El joven Lenin

Por Arnulfo Alberto | Julio 2024

Introducción

Más que una apología de Lenin, que bien y la merece, en este texto quiero hacer una breve descripción de las condiciones de posibilidad para la emergencia de un tipo de activista y revolucionario comprometido de este tipo. Hay muchas contingencias, particularidades e idiosincrasias en su vida que seguramente no pueden repetirse, sin embargo, también podemos encontrar muchas experiencias y coincidencias de carácter más universal que podemos apreciar en nuestras propias condiciones y contextos y de las que podemos aprender o cuando menos ser más conscientes de las similitudes y diferencias con nuestra propia lucha revolucionaria. No podemos ser Lenin, porque Lenin solo hubo uno, pero podemos aspirar a ser como Lenin.

A veces creemos que nuestros héroes revolucionarios, como Marx o como Lenin, fueron unos genios desde su nacimiento, que nacieron hechos unos superhombres, como cuenta el mito griego del nacimiento de Atenea, que salió de la cabeza de Zeus, como una diosa adulta, formada y acabada, con toda su sabiduría e incluso con su armamento lista para la batalla. En la realidad, siempre más prosaica, las personas nacen como todas las personas, hijos de sus tiempos, vástagos de sus circunstancias concretas, que van formando su propia personalidad, adquiriendo dotes y talentos que les permiten destacar por sobre otros.

Estos genios, pues, que lo son sin duda, son formados en contextos históricos y condiciones sociales específicas y dadas esas circunstancias hacen historia. En este texto quiero contextualizar la formación temprana de Lenin y las situaciones particulares que lo llevan a definirse políticamente desde muy joven y lo consolidan como el líder indiscutible de la revolución proletaria rusa.

Como la vida de todo ser humano, la de Lenin no es excepción en términos de complejidad. Cuando se hacen evaluaciones fáciles sobre la responsabilidad u omisión de un individuo en un acontecimiento histórico, generalmente refleja un análisis poco serio. De todas maneras, este trabajo es un primer acercamiento al joven Lenin y no pretende ser exhaustivo. Lo que se intenta es ofrecer una introducción preliminar a los primeros años de su vida y como se fusiona con la marcha histórica situando su papel en esos términos. Las individualidades pueden hacer la diferencia, como en el futbol, pero no pueden lograr su cometido sin la participación de todo el conjunto de personas, hechos, fuerzas y acontecimientos varios que forman la realidad histórica toda. Mis fuentes son secundarias y se reducen principalmente a tres textos: El Joven Lenin de León Trotsky, Lenin de Lars Lih y El hermano de Lenin de Philip Pomper.

Contexto histórico social

La tensión revolucionaria de Rusia existente en la década de los ochenta del siglo XIX sin duda jugó un papel en la radicalización del joven Lenin. Pero ¿qué sucedía en esa época? Rusia era un país atrasado en comparación con Europa Occidental. El país vivía bajo el absolutismo del zar Alexander III. Este zar pertenecía a la dinastía que gobernaría Rusia y la mantendría en el atraso y la autocracia más absoluta en el ámbito europeo desde 1613 hasta 1917. Este hecho es importante porque el anterior zar Alexander II había impulsado en 1963 una reforma por la emancipación de los siervos, con el objetivo de destruir las instituciones feudales de dependencia del hombre y acelerar el desarrollo del capitalismo, aunque a todas luces aún insuficiente.

La lucha por libertades políticas en este país se remonta a la revuelta de los decembristas en 1825, cuando la élite rusa lucha por conseguir una constitución liberal al estilo europeo bajo la monarquía de Alexander I. Este zar planeaba ofrecer una constitución a la sociedad rusa, pero la victoria contra Napoleón fulminó está idea.

La intelligentsia, o intelectualidad rusa, era la principal oposición de este régimen autocrático. Este estrato social era urbano en un país donde la mayoría de la población aún vivía en las zonas rurales y se dedicaba a la agricultura. Sus esperanzas políticas las cifraban en los campesinos, por lo que su estrategia principal era ir a vivir a los pueblos de aquellos, integrarse con ellos y desde ahí hacer una labor de educación y propaganda política que llevara a una revuelta a gran escala. Otra estrategia muy usada era el terrorismo. Creían que, mediante el asesinato selectivo de figuras públicas podían lograr que el zar concediera libertades y derechos políticos a la sociedad.

El periodo histórico de Lenin era entonces de tensiones revolucionarias y paría, naturalmente, revolucionarios. Dostoyevski decía por esos tiempos que todo buscador de verdades en Rusia tenía necesariamente que volverse revolucionario. Lenin y su hermano Alejandro fueron los dos de estirpe revolucionaria, cada uno a su manera. Alejandro tomó el camino del socialismo populista con tácticas terroristas en el que fracasó y acabó con su vida. Lenin tomó el camino del socialismo científico y logró el sueño de todas las generaciones de revolucionarios rusos desde la revuelta de los decembristas.

Finalmente, Simbirsk, la ciudad natal de Lenin, era una provincia atrasada en un país atrasado. Está ubicada en la cuenca del río Volga. La estabilidad de la ciudad desde tiempos remotos se debía al yugo de su nobleza rural y los boyardos[1] sobre los campesinos. Los latifundistas poseían casi tres cuartas partes de la tierra y los campesinos que representaban el 95% de la población poseían apenas el 2% de los bosques (Trotski, 1972, p. 19). 

Las ideologías se impregnan en las juventudes a muy temprana edad, quizá desde la niñez. Es importante ser consciente de esto, porque abundan las opiniones en el sentido de que los niños deben ser criados en una especie de neutralidad ideológica, cuando esto es evidentemente falso. Los niños y los jóvenes están constantemente bombardeados de ideas y creencias casi desde su nacimiento. En esta lucha participan muchas posiciones políticas, ideológicas y filosóficas de la que es casi siempre hegemónica la que representa a la clase dominante. Por supuesto, el conjunto de creencias de los padres juega un papel preponderante. Estas ideologías, sin embargo, se impregnan sin mucha racionalización. Lo importante es que el joven de forma consciente y con el uso de su razón, realice un ejercicio de reflexión profunda que lo lleve a decidir por sí mismo qué camino tomar.

 La ideología que predomina actualmente es el individualismo y liberalismo propio de la clase burguesa, por lo que una visión socialista basada en el conocimiento científico de la realidad histórica se encuentra más bien en desventaja.

Familia

La familia de Lenin vive bajo un régimen autocrático, quizá el más atrasado de Europa. No existen las libertades políticas, aunque grupos revolucionarios de corte populista y salidos de las clases pequeñoburguesas se encuentra en efervescencia en todo el país de manera clandestina.

El padre de Lenin fue Ilia Uliánov de origen pequeño burgués. Se licenció en Física y matemática por la universidad de Kazán bajo la guía del famoso matemático Lobachevsky. Posteriormente, fue un funcionario destacado del régimen zarista, inspector de escuelas públicas de la provincia de Simbirsk, a pesar de provenir de orígenes plebeyos fue condecorado con la orden de San Vladimir, lo que significaba su acceso a la nobleza hereditaria. Su madre fue María Alexandrovna, aunque no tuvo formación académica formal, tenía conocimientos de música e idiomas. Provenía de una familia acomodada y de cultura. Su padre fue el médico Alexander Blank.

La familia era de carácter religioso, Ilia siempre fue devoto de la iglesia ortodoxa rusa. Tuvieron ocho hijos en total, en orden de mayor a menor los que sobrevivieron a la infancia son: Ana, Alejandro, Lenin, Olga, Dimitri y María.

Los padres de Lenin provenían de diferentes orígenes étnicos. Del lado de su padre, tiene orígenes tártaros y rusos; mientras que, del lado de la madre, tiene raíces alemanas y judías.

Alejandro Uliánov

El hermano mayor de Lenin, Alejandro Uliánov, fue ejecutado por el régimen zarista en 1887 a la edad de 21 años por participar en un complot para asesinar al zar Alexander III. Alejandro fue un joven extremadamente inteligente que destacó en sus estudios y que aspiraba a ser un científico naturalista. Se enroló en las filas de la Voluntad del Pueblo un grupo terrorista de carácter populista que tenía como táctica el asesinato de los principales funcionarios del régimen zarista con el fin de conseguir libertades políticas. Junto con otros estudiantes de la Universidad de San Petersburgo, traman el asesinato del zar, pero fracasan en su intento; son detenidos por la policía y sentenciados a la pena capital.

La personalidad de Alejandro no podía ser más diferente que la de Lenin. Era muy callado, ensimismado e incapaz de levantar la voz hacia nadie. Era extremadamente disciplinado y dedicado a sus estudios, pero muy atento hacia los otros.

Trotsky afirma que ni su padre ni su hermano Alejandro le dieron impulso revolucionario directamente a Lenin. Alejandro no compartió sus ideales ni sus planes políticos ni siquiera con su hermana Ana que vivía en San Petersburgo igual que él, menos con Vladimir con el que no tuvo exactamente la intimidad suficiente para discutir sobre cuestiones de revolución, amor o dios. La ejecución fue una noticia global y aunque este hecho sin duda afectó a Lenin emocionalmente, también fue una lección de vida en términos políticos: sacrificar la propia vida inútilmente no tiene mucho sentido.

Primeros años y formación de Lenin

Lenin nació con el nombre de Vladimir Ilich Uliánov en Simbirsk, Rusia el 10 de abril de 1870. El tercero de ocho hijos de la familia. Lenin fue un niño muy activo físicamente, juguetón, ruidoso, destructor, seguro de sí mismo, bastante presumido y mordaz. Aprendía con tanta rapidez las lecciones de la escuela que su padre temía que no desarrollara un apego al trabajo.

Con su madre, aprendió a apreciar las artes entre ellas la literatura y la música.

Lenin tuvo una formación rigurosa desde muy joven. Su padre era muy exigente con sus hijos en términos académicos. En una época en la que la mayoría del pueblo no podía acceder a una educación de calidad, Lenin tuvo acceso a está, primero a través del Liceo, al que entró a la edad de nueve años.

Lenin estudia en el Liceo de 1886 a 1887. Obtiene medalla de oro por haber obtenido el más alto promedio de toda su generación siguiendo los pasos que unos años antes diera su hermano Alejandro.

Durante el Liceo, Lenin desarrolló un buen manejo de las ciencias sociales y naturales, de las matemáticas, de la literatura, de idiomas, entre ellos destacadamente, el alemán.

La autocracia rusa se debatía entre formar una clase profesional que necesitaba con urgencia para sus aspiraciones de modernización y contener el deseo manifiesto de libertades políticas por parte de la nueva clase naciente. Algunos estratos medios, como los pequeñoburgueses, podían lograr un lugar en la universidad, pero el acceso estaba restringido sobre todo a las capas más acomodadas de la sociedad. Cuando el movimiento de los populistas crecía, las restricciones eran aún mayores.

Hoy en día, aunque sigue siendo difícil, gracias a la educación pública gratuita, hay cada día más hijos del pueblo graduados de educación superior, que tienen la oportunidad de estudiar rigurosamente las diversas ramas de la ciencia y a adquirir las herramientas teóricas y metodológicas que les permitan conseguir un entendimiento de la realidad lo más cabal posible que ayude a su transformación radical.

Lenin empieza a cuestionar el orden de cosas a la edad de 16 años, pero esta objeción se dirige inicialmente hacia sus profesores del liceo y hacia la iglesia.

Luego del Liceo, se matricula en la Universidad de San Petersburgo de donde es expulsado por participar en una protesta de estudiantes. A partir de esta fecha, vive bajo vigilancia policial primero en Simbirsk, luego en Kazán y Samara. Este período comprende de 1887 a 1991. Trotski afirma que este lapso es clave para entender la formación teórica marxista de Lenin.

Después de su expulsión, Lenin no fue autorizado a estudiar como un alumno regular en ninguna universidad de Rusia, aunque se le permitió aplicar a los exámenes finales como alumno externo en la Universidad de San Petersburgo. En una muestra de su genio, Lenin preparó el material jurídico para estos exámenes en un año, es decir, terminó su carrera en un cuarto del tiempo que en promedio se toma un estudiante de derecho. Y fue el mejor promedio de todos. Esto es más loable aún, pues Lenin presentó sus pruebas finales en la universidad en las mismas circunstancias trágicas que en la preparatoria, primero por la ejecución de su hermano y, después, por la muerte de su hermana Olga por fiebre tifoidea.

Teoría marxista

Cuando Lenin hace una evaluación crítica del Marxismo y del populismo, las teorías dominantes de su tiempo, se decanta por el marxismo en términos teóricos, pero mantiene algunos postulados del populismo como la lucha firme contra el zarismo, el centralismo y la conspiración, está ultima entendida como el arte de no ser detenido ni ejecutado por el régimen.

Cuando Lenin conoce el marxismo, está teoría ya es moneda de cambio corriente en Rusia.

El volumen 1 del Capital de Karl Marx se traduce al ruso en 1871 siendo el primer idioma extranjero en que se publica después del alemán. El tiraje de tres mil ejemplares se agotó muy rápido. A pesar de ser el libro fundacional del socialismo científico, pasó la censura zarista porque al juicio de este era un libro estrictamente científico que, en todo caso, pocos en Rusia entenderían. Error garrafal, pues el joven Lenin a sus veinte años, hincó el diente y comprendió el sentido más profundo del mensaje del libro. La teoría de este libro se volvió su guía por el resto de vida. El manejo profundo, consistente y riguroso de la teoría de Marx permitió a Lenin imponerse entre los numerosos personajes y grupos autonombrados “marxistas” en Rusia que repetían frases sueltas, descontextualizadas, perspectivas parciales o eclécticas que mostraban que evidentemente no entendían el núcleo de la cuestión y que se adherían al marxismo solo por ser la última teoría de moda proveniente de la “civilizada” Europa occidental.

Dos textos claves del marxismo que Lenin estudia con mucho rigor son el Capital Vol. I y II y el Anti-Dühring de Engels. Esto acontece probablemente alrededor del año 1890. Entra en contacto con los textos socialdemócratas de Plejánov al año siguiente. Lenin intentó seguir los pasos de su hermano en un principio, pero la influencia teórica poderosa del Marxismo evitó que tomara ese camino. Esto habla de su capacidad para flexibilizar su postura y tomar el camino más adecuado racionalmente.

No es aquí el lugar para discutir la influencia intelectual de occidente a Rusia, pero que el marxismo haya tenido tal impacto en este país es sin duda un claro ejemplo de cómo la intelligentsia rusa estaba abierta a las novísimas ideas de occidente.

No se entiende Lenin sin Marx. comprender a Marx entonces se vuelve tarea indispensable para comprender a Lenin. Sin un pensador del calibre del gigante de Tréveris, el camino revolucionario se oscurece y la fuerza histórica de la sociedad no se advierte. Hay que estar renovando constantemente la teoría revolucionaria, ajustándola a los tiempos siempre cambiantes, de otro modo, estamos condenados a los márgenes de la sociedad defendiendo cenizas de fuegos pasados.

La teoría por sí misma no es suficiente, hay que internalizarla, hay que hacerla nuestra. Hace falta sentirla, emocionarse con ella, movernos a la acción por la teoría, inspirar a los coetáneos, emocionar a las masas, pero a las masas de hoy, no a las de ayer.

Heroicidad

Tanto Trotsky como Lih coinciden en que Lenin se definió teórica y filosóficamente, en otras palabras, se definió en su forma de ver al mundo esencialmente a sus 23 años y mantuvo está cosmovisión casi inalterada por el resto de sus días. También a esta edad definió su carácter y el comportamiento que había de seguir en adelante.

Lenin se hizo un héroe de los proletarios a temprana edad y llamaba con energía a sus compañeros de lucha a ser héroes de la clase obrera. Para ser héroe de la clase, había que inspirar a los trabajadores a luchar, a organizarse, a imaginar otra sociedad, a soñar una alternativa a la situación actual. Los héroes fueron Rakhmetov de Qué hacer de Chernishevsky y otras figuras socialistas del siglo XIX como Engels, Marx, Plejánov.

En este sentido, todos estamos llamados a ser héroes del pueblo, héroes de la clase trabajadora, pero no hay atajos para esta tarea. Primero hace falta un estudio profundo de nuestra realidad con ayuda de las herramientas y el método científico. Solo alcanzando un conocimiento riguroso de la sociedad y de la naturaleza, podemos ser dueños de nosotros y estaremos en condiciones de guiar a los demás con el menor margen de error posible, de otra manera estaremos engañándonos a nosotros.

Conclusión

Quizá la lección más valiosa que podemos sacar de la vida del joven Lenin es la importancia capital que juega el manejo teórico riguroso y el conocimiento científico en general. Lenin tuvo una formación excepcional en literatura, en los clásicos, en matemáticas, en ciencias naturales y sociales, en idiomas, entre ellos el alemán y el francés, y en cultura en general. En esto, su madre fue una pieza fundamental, pues ella era una pedagoga natural que sabía cómo inculcar en sus hijos el amor por el conocimiento, el hambre de aprender y aprender de una manera que no era tediosa ni difícil para ellos.

Quizá otra gran virtud de Lenin es que fue capaz de adaptar la teoría eficientemente a los cambios históricos. Ser capaz de matizar sus ideas y su marco mental a las transformaciones de la siempre cambiante y movible realidad concreta es una característica inequívoca de un pensamiento científico.

Los grandes pensadores saben que las cosas se nos aparecen estables. En efecto puede haber estabilidad aparente por un tiempo específico, pero la propia lucha de clases, la lucha de intereses, las fuerzas sociales opuestas y antagónicas se mueven incesantemente, y las alianzas y los acuerdos que son posibles temporalmente, pierden su razón de ser histórica y emergen nuevas posibilidades políticas.

En conclusión, ya para el joven Lenin, la importancia de la teoría queda resumida en su célebre frase: sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario.


Arnulfo Alberto es maestro en economía por la UNAM e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

[1] Terratenientes de la nobleza rusa.

Referencias

Lih, L.T. (2011). Lenin. L.: Reaktion Books.

Pomper, P. (2010). Lenin’s Brother. The Origins of the October Revolution. W.W. Norton and Company.

Trotski, L. (1972). El Joven Lenin. Fondo de Cultura Económica, México.


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