Por Ehécatl Lázaro | Junio 2024
Introducción
Corea del Sur y Singapur son dos países destacados a nivel mundial por sus respectivas experiencias de desarrollo. En 1960, el PIB per cápita de Corea del Sur era de 158 dólares y el de Singapur de 428, mientras la media mundial era de 459. Para 2022, el PIB per cápita de Corea del Sur alcanzó los 34,757 dólares y el de Singapur 72,794, mientras la media mundial fue de 12,262 (Banco Mundial). El crecimiento económico de ambos países ha tenido como correlato una importante elevación de los niveles de bienestar de su población. De ser países pobres, con baja esperanza de vida y baja escolaridad, pasaron a estar entre los países con mejor desempeño en estos indicadores socioeconómicos.
Estas exitosas experiencias de desarrollo requirieron una combinación de las condiciones nacionales y las internacionales para poder llevarse a cabo. Un proyecto de desarrollo nacional que no considere la situación política y económica internacional difícilmente podrá tener éxito. En este ensayo me propongo mostrar cómo Corea del Sur y Singapur aprovecharon el contexto internacional de Guerra Fría para impulsar sus estrategias de desarrollo. Primero, abordo el contexto político: para cada caso señalo los antecedentes históricos, la situación internacional y la situación nacional. Después, repito la operación para el contexto económico. Finalmente, apunto las conclusiones.
Mi argumento es que las condiciones históricas específicas de la Guerra Fría en Asia oriental y el Sureste de Asia permitieron a Corea del Sur y Singapur tener situaciones propicias para impulsar su desarrollo. En el plano internacional, la disminución del poder económico y político de Japón y Gran Bretaña permitió a Corea del Sur y Singapur tener espacio para plantearse un plan de desarrollo propio. En el plano nacional, los gobierno dictatoriales y autoritarios (sostenibles por el apoyo estadounidense) diseñaron y ejecutaron un proceso de desarrollo basado en el disciplinamiento social.
Gráfica 1. PIB per cápita en dólares corrientes, Corea y Singapur (1961-2021)

Fuente: 2022, Banco Mundial
El contexto político
1. Corea del Sur
a. Antecedentes históricos
El surgimiento del Estado moderno en Corea está asociado a la ocupación japonesa ocurrida entre 1910 y 1945. En ese periodo, Japón acabó con el gobierno de la dinastía Joseon (1392-1897) e instaló un aparato burocrático marcado por las pautas del Estado desarrollista japonés. El expansionismo del imperio nipón exigía una administración eficiente en Corea, capaz de ejercer una gobernanza real y garantizar los objetivos económicos trazados. En ese lapso no solo fueron echadas las bases del Estado coreano en términos burocráticos, sino también fueron reproducidas las pautas de disciplinamiento social aplicadas en Japón desde la restauración Meiji (1868).
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la península coreana quedó dividida en dos partes. El norte fue ocupado por tropas soviéticas y el sur por tropas estadounidenses. Entre 1945 y 1950, las dos partes de la península, y sus respectivas potencias, realizaron varios intentos para unificar el territorio, pero todos infructuosos. En 1950, la parte norte lanzó una campaña militar contra el sur para tomar todo el territorio y unificarlo bajo su administración política. El resultado fue la guerra de Corea, la cual concluyó con un armisticio firmado en 1953. A partir de ese momento, cada parte de la península siguió un camino diferente. En la parte norte, el gobierno implementó una estrategia de desarrollo inspirada en la experiencia soviética. En la parte sur, el gobierno impulsó una estrategia de desarrollo basada en los principios del sistema capitalista.
La Guerra de Corea significó un punto de inflexión para la dinámica política de la península, no solo por la división permanente surgida en el paralelo 38, sino también porque marcó el inicio de la Guerra Fría en Corea. El norte emprendió la construcción de un Estado socialista bajo el paraguas militar de la Unión Soviética y el sur aplicó políticas anticomunistas orientadas a construir un Estado capitalista bajo el paraguas militar de Estados Unidos.
b. Condiciones políticas en el contexto internacional
La política de contención aplicada por Estados Unidos bajo la administración Truman tenía como propósito evitar la caída de más países bajo la órbita de la Unión Soviética. Posteriormente, la administración de Eisenhower continuó aplicando esa política bajo el supuesto de la teoría del dominó, según la cual, si un país del bloque capitalista caía bajo la órbita de la Unión Soviética, desencadenaría reacciones catastróficas para Estados Unidos. En ese sentido, los territorios contiguos a los países socialistas recibieron especial atención del gobierno estadounidense. Tal fue el caso de Alemania, en Europa central, y Corea, en Asia oriental.
Después de la Guerra de Corea, Corea del Sur se encontraba en un escenario geopolítico complicado. China, Corea del Norte y la Unión Soviética, geográficamente muy cercanos, representaban una fuerte amenaza por su carácter socialista. El principal aliado de Corea del Sur era Estados Unidos, cuyas tropas permanecieron en suelo surcoreano para disuadir un nuevo ataque del norte. Además de la presencia militar, Estados Unidos también proporcionó ayuda económica para la reconstrucción.
Para Corea del Sur fue fundamental el respaldo político estadounidense desde el fin de la Guerra de Corea hasta el fin de la Guerra Fría. En ese periodo consolidó su Estado desarrollista e impulsó su crecimiento económico. A partir de los años 1990, el contexto político de Corea del Sur sufrió modificaciones importantes. Rusia y China dejaron de ser percibidas como amenazas y solo la relación con Corea del Norte permaneció como motivo de preocupación. En las nuevas condiciones, Estados Unidos siguió apoyando a Corea del Sur ante las amenazas militares de Corea del Norte.
c. Condiciones políticas en el contexto nacional
Desde la ocupación japonesa de Corea, el Estado instaló una dinámica altamente represiva contra la población coreana, en general, y específicamente contra los movimientos de trabajadores y los movimientos independentistas. Con el uso de la fuerza durante 35 años, los japoneses mantuvieron la estabilidad política necesaria para el expansionismo nipón. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos retomó los restos del Estado construido por Japón y trató de reconstruirlo para controlar el territorio y combatir al comunismo. Específicamente, a los estadounidenses les interesaba desmantelar el gobierno de la República Popular de Corea, una estructura política socialista creada después de la rendición de los japoneses y que comprendía territorialmente a toda la península; Estados Unidos percibió a este gobierno como parte del expansionismo comunista y lo combatió militarmente hasta desaparecerlo.
Las fuerzas estadounidenses de ocupación dejaron Corea en 1948, pero volvieron dos años después, con el inicio de la guerra entre el Norte y el Sur. En el contexto de la guerra y la posguerra, el gobierno de Syngman Rhee (1948-1960) recibió todo el apoyo de Estados Unidos en su lucha contra el comunismo. Gracias a esas condiciones internacionales, Rhee pudo instalar un gobierno de mano dura contra los trabajadores y los movimientos sociales en general. En ese sentido, su administración fue una prolongación del autoritarismo japonés y estadounidense, pero ahora el sometimiento era de unos coreanos a otros.
Rhee fue derrocado por un conjunto de manifestaciones populares en 1960. Su caída dio pie al ascenso de un gobierno aún más autoritario, el de los militares. En 1961, Park Chung-Hee dio un golpe de Estado y tomó el poder central, donde permaneció hasta su asesinato, en 1979. Park desarrolló un aparato burocrático más eficaz respecto al de Rhee, tuvo resultados económicos sobresalientes y creó un departamento de inteligencia responsable de mantener vigilado al país para reprimir todo viso de protesta. Park aprovechó la coyuntura internacional para estrechar sus relaciones con Estados Unidos y, de esa manera, seguir teniendo su respaldo. En 1965 el gobierno de Park comenzó a mandar soldados surcoreanos para apoyar a las tropas estadounidenses en la Guerra de Vietnam. Fueron casi 50 mil efectivos surcoreanos quienes participaron en ese conflicto. De esta manera, Corea del Sur fortaleció su buena relación con Estados Unidos.
En 1981, el general Chun Doo-Hwan ascendió al poder mediante un golpe de Estado. Al principio siguió aplicando con dureza la política represiva de Park contra los trabajadores y los movimientos sociales, pero las condiciones nacionales e internacionales ya habían cambiado. A nivel nacional, el surgimiento de una clase media, gracias al alto crecimiento económico de las dos décadas pasadas, dio pie a una mayor capacidad crítica de la ciudadanía; específicamente, una de las demandas más sentidas por los grupos sociales movilizados era el fin del gobierno militar y el nacimiento de un sistema democrático.
A nivel mundial, la Guerra Fría empezaba a llegar a su fin. En 1985, llegó Mijail Gorbachov al poder en la Unión Soviética, impulsando una distención de las relaciones con Estados Unidos y dando un giro a toda la política internacional soviética. En China, la llegada de Deng Xiaoping en 1978 implicó el abandono de la política exterior basada en principios revolucionarios y la adopción de una política exterior más pragmática. Sin la amenaza comunista en el horizonte, la administración Carter de Estados Unidos comenzó a retirar su apoyo a los gobiernos autoritarios, bajo el discurso de la defensa de los derechos humanos. Por otro lado, Corea del Sur fue reconocida como país por la ONU en 1991.
En las nuevas condiciones, el gobierno militar surcoreano debió comprometerse con el establecimiento de un sistema democrático y aceptó su salida del poder cuando, en 1993, Kim Young-Sam ganó las elecciones y llegó a la presidencia. A partir de ese año, el sistema político surcoreano comenzó a perder la alta concentración de poder existente desde la ocupación japonesa. Paralelamente, sectores sociales anteriormente disciplinados por el poder militar comenzaron a participar con mayor intensidad a través de movilizaciones sociales. Ejemplos de ello fueron las revueltas estudiantiles de 1996 y el movimiento obrero de 1997. En esos años, la prensa comenzó a ser más vigilante de las estructuras de poder, las cuales debieron transparentar su información por la presión social y por el ingreso de Corea del Sur a la OCDE.
2. Singapur
a. Antecedentes históricos
Singapur fue una colonia británica hasta 1959, cuando comenzó a autogobernarse; en 1963 se integró a la Federación de Malasia, junto a otras colonias británicas; y en 1965, después de ser expulsada de la Federación de Malasia, tuvo lugar la fundación de la República de Singapur. Durante el periodo de dominación británica, la gobernanza de la ciudad estuvo a cargo del aparato burocrático desarrollado por el poder colonial, pero cuando los británicos abandonaron Singapur, el naciente país debió desarrollar su propia administración pública. El principal reto de las autoridades fue la diversidad étnica y lingüística de la población. En Singapur convivían descendientes chinos, malasios y tamiles. Cada uno de estos grupos tenía su respectivo idioma y su religión.
Pero las dificultades de administración fueron salvadas por las nuevas autoridades con el empleo de la herencia colonial a su favor: el idioma inglés fue instalado como oficial y cada grupo poblacional fue integrado a la dinámica socioeconómica en un nicho definido. Si en la administración colonial los británicos eran el grupo económica y políticamente dominante, como país independiente ese lugar lo ocuparon los chinos, quienes son la mayoría de la población. Los malayos, la primera minoría étnica, fueron integrados asignándoles los trabajos manuales con peor remuneración. La población tamil, proveniente de la India, ocupó las profesiones mejor remuneradas, como los médicos, abogados, entre otras. Este fue el modelo de cohesión social aplicado por Singapur para tener estabilidad política.
b. Condiciones políticas en el contexto internacional
La independencia de Singapur ocurrió cuando la Guerra Fría ya tenía años de desarrollo. Singapur entró al bloque capitalista y recibió el apoyo de las principales potencias de ese bando: Gran Bretaña y Estados Unidos. Por un lado, Gran Bretaña, como potencia colonial, permitió el autogobierno de Singapur, su integración a la Federación de Malasia y posteriormente su independencia. Por el otro, las relaciones entre Singapur y Estados Unidos fueron cercanas y amistosas desde el principio; Singapur fue uno de los países defensores de la intervención militar estadounidense en Vietnam hasta el final.
Además de las buenas relaciones con las potencias del bloque capitalista, Singapur procuró mantener buenas relaciones con sus países vecinos. En este sentido, es importante el papel de Singapur como fundador de la Asociación de Naciones del Sureste de Asia (ASEAN). En 1967, Singapur, Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia fundaron la ASEAN con el objetivo de contener la expansión del comunismo en el Sureste de Asia. Esta organización permitió a Singapur tener puntos en común con Malasia e Indonesia, países con quienes comparte frontera. Con Indonesia hubo relaciones tensas mientras Sukarno estuvo en el poder, pero a partir de 1967, después del Golpe de Estado del general Suharto, las relaciones Singapur-Indonesia fueron amistosas.
c. Condiciones políticas en el contexto nacional
Desde su independencia, Singapur ha tenido un sistema político caracterizado por rasgos autoritarios. El Partido de Acción Popular (PAP), el partido gobernante, fue fundado en 1954 por un grupo de políticos singapurenses deseosos de la independencia de Singapur. En sus inicios el partido tenía un componente marxista que influyó en la movilización de trabajadores; pero a finales de la década de 1950 y principios de la siguiente, Lee Kwan Yew impulsó una purga de comunistas en el interior del partido. Lee fue uno de los fundadores del PAP, pero no compartía el ideario comunista. Se esforzó por evitar que partido cayera bajo un liderazgo marxista y también le preocupaba que Singapur llegara a ser gobernado por fuerzas políticas cercanas al comunismo. Cuando ocurrió la fundación de la República de Singapur, el país ya había tenido un proceso de lucha anticomunista; el resultado fue la imposición de un gobierno autoritario con un rígido control de la sociedad.
Desde la primera elección hasta la última, todas las elecciones las ha ganado el PAP. Su predominio político es incuestionable y no tiene competidores. Es un sistema de partido único o de partido hegemónico. Esto ha permitido que el PAP dé continuidad a sus planes. Además, tratándose de una ciudad-Estado, la gobernanza del país es relativamente sencilla, comparada con otros países con mayor territorio y población.
Si bien el sistema político singapurense es diferente de la democracia liberal occidental, Lee Kwan Yew justificó la especificidad de Singapur a partir de la existencia de los valores asiáticos, los cuales contemplan el respeto a las autoridades, la defensa de la estabilidad social, entre otros elementos. Mientras Singapur fue un baluarte del anticomunismo en el Sureste de Asia, Estados Unidos aceptó sin mayores problemas su alianza con este país. Después del fin de la Guerra Fría, sin embargo, Singapur no ha experimentado cambios democratizadores que afecten la concentración del poder en manos del PAP. Lew Kwan Yew fungió como primer ministro desde 1959 hasta 1990, y después de él ha habido tres primeros ministros, todos del mismo partido.
El contexto económico
1. Corea
a. Antecedentes históricos
Hasta la ocupación japonesa, Corea mantuvo un sistema de producción no capitalista. La gran mayoría de la población realizaba actividades agrícolas y no había industria en el sentido moderno de la palabra. Fueron los japoneses quienes introdujeron violentamente las relaciones sociales capitalistas entre los coreanos. En un primer momento, Corea se convirtió en una fuente de recursos naturales necesarios para el crecimiento de la economía japonesa; para satisfacer esta exigencia, los trabajadores coreanos empezaran a ser empleados como obreros asalariados. Surgió el proletariado coreano. En un segundo momento, cuando Japón comenzó a avanzar sobre Manchuria, Corea se volvió un territorio clave para la producción de bienes manufacturados; aparecieron entonces fábricas manufactureras y un complejo industrial asociado a las actividades militares. Con la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, una parte importante de esta industria fue destruida.
Durante la ocupación japonesa, las empresas instaladas en territorio coreano eran de propiedad japonesa y las personas al mando de las fábricas eran también japonesas. En general, las autoridades coloniales asignaban a los coreanos los trabajos más manuales, mientras las cuestiones de administración y operación quedaban reservadas para los japoneses. A pesar de ello, en este periodo comenzó a surgir una pequeña burguesía coreana, la cual sería muy importante para el desarrollo económico posterior.
b. Condiciones económicas en el contexto internacional
Cuando terminó la Guerra de Corea, los países vecinos de Corea del Sur tenían condiciones económicas poco prometedoras. China apenas comenzaba a hacer esfuerzos por superar el atraso económico heredado del llamado Siglo de la Humillación, Japón había sufrido pérdidas muy importantes como resultado de la Segunda Guerra Mundial, y la Unión Soviética no podía ser contemplada para mantener relaciones económicas debido a las diferencias ideológicas y al contexto de Guerra Fría. La esperanza de Corea del Sur se basaba en el apoyo que Estados Unidos pudiera proporcionarle. En la década de 1950, la ayuda estadounidense llegó a representar el 100% del presupuesto gubernamental y el 75% de la inversión fija bruta (Manríquez, 2010).
Tabla 1. Ayuda extranjera, 1953-1960 (en millones de dólares y %)

Fuente: 2018, Sakong y Youngsun Koh
Además de con Estados Unidos, en 1965, Corea del Sur estableció relaciones de cooperación con Japón, las cuales fueron muy benéficas para financiar proyectos de inversión en la península. Otro de los socios importantes, sobre todo a partir de la década de 1980, fue China, país con el cual comenzó a desarrollar un intercambio comercial muy fluido debido a las crecientes necesidades de la economía china.
En el plano regional, el establecimiento de tratados comerciales multilaterales ayudó a Corea a ampliar sus relaciones económicas con otros países. En 1967, Corea entró al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT); en 1989, fue miembro fundador del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC); en 1995, Corea se integró a la Organización Mundial del Comercio y, en 1997, se sumó a ASEAN+3 (Corea, China y Japón). Todos estos acuerdos fomentaron los intercambios económicos internacionales de Corea del Sur y potenciaron sus capacidades productivas.
c. Condiciones económicas en el contexto nacional
Después de la Guerra de Corea, el gobierno de Syngman Rhee comenzó a impulsar la industria nacional a través de una política de Industrialización por Sustitución de Importaciones. Aplicó medidas proteccionistas y favoreció las inversiones en la industria nacional. Pero fue hasta el gobierno de Park Chung-Hee cuando Corea del Sur comenzó a desarrollar verdaderamente una industria fuerte. Para ello fueron fundamentales los chaebols, conglomerados económicos que recibieron todo el apoyo financiero necesario del gobierno para levantar sus industrias. Gracias a esta política industrial, los chaebols formaron grandes cadenas de empresas, adquirieron autosuficiencia financiera y comenzaron a exportar manufacturas a otros países. En el gobierno de Park, la economía de Corea del Sur pasó de ser un país mayoritariamente productor de bienes agrícolas a ser un país fabricante de manufacturas.
Gráfica 2. Composición de las exportaciones (en %)

Fuente: 2018, Sakong y Youngsun Koh
En 1961, el 48% del PIB de Corea del Sur provenía de la agricultura y la minería y solo el 12% de las manufacturas. En 1993, 7.4% del PIB provenía de la agricultura y 43% de las manufacturas. Las exportaciones surcoreanas reflejaron las transformaciones de la economía nacional: los bienes manufacturados de alto valor agregado pasaron a dominar las exportaciones, mientras la participación de los productos sin valor agregados descendió notablemente.
En la década de 1980, Corea del Sur comenzó un proceso de liberalización que afectó positivamente a su economía. El gobierno, deliberadamente, comenzó a intervenir menos en la economía, aunque restringió el crecimiento de los chaebols y apoyó la inversión extranjera en rubros anteriormente vedados. Aprovechando el cambio tecnológico a nivel mundial, el gobierno empezó a promover la inversión en sectores como computadoras, semiconductores y telecomunicaciones.
La crisis asiática de 1997 obligó a Corea del Sur a liberalizarse todavía más. Para salir de la crisis, aplicó medidas duras contra la estrategia de desarrollo centrada en los chaebols. Sin embargo, la inversión en los sectores tecnológicos comenzó a dar sus frutos en esta época: Corea del Sur se convirtió en uno de los países tecnológicamente más avanzados a nivel mundial. Además, sus exportaciones de bienes manufacturados en ese rubro fueron favorecidas por el crecimiento de las economías de China y Vietnam.
Tabla 2. Principales socios comerciales de Corea del Sur (%)

Fuente: 2022, UN Comtrade Database
2. Singapur
a. Antecedentes históricos
Durante su periodo como colonia británica, Singapur fue, ante todo, un puerto comercial. Su importancia radicaba en su ubicación, pues el estrecho de Malaca ha sido uno de los canales comerciales más importantes de la región desde el siglo XIX. Como ciudad comercial, Singapur había logrado concentrar un monto de capital relativamente alto, comparado con otras ciudades del archipiélago malayo. Pero realmente los británicos no desarrollaron una industria de manufactura en la ciudad, pues la vocación de la isla era eminentemente portuaria. Cuando Singapur se independizó de Gran Bretaña y después de la Federación de Malasia, estaba en una situación económica complicada: sin recursos naturales para explotar, con un territorio muy reducido y rodeado por Malasia.
b. Condiciones económicas en el contexto internacional
La década de 1970 marcó el inicio del desarrollo económico singapurense. En esos años Singapur adquirió un préstamo del Banco Mundial con el cual comenzó a hacer inversiones en proyectos de infraestructura. Fue también en ese periodo cuando empezó a llegar inversión extranjera directa. La posición estratégica de Singapur representaba una ventaja para el país respecto a los otros dos países del estrecho de Malaca: Malasia e Indonesia, los cuales enfrentaban otros problemas de desarrollo. Gracias a esa inversión extranjera pudo darse una acumulación de capital con la cual el gobierno de Lee Kwan Yew empezó a impulsar la industrialización nacional.
El desarrollo de infraestructura de conectividad jugó un papel importante para atraer a las empresas extranjeras al país. El viejo puerto colonial fue ampliado y modernizado para mantenerse como el principal puerto de la región. La construcción del aeropuerto internacional Changi, en los inicios de la década de 1980, potenció la llegada de capital extranjero y dinamizó más la economía nacional. Singapur desarrolló industria de manufactura en las décadas de 1970 y 1980, como la refinación de petróleo, pero su inserción en el mercado internacional estuvo más asociada a los servicios. Los demás países de la región no competían con Singapur respecto a su desarrollo económico, lo cual favorecía al país cuando las empresas internacionales elegían dónde hacer inversiones.
c. Condiciones económicas en el contexto nacional
En el ámbito nacional, el gobierno de Lee Kwan Yew aplicó unas políticas orientadas a acumular suficiente capital para hacer inversiones detonantes de la economía. A través del Fondo Central de Previsión, el gobierno comenzó a concentrar recursos del ahorro de los singapurenses y con ellos empezó a hacer inversiones estratégicas. A partir de la década de 1990, Singapur comenzó a especializarse en el sector financiero. Más recientemente, ha destacado por sus inversiones en biotecnología, energía y turismo.
Desde la década de 1970 hasta la actualidad, la estrategia de desarrollo del gobierno singapurense ha descansado en dos factores básicos: el capital humano y la infraestructura de conectividad. Sin recursos naturales para impulsar su crecimiento económico, Singapur optó por invertir en la educación de la población para generar profesionistas altamente capacitados y así atraer inversiones extranjeras. Eso ha permitido al país colocarse entre los lugares más competentes a nivel mundial en lo referente a servicios educativos o médicos. En lo referente a la infraestructura, el puerto de Singapur fue, por varias décadas, el puerto más grande del mundo (aunque ahora es superado por el de Shanghái), mientras su aeropuerto está entre los 20 más concurridos del mundo. Una fuerza de trabajo altamente capacitada, una infraestructura de conectividad ultramoderna y su ubicación estratégica, han hecho de Singapur un “business hub” con una alta inversión extranjera directa.
Gráfica 3. Singapur: sectores y valor añadido (% PIB)

Fuente: 2022, Banco Mundial
Conclusiones
Las experiencias de desarrollo de Corea del Sur y Singapur evidencian la necesidad de conjugar adecuadamente el contexto internacional y el contexto nacional para obtener resultados exitosos. En primer lugar, ambos países necesitaron que las potencias económicamente dominantes en sus respectivas regiones se replegaran y dejaran espacio para que Corea del Sur y Singapur tuvieran margen para su desarrollo. En segundo lugar, ambos países necesitaron impulsar una estrategia de desarrollo a cuyo mando estuviera el Estado; si bien fueron gobiernos dictatoriales y autoritarios, en ambos países fue el Estado quien diseñó y ejecutó los planes de desarrollo industrial.
En Corea del Sur, primero fue necesaria la disminución de la estatura política y económica de Japón en la región. Solo cuando Japón desocupó la península, en 1945, Corea del Sur se vio liberada para poder autogobernarse. El debilitamiento económico japonés, como resultado de la Segunda Guerra Mundial, también permitió a Corea del Sur emprender un proceso de industrialización centrado en sus propias necesidades nacionales, no en las necesidades de Japón. Contar con el respaldo de Estados Unidos fue fundamental para salir a flote en la coyuntura de un Japón debilitado, pues, aunque la presencia económica norteamericana era grande en la región, no lo era tanto como para obstaculizar el surgimiento económico de países menores.
En Singapur, primero fue necesaria la disminución de la estatura política y económica de Gran Bretaña en la región. Los británicos ya habían perdido la hegemonía mundial después de la Primera Guerra Mundial, pero en el Sureste de Asia seguían teniendo una presencia importante. Fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial, con la independencia de muchos países de la región, cuando Singapur pudo tener margen de maniobra para emprender un proceso de desarrollo centrado en sus propias necesidades nacionales y no en las de Gran Bretaña. Singapur empezó su carrera desarrollista gracias al apoyo estadounidense, pues la potencia norteamericana tenía intereses estratégicos en la zona, mas no una presencia económica que pudiera ser amenazada por el surgimiento de un Singapur desarrollado.
En el plano nacional, Corea del Sur y Singapur gobernaron con mano de hierro para disciplinar a los trabajadores, a los empresarios y a las clases medias en torno a un mismo proyecto de desarrollo. Fue necesario que las élites burocráticas diseñaran un plan de desarrollo y que obligaran a todos los grupos sociales a participar en él. Para ello, los gobernantes aprovecharon el declive de Japón (Corea del Sur) y Gran Bretaña (Singapur), y la campaña anticomunista impulsada por Estados Unidos en todo el mundo. Con el respaldo económico, político y militar de Estados Unidos, las élites burocráticas solo necesitaban emplear la fuerza del Estado para silenciar cualquier voz contraria al desarrollo capitalista en Corea del Sur y Singapur.
Para subrayar la conclusión de este ensayo, es útil un ejercicio contrafactual. Si Japón y Gran Bretaña no se hubieran retirado de Corea del Sur y Singapur, en términos políticos y económicos, ni Corea del Sur ni Singapur habrían tenido espacio para emprender su propio desarrollo, pues habrían seguido sometidos a los intereses de las potencias. Si el mundo no estuviera dividido entre un bloque socialista y uno capitalista, Estados Unidos no habría apoyado como lo hizo a Corea del Sur y Singapur, y ambos países habrían tenido serias dificultades para capitalizarse. Si en un contexto internacional de potencias debilitadas, los gobiernos de Corea del Sur y Singapur no se hubieran planteado dirigir desde el Estado un proceso de desarrollo, el desarrollo de estos países posiblemente no habría sido exitoso.
Fueron necesarias condiciones históricas específicas para que Corea del Sur y Singapur pudieran desarrollarse. Esto abre la pauta para pensar que los países actualmente no desarrollados deben utilizar favorablemente la competencia entre las actuales potencias del mundo (Estados Unidos y China) para ganar un mayor margen de maniobra, por un lado, y para emprender un proceso de desarrollo dirigido desde el Estado. Cabe destacar que el carácter dictatorial, represivo y de disciplinamiento social de las dos experiencias aquí analizadas no son condiciones sine qua non para el desarrollo, sino una característica específica del desarrollo capitalista. Este es un aspecto del cual deberán ocuparse creativamente quienes busquen empujar procesos de desarrollo en la coyuntura contemporánea.
Ehécatl Lázaro es maestro en Estudios de Asia y África, especialidad China, por El Colegio de México.
Referencias
Banco Mundial
United Nations Comtrade Database
SaKong, & Koh, Y. (2018). La economía coreana: Seis décadas de crecimiento y desarrollo.
Manríquez, J. L. L. (Ed.). (2010). Historia mínima de Corea. El Colegio de México AC.
Irawan, D. R. (2017). The Origin of Developmental State in Singapore. Jurnal Analisis Sosial Politik, 1(1), 1-7.
