcionó como hoja de ruta para impulsar el desarrollo tecnológico del país durante dos planes quinquenales. El objetivo fundamental era modificar el carácter de la manufactura china: que dejara de ser una potencia mundial productora de bienes de bajo valor agregado para convertirse en una potencia manufacturera de alta tecnología. Esto implicaba elevar las capacidades tecnológicas del país en sectores clave, como la tecnología de la información, maquinaria de alta gama, industria aeroespacial, trenes de alta velocidad, nuevas energías, agricultura moderna, biotecnología, entre otros. Con un enfoque integral, China alineó sus recursos para lograr ese objetivo en el plazo fijado.

Diez años después, puede decirse que Made in China 2025 tuvo un éxito rotundo. De acuerdo con el informe más reciente del Australian Strategic Policy Institute (ASPI), dado a conocer en agosto de 2024, China ya es líder de investigación en 57 de las 64 tecnologías clave para el futuro, es decir 90% del total. En contraparte, Estados Unidos, que en 2004 lideraba en 60 tecnologías, ahora sólo lidera en las siete tecnologías que China no lidera.

Paralelamente a la investigación en tecnología de punta, las empresas chinas han comenzado a ganarse el mercado internacional por su competitividad. En el terreno de los vehículos eléctricos, los tiempos y costos de producción de los carros chinos son mucho menores que los de las empresas occidentales. Un carro eléctrico chino cuesta en promedio la mitad de uno estadounidense, y tiene un proceso de desarrollo de un año, mientras que en las compañías estadounidenses el proceso tarda tres años o más. No sólo es el principal productor de estos vehículos, también es el principal consumidor. La empresa china BYD ya superó a la estadounidense Tesla y el propio Elon Musk advirtió en 2024 que los chinos eran tan buenos haciendo carros eléctricos que si Estados Unidos no les ponía aranceles altos, demolerían a la competencia estadounidense. El mismo año el gobierno de Biden puso aranceles de 100% para los vehículos eléctricos chinos.

En las telecomunicaciones, Huawei fue una de las primeras víctimas de la guerra tecnológica y comercial que inició el primer gobierno de Trump contra China. Pero además de Huawei hay muchas otras empresas chinas que han venido elevando su competitividad, como Xiaomi, Oppo, Vivo, Honor, entre otras. Actualmente China es el país que más smartphones vende a nivel mundial, por arriba de Estados Unidos y Corea del Sur.

Las plataformas digitales de diferentes sectores también han comenzado reflejar este ascenso tecnológico. En el terreno del marketing aparecieron Temu, Shein, Alibaba; en los servicios de taxi, Didi; en las redes sociales, Tiktok primero y más recientemente ha comenzado a internacionalizarse también Red Note. Y es que China tiene todo un ecosistema digital que en los últimos quince años ha alcanzado y superado a las aplicaciones estadounidenses. Se trata de aplicaciones ampliamente usadas por los más de mil cuatrocientos millones de chinos que hay en el país, pero sólo unas pocas se internacionalizan, en parte por la barrera cultural.

En el terreno de los trenes de alta velocidad, China sola tiene más kilómetros construidos que el resto del mundo junto. La empresa estatal China Railway Rolling Stock Corporation es el mayor proveedor de tecnología y vehículos ferroviarios. Ahora China ha empezado a construir en otros países, como Laos y Vietnam. En los páneles solares, superó a Alemania y Japón desde hace más de diez años y actualmente produce más del 70% de la oferta global de paneles solares. En la industria de la aviación, China ya produce sus propios aviones, capaces de competir en calidad con Boeing, líder tradicional en el ramo. En la aviación militar, también China está alcanzando rápidamente a Estados Unidos, con aviones caza de sexta generación. China ya es el país líder en drones comerciales, con empresas de talla mundial, como DJI.

Es importante subrayar que todos estos éxitos se han obtenido en un contexto de hostilidad hacia China. Estados Unidos no sólo prohibió la exportación de tecnologías críticas hacia China, sino que también obligó a los países europeos a hacerlo. China está remando a contra corriente, apoyada en sus propias fuerzas y en contra de las potencias tecnológicas occidentales, que están haciendo todo lo que pueden para evitar su desarrollo tecnológico. Quien lo dijo más claramente fue la secretaria de comercio de Estados Unidos, Rina Raimondo, quien en 2024 declaró que “Estados Unidos hará todo lo necesario para frenar a la tecnología china”. A pesar de la adversidad, cabe esperar que China siga avanzando sostenidamente, pues es el país que cada año gradúa más especialistas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y las autoridades ya han lanzado una campaña para hacer del país una economía con fuerzas productivas de alta calidad.

Como se ve, Deepseek no cayó como rayo en cielo sereno, sino que es el resultado necesario de una estrategia integral de política industrial que comenzó con Made in China 2025, hace diez años. Actualmente China está dando un verdadero Gran Salto Adelante en sus capacidades tecnológicas. De producir baratijas, ahora está despuntando en la industria de alta tecnología y bienes de capital. China representa un caso único en la experiencia histórica de los países del Sur Global del que necesitamos aprender, y está dispuesta a compartir su experiencia con nosotros, sin “exportar” su “modelo”, respetando nuestra soberanía y estableciendo relaciones de igualdad. Si México quiere promover un proceso exitoso de industrialización, en lugar de sumarnos a la campaña anti China encabezada por Estados Unidos, deberíamos acercanos más a China, fortalecer las relaciones bilaterales y profundizar la cooperación. Ningún país se desarrolló siendo escudero del imperialismo estadounidense.


Ehécatl Lázaro es maestro en Estudios de Asia y África, especialidad China, por El Colegio de México; Gladis Mejía es economista por la UNAM. Ambos son investigadores del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

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