Aumentan los jóvenes que no estudian ni trabajan

OPINIÓN Por: Samira Sánchez

Noviembre 2022

De acuerdo con uno de los estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) titulado Panorama Educativo 2022, el porcentaje de “ninis” en México aumentó entre 2019 y 2022 de 21.1 a 23.3%. Es decir, casi una cuarta parte de los jóvenes mexicanos de entre 18 y 24 años no tiene ninguna actividad, ya sea educativa o laboral. Este porcentaje hace que México se ubique en el cuarto lugar de mayor porcentaje de los jóvenes en esta situación, solo por debajo de Brasil, Italia y Chile.

El hecho de que haya esta cantidad de jóvenes en la inactividad es costoso porque dejan de recibir educación o experiencia laboral a una edad en la que las posibilidades de aprendizaje son muy altas. Esto puede tener efectos sobre la desigualdad y la pobreza, ya que en el futuro es más probable que entren a un ciclo de trabajos mal pagados o incluso sin pago alguno. Otro de los problemas que representa esta población es que es la propensión a realizar actividades criminales, propensión que se acrecienta con las oportunidades laborales legales mal pagadas. Incluso, varias opiniones de los medios de comunicación le llaman a esta población, “la bolsa del narco”.

La política del presidente López Obrador para casi cualquier problema de los ciudadanos es entregar dinero en efectivo a los mexicanos. Entre sus programas insignia se encuentra el de Jóvenes Escribiendo el Futuro (JCF), que tiene entre sus principales objetivos terminar con la población de jóvenes que no estudia ni trabaja. El presupuesto dedicado al programa ha ido disminuyendo año con año. El 2019 se le destinaron 40 mil millones de pesos; en 2020, 25 mil millones; en 2021, 20 mil millones y en 2022, 21 mil millones.

Varios expertos de la educación han alertado al gobierno sobre la ingenuidad que implica querer solucionar este grave problema solo con la asignación de dinero en efectivo. Por ejemplo, Patricia Ganem, doctora en Evaluación de la Intervención Educativa, menciona que, por parte de las actividades escolares, lo que se debe hacer es reforzar la calidad educativa en los primeros años de escuela, de otra forma es ingenuo pensar que el dinero va acabar con todos los problemas que llevan a los jóvenes a salirse de las escuelas. Por parte de las actividades laborales, vemos que la creación de empleos permanentes decrece año con año.

El programa está a cargo de la Secretaría de Trabajo y tiene la función de insertar en el mercado laboral a personas que nunca han trabajado. Los beneficiarios no reciben un pago por su trabajo, sino una beca por parte del Estado durante un año sin asegurar que para el siguiente año los contrate el empleador. Hasta ahora no hay fuentes oficiales que evalúen el programa JCF, que den información sobre la cantidad de jóvenes que lograron insertarse en el mercado laboral mediante este programa. Solo hay casos que la prensa ha dado a conocer en donde falsos negocios se registran para poder hacer falsas capacitaciones a falsos jóvenes. El portal de noticias Animal Político, señaló que 322 mil jóvenes del programa JCF fueron contratados por dependencias del gobierno para hacer operación electoral a favor de Morena. Es decir, empleos que no son productivos ni van a derivar en mejores oportunidades.

Una verdadera política encaminada a incluir a los jóvenes que no estudian ni trabajan deben centrarse en corregir la educación y en un sólido crecimiento económico. Los apoyos económicos son insuficientes para corregir problemas complejos que la sociedad capitalista ha creado. Ahora se está discutiendo el Presupuesto de la Federación para el año 2023 y el gobierno no parece estar aprendiendo de los errores de los programas fallidos. En educación el presupuesto se sigue concentrando en programas que consisten dar dinero y en el crecimiento económico no hay ninguna política.


Samira Sánchez es economista por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.