¿Por qué debemos luchar por un nuevo modelo económico?

Por Arnulfo Alberto | Enero 2025

En este artículo quiero ofrecer algunos argumentos sobre la necesidad de luchar por un nuevo modelo económico que ofrezca mayor bienestar a las clases trabajadoras del país. Este texto está estructurado en cuatro secciones principalmente. En la primera, presento una definición de modelo económico. En la segunda, brindo una breve descripción del modelo económico que rige la vida del país actualmente, el neoliberalismo. La tercera sección presenta una descripción del modelo económico alternativo. Finalmente, termino ofreciendo las razones de por qué debemos promover este modelo alternativo y, más importante, cómo.

1. Qué es un modelo económico

Es una forma de organizar la estructura económica que generalmente es regulada por políticas económicas. Otros sinónimos de modelo económico usados regularmente son un conjunto de políticas impulsadas por el estado dentro de un determinado sistema u organización económicos de la sociedad. En términos generales hablamos de la forma concreta o específica que toma la base económica de una sociedad, es decir, a la forma en que estas deciden cómo producir lo que requieren para su reproducción y cómo distribuir esa riqueza material que producen, por ejemplo, dentro del capitalismo.

En el mundo imperan actualmente, dentro del capitalismo, distintos modelos económicos. Algunos más exitosos que otros, en algunos los intereses de la clase trabajadora ocupan un lugar prioritario, mientras que, en otros, el modelo sirve a un grupúsculo de acaudalados cuyas fortunas crecen exponencialmente año tras año.

En el caso concreto de nuestro país, impera un modelo determinado que viene definido por las políticas económicas que se toman en relación con la producción, el papel del mercado y del gobierno, el gasto público y la inversión. Estas decisiones siguen una lógica determinada que dicta la ideología política y la doctrina económica que está detrás de este modelo.

2. Modelo económico neoliberal

El modelo económico que impera actualmente en México se conoce como modelo económico neoliberal o neoliberalismo. Esta es la forma más salvaje de capitalismo que hay.

En este modelo priva a la gran empresa capitalista, la libertad absoluta para que las empresas puedan explotar al trabajador y extraer la máxima plusvalía.

Las leyes y las regulaciones se hacen a modo para beneficiar a los capitalistas dueños de las grandes empresas privadas.

Hay una disminución del gasto público, hay austeridad y recortes en servicios públicos porque dicen que no hay dinero, hay privatización de las empresas públicas porque dicen que son ineficientes.

Las tasas de impuesto para las empresas en México son demasiado bajas (35% en el mejor de los casos para personas físicas) y encima, terminan evadiendo o eludiendo sus obligaciones fiscales. En otros países, esta tasa puede alcanzar hasta 55%. Los pocos programas sociales que existen se financian principalmente con impuestos directos e indirectos a los trabajadores y clase media porque no se quieren cobrar a los poderosos su parte justa de impuestos.

Se promueve el individualismo más acendrado. ¿Qué trabajadores están organizados ahora? Casi ninguno. Cada uno se rasca como puede porque no se fomenta la organización de los trabajadores para defender más eficazmente sus derechos frente al patrón.

Este modelo se implantó en 1980, antes había otro modelo, un modelo más estatista. Pero a raíz de la crisis de la deuda en los ochenta, se aprovecha la clase dominante e implanta medidas que por ser tan dramáticas se les llama terapia de shock. Unos cambios bruscos que dejan más desamparada a la clase obrera y que la empobrecen más.

El modelo neoliberal es la forma contemporánea que toma el viejo liberalismo. Este viejo liberalismo nace de una doctrina económica que no permite la intervención del estado en la economía, que defiende la idea de que el mercado debe operar por sí solo, sin ninguna interferencia estatal, dado que existe una mano invisible que produce los resultados más eficientes para todos. Adam Smith fue el gran ideólogo de esta concepción en la teoría económica.

Sin embargo, el modelo neoliberal ha sido una catástrofe para el país, no ha habido crecimiento. Descontando crecimiento de población, el crecimiento ha sido nulo en las últimas tres décadas.

Veamos algunos resultados de este modelo más en concreto.

Pobreza. Según el Coneval, un organismo autónomo encargado de medir la pobreza y que se encuentra sentenciado a muerte por el actual gobierno morenista porque no le conviene medir científicamente la pobreza en México, hay 46.8 millones de pobres en México. Sin embargo, esa cifra es conservadora, porque si contamos a la gente que tiene al menos una carencia, ya sea ingresos insuficientes para alimentarse, falta de acceso a salud, carencia de vivienda o educación, suman 94 millones de pobres en México, el 73% de la población, o lo que es lo mismo, 3 de cada 4.

De acuerdo con la Cepal, un organismo de la Naciones Unidas, en estudio realizado en 2021, la pobreza podría eliminarse en 2030, es decir, en nueves años, si el gobierno gastara 650 mil millones de pesos cada año en su combate, esto es menos del 3% de la riqueza que se genera en México en un año. Suena tan fácil y tan ridículamente sencillo, pero ¿por qué no lo hace el gobierno? Porque el gobierno está formado por la clase rica, por la clase del dinero a quien no interesa enfrentar frontalmente este flagelo social.

Un fenómeno ligado a la pobreza es la desigualdad. Los ricos se quedan con 59% del ingreso en este país y los pobres con tan solo 9%. Eso no ocurre más que en los países más pobres, pero México no es un país pobre, es un país rico, pero con la riqueza mal distribuida.

Si nos vamos a ver las condiciones laborales precarias para los trabajadores, la situación es alarmante. Los mexicanos somos de los que más trabajan en el mundo. Entre los miembros de la OCDE, el mexicano es el que más trabaja, en promedio trabajamos 2124 horas al año. En ningún país se trabaja tanto como en México. Tenemos jornadas laborales largas, y la gran mayoría de trabajadores con bajos salarios, sin vacaciones pagadas, sin seguridad social, sin pensión, sin indemnización por accidentes de trabajo o enfermedad. Los pobres tienen que trabajar hasta morir porque no hay protección de ningún tipo en este país tan mezquino e insensible con su gente más vulnerable.

Si nos enfermamos, tenemos que empeñar nuestras pertenencias más valiosas porque hay que pagar doctor, medicinas, y sí es una enfermedad crónica, la situación es catastrófica.

En educación, las condiciones no son nada halagüeñas. De cada 100 estudiantes que entran a la universidad, solo 21 terminaran la licenciatura, de esos solo 4 estudiarán maestría y de esos solo 1 estudiara doctorado. Estos datos están de acuerdo con la OCDE. un país que no invierte en educación y que no produce científicos de alto nivel, está condenado a seguir siendo un siervo de las potencias imperialistas. Ya ni hablemos de otros rubros como la degradación y agotamiento de los recursos naturales.

3. Algunas pautas para un modelo económico alternativo

Como se ve, la situación es insostenible y de profundas injusticias, porque este país debe compartir su riqueza con los trabajadores pues son los que crean la riqueza, de ahí la necesidad de defender un nuevo modelo económico.

La lucha política no debe ser sin embargo llegar al poder por el poder. Queremos llegar al poder para hacer las cosas bien. Cambiar profundamente lo que se tenga que cambiar.

Hacer un país más igualitario, más justo, más fuerte.

Y para eso se requiere cambiar las prioridades del gobierno. Cambiar las políticas económicas para que beneficien más a los más pobres, a los de menos recursos y menos ingresos. A los que les ha ido mal con el modelo neoliberal, somos la mayoría.

El modelo incluye muchos aspectos, sin embargo, aquí quiero centrarme en la política fiscal y de empleo. En el capitalismo, la forma convencional para redistribuir la riqueza que se genera socialmente es mediante una política tributaria progresiva que grave más a las grandes fortunas. Los más ricos tienen que pagar más. Actualmente, los dueños del capital se quedan con el 65% de la riqueza social, mientras que los trabajadores reciben solo el 35%. Entre los países de la OCDE es el que peor trata a sus trabajdores. Sin otro arreglo fiscal, es difícil que el estado se haga de recursos para aumentar su gasto en los menos desfavorecidos.

Además, el estado tiene que meter el hombro más decididamente para crear empleos. Si los capitalistas no quieren invertir allá ellos, pero el estado entonces tiene que entrar a crear empleos, los empleos que hacen falta para los trabajadores.

Y empleos de calidad, bien remunerados, con todas las prestaciones laborales y derechos de los trabajadores.

Cuántas veces no hemos repetido que en el capitalismo o en cualquier otro modo de producción, es el trabajador el que crea la riqueza.

Y ¿por qué hay subutilización de la mano de obra? ¿Por qué el capitalista no los contrata si el trabajo le puede crear más riqueza? Porque el capitalista no tiene incentivos para contratar trabajadores si estos no le generan plusvalía.

Si capitalistas no están demandando mano de obra a pesar de que el trabajo es el único que pone en movimiento toda la producción de mercancías, en un nuevo modelo económico, el gobierno tendría que asumir este papel de generador de fuentes de empleo mediante inversión pública, pero de manera seria.

Los capitalistas se guían solo por la lógica de la máxima ganancia y si eso provoca desempleo o subempleo, eso no es de su interés. Por eso aquí debe entrar la fuerza organizada de los afectados directos, es decir, mediante el control del aparato estatal.

Para eso el estado tiene que entrarle a hacer el trabajo que los capitalistas no quieren o no pueden hacer. Pero no cualquier estado, tiene que ser un estado obrero, un estado popular, un estado controlado por el pueblo organizado.

4. Razones para luchar por un nuevo modelo económico

Por las razones dadas anteriormente, es decir, que el capitalismo mexicano expolio desmesuradamente a los trabajadores, porque no distribuye adecuadamente la riqueza social y porque no crea suficientes empleos, hay que luchar por un nuevo modelo económico que priorice el mejoramiento de las mayorías empobrecidas. Esa debe ser, pues, nuestra lucha. Para esto se debe educar al pueblo, organizar al pueblo para tomar el poder. Salvo el poder todo es ilusión, dijo Lenin. Y una vez tomado el poder, implantar nuestro modelo económico para beneficiar al pueblo trabajador.

Esto no es fácil, si fuera fácil ya lo hubiera hecho la actual administración morenista o la pasada, pero no es fácil. Es desatar muchos conflictos, porque la clase privilegiada no se desprende tan fácil de su riqueza, no la va a compartir con los pobres tan fácilmente.

Hay ejemplos concretos en el mundo que pueden servir de guía para instrumentar este nuevo modelo económico. Está el caso de China, un país que ha dado pasos agigantados en la dirección de progreso, modernización, industrialización e incremento de los niveles de vida de la población. Sin embargo, la lucha por un nuevo modelo económico requiere la organización, la educación, la politización profunda del pueblo mexicano. La diferencia esencial entre el pueblo chino y el mexicano es que los primeros tienen un partido de los trabajadores que rige los destinos del país por encima de los míopes intereses de los capitalistas, la tarea es pues avanzar en la consolidación de un verdadero organismo político en manos de las mayorías empobrecidas del país.


Arnulfo Alberto es maestro en economía por la UNAM e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

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