Por Betzy Bravo | Marzo 2024
Introducción
El término ‘dialéctica’ ha sido utilizado constantemente durante mucho tiempo en la jerga filosófica, especialmente en los análisis marxistas, hasta el punto en que no se sabe a qué hace referencia. Tal categoría tiene un sólido fundamento en el filósofo alemán Friedrich Hegel, su desarrollo al respecto ha sido traspasado, en múltiples ocasiones, de forma directa al análisis de Karl Marx, es decir, se analiza a Marx como si de Hegel se tratara: siguiendo su misma lógica (movimiento de lo real impulsado por negaciones o contradicciones, concatenaciones o conocimiento de lo concreto, por poner ejemplos). A este respecto mucho se ha problematizado con cuestiones como las siguientes: ¿cuál es la relación de la dialéctica hegeliana con la dialéctica marxista? En caso de que Marx haya seguido sin más la formulación hegeliana, ¿en dónde radica entonces su originalidad?
El objetivo de este texto es acercarnos a responder tales preguntas. Se trata de un tema complejo que ha llevado años de análisis en la historia del pensamiento, por lo que aquí simplemente se planteará una introducción o, en todo caso, un acercamiento al problema; no pretendo analizarlo desde la abstracción ni prurito académico. En primer lugar, será necesario considerar el significado de dialéctica. Subsecuentemente se explicará la herencia del idealismo alemán en Marx con respecto a la dialéctica y las controversias de la misma al interior de las discusiones marxistas.
Qué es la dialéctica
Consideraremos la definición directa de Hegel con el objetivo de no extender demasiado el análisis pero sí tener una imagen de qué se entiende por tal categoría. De manera sucinta podemos decir que significa el movimiento de la realidad que está impulsado por negaciones, así también es el pensamiento que capta las contradicciones de la realidad y las analiza reflexivamente, desde el ámbito teórico. Las contradicciones que Hegel observa en la realidad o en los fenómenos son infinitas y variadas, contrariamente a lo que se piensa normalmente en un listado de tres (tesis-antítesis-síntesis). Ramón Valls Plana explica esto en el rastreo que hace de la categoría dialéctica, nos dice al respecto:
Ahora es el momento de explicar aquello que siempre se dice cuando se habla de Dialéctica, o sea tesis, antítesis y síntesis. Esa cosa suele atribuirse, por pura ignorancia, a Hegel. Pero es propia de la filosofía fichteana, tomando pie, desde luego, en la presentación de las cuatro antinomias que vimos en la dialéctica trascendental de Kant, especialmente de la tercera.
En la Ciencia de la Lógica, Hegel dice lo siguiente:
Dado que el argumento raciocinante aducido hace la falsa presuposición del absoluto estado de separación de ser y no ser, no hay que llamarlo tampoco dialéctica sino sofistería, pues sofistería es un argumento raciocinante que parte de una presuposición carente de fundamento, la cual se ha valer sin crítica ni meditación, mientras que nosotros llamamos dialéctica al superior movimiento racional en el que tales momentos, que parecen sencillamente separados, pasan allí por sí mismos el uno al otro. En la naturaleza dialéctica del ser y la nada mismos. (p. 238)
En primer lugar, Hegel señala aquí qué no es la dialéctica: dialéctica, según el filósofo, no es el simple y absoluto antagonismo entre dos opuestos (el ser y el no ser), esto sería simple sofistería, es decir, que no hay crítica ni reflexión en tal separación de contrarios sino una imposición de etiquetas carente de meditación. En segundo lugar, Hegel señala qué sí es dialéctica: un movimiento racional superior en el que los contrarios se transfiguran entre sí, esto es, cuando un fenómeno va transformándose a lo largo de la historia. Se trata de captar cómo ocurren tales movimientos de la realidad: en donde las distintas etapas de cada hecho o cosa se desarrollan con base en condiciones concretas.
Cuando Hegel emplea el método dialéctico, su propósito radica en ajustar dicho método a la realidad que está contemplando: a sus condiciones históricas específicas. La realidad que Hegel considera no coincide con cualquier realidad, por ejemplo, con la de hoy con la que Marx analizó. Se trata de momentos históricos distintos. El método dialéctico de Hegel se adapta al objeto de su reflexión, a su realidad en ese momento, es por eso que Hegel insistía en que el pensamiento tiene que corresponder a su objeto de estudio. Así, no se trata de un método de pensamiento universal que ha de ajustarse sin más a toda época histórica ni a toda filosofía (como a la marxista, por ejemplo). Hegel sostenía que el movimiento de todo lo real se vinculaba al movimiento de la idea (de la coordinación de conceptos del razonamiento). No obstante, podemos descartar esa perspectiva y reconocer que existe un método que se ajusta a las peculiaridades al encontrar las relaciones que se dan entre los fenómenos de la realidad.
Betzy Bravo es licenciada en filosofía por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
