Por Jesús Lara | Enero 2025
El 18 de febrero de 2014, disparos comenzaron a resonar en la Plaza Independencia (Maidán Nezalézhnosti, en ucraniano) de Kiev, Ucrania. Las protestas, conocidas con el nombre de Euromaidán, que habían comenzado aproximadamente tres meses antes, daban un salto cualitativo en intensidad y violencia. Tras dos días de enfrentamientos, el saldo era de 74 manifestantes y 17 policías muertos, y más de 500 heridos. Había tenido lugar la masacre de Maidán, un acontecimiento que muchos se atreven a denominar el momento “cero” de la guerra entre Ucrania y Rusia. La masacre desencadenó inmediatamente la caída del gobierno democráticamente electo de Víctor Yanukóvich y la llegada al poder de sectores nacionalistas ucranianos y rusófobos, la anexión de la península de Crimea a Rusia, y el inicio de la guerra civil en el Donbas. Todos estos eventos aceleraron el conflicto entre Estados Unidos y Rusia con Ucrania de por medio, que finalmente resultó en la invasión a esta última en febrero de 2022.
La pregunta sobre cuál fue la causa de la masacre, y más específicamente sobre quiénes son los responsables, tiene, por lo tanto, una importancia trascendental. En ese sentido, la investigación del investigador ucraniano-canadiense Iván Katchanovski, plasmada en su libro La masacre de Maidán en Ucrania: el asesinato en masa que cambió al mundo, representa una referencia obligada para todo aquel interesado en conocer la verdad detrás del momento cero del conflicto en Ucrania. Este libro es el resultado de diez años de investigación sobre los acontecimientos de febrero de 2014 y desmiente contundentemente la versión dominante en Occidente.
De acuerdo con esta versión, el gobierno de Víctor Yanukóvich, a través de los francotiradores de la policía Berkut, provocó las decenas de muertes de manifestantes en Maidán. De ese modo, el gobierno perdió la poca legitimidad que le quedaba y se vio obligado a abandonar el poder. Esto representó el triunfo de la revolución pacífica encabezada por los manifestantes de Maidán, que tuvieron que pagar con su sangre para romper con la subordinación a Rusia y poder acercarse más a Europa y a Occidente en general. Desde esta perspectiva, las acciones posteriores tomadas por Rusia serían parte de una estrategia para evitar el rompimiento de la cadena que ata a Ucrania con Rusia, siendo la invasión de 2022 el último gran esfuerzo en esa dirección.
Hay algo aparentemente irresistible en esa explicación: ¿quién más asesinaría a los manifestantes sino el gobierno contra el cual protestan? Sugerir otra explicación parece invitar a la especulación y a la conspiranoia. Al menos así parece con el paso del tiempo, tras más de una década de los sucesos. Sin embargo, en aquellos tiempos, las cosas no parecían tan obvias como aparentan. Una muestra de ello es un reportaje de la BBC de febrero de 2015, en donde se concluía lo siguiente: “los nuevos líderes de Ucrania sostienen que la responsabilidad de los tiroteos recae completamente en las fuerzas de seguridad actuando bajo órdenes del gobierno anterior. Nuestra investigación sostiene que esa no es toda la historia […] es claro que una parte de los disparos provenía del bando de los manifestantes” (BBC News, 2015).
La pregunta obligada es: ¿por qué los manifestantes dispararían contra su mismo bando? La respuesta es que este sería un caso de “operación de falsa bandera”, en el que el objetivo es, precisamente, atribuir la responsabilidad de un acto (generalmente uno condenable por gran parte de la población) a la parte contra la que se está luchando. En el caso del Maidán, es claro que esta operación no podía ser del conocimiento de todos los manifestantes, sino que debía ser organizada solo por una pequeña facción de los mismos. El objetivo sería asestar un golpe definitivo al respaldo y fuerza política de Víctor Yanukóvich para iniciar un cambio de régimen político profundo en Ucrania. La investigación de Katchanovski confirma esta hipótesis. En sus propias palabras:
El análisis de diversas pruebas, como videos sincronizados, grabaciones de audio, testimonios de la absoluta mayoría de los manifestantes heridos en Maidán y unos 500 otros testigos, muestra más allá de cualquier duda razonable que los manifestantes de Maidán y la policía fueron masacrados por francotiradores de Maidán ubicados en edificios controlados por Maidán en una operación racionalmente organizada con la participación de elementos de extrema derecha y oligárquicos de la oposición de Maidán. (Katchanovski, 2024: 249)
Para llegar a esa conclusión, Katchanovski analiza montañas de evidencia:
“miles de videos, fotos y grabaciones de audio de la masacre” […] “análisis de varios cientos de testimonios de testigos y activistas heridos de Maidán […] “exámenes forenses balísticos y médicos realizados por expertos del gobierno ucraniano. El análisis de los datos primarios incluye alrededor de de 1,000 horas de grabaciones de video del juicio de la masacre de Maidán, un veredicto del juicio de casi 1,000,000 de palabras y más de 2,500 otras decisiones judiciales.” (Katchanovski, 2024:1).[1]
Con esa montaña de evidencia y con un minucioso trabajo de análisis, Katchanovski demuestra que la masacre de Maidán no fue realizada por la policía del gobierno de Yanukóvich, sino por el sector de extrema derecha y oligárquico de Maidán. Inmediatamente tras los sucesos, la oposición de Maidán y los gobiernos occidentales culparon a Yanukóvich; miembros de su partido le retiraron el apoyo (algunos obligados por la oposición armada de Maidán), y el parlamento decidió deponerlo del gobierno del país, en una acción inconstitucional. El Euromaidán no fue, pues, una revolución pacífica apoyada por la mayoría de la población ucraniana. Se trató de un complejo proceso político que ponía de manifiesto las contradicciones de clase, étnicas y nacionales al interior de Ucrania, y que fue aprovechado por sectores extremistas y por Estados Unidos para deponer a un gobierno que consideraban pro-ruso. Para lograr el objetivo, decenas tuvieron que pagar con sus vidas, en un crimen que quedó impune.
Poner un alto a la escalada en la guerra de Ucrania es una cuestión existencial para la humanidad. El desarrollo de los acontecimientos, sin embargo, muestra que los gobiernos de los países occidentales no darán este paso de manera voluntaria: la población de sus países debe obligarlos a hacerlo, o reemplazarlos por fuerzas que pongan la paz como un punto central en su agenda. Pero dar ese paso, a su vez, requiere que se generalice una concepción más profunda acerca de la historia, causas y situación actual del conflicto. En otras palabras, mientras la versión dominante de los hechos sea la desarrollada por los medios de comunicación masivos de los países occidentales y sus gobiernos, será difícil crear la presión política masiva necesaria para llegar a acuerdos de paz o al menos para contener la escalada belicista. Aunque parezca imposible, investigaciones como la de Katchanovski muestran que, a pesar de la inmensa maraña de narrativas contradictorias, de fabricación y desaparición de evidencia, y de la abierta manipulación de la información por parte de los poderosos, es posible aproximarse a la verdad. Esa verdad podrá, entonces, tener un enorme potencial transformador en la medida en que las grandes masas la asimilen y se convierta en un muro de contención contra las ambiciones de sus explotadores, los de su propio país y los del resto del mundo.
Jesús Lara es economista por El Colegio de México e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
Notas
[1] La evidencia audiovisual se encuentra disponible en el canal de Youtube del autor
Referencias
BBC News (Director). (2015, February 12). Ukraine: What happened in Kiev’s Maidan square? [Video recording]. https://www.youtube.com/watch?v=Ib7EkJD08e4
Katchanovski, I. (2024). The Maidan Massacre in Ukraine: The Mass Killing that Changed the World. Palgrave Macmillan. https://doi.org/10.1007/978-3-031-67121-0
