Desde Marx y Lenin: el concepto de coyuntura

OPINIÓN Por: Betzy Bravo

Noviembre 2022

Althusser expuso que uno de los grandes méritos de Marx fue su análisis sobre la historia, en tanto que atendió eso que Hegel denominó lo meramente coyuntural o circunstancial.

Para Hegel, la coyuntura o lo coyuntural no requiere ser especialmente ponderado porque es circunstancial o contingente, cambia constantemente y, en esa medida, no es un conocimiento universal, no permanece a lo largo del tiempo. Para Hegel, lo más relevante es el concepto porque es lo más rico en contenido. El concepto está en un punto elevado del conocimiento humano, se da con observaciones y análisis profundos de la realidad concreta, es una síntesis que sobrepasa las circunstancias históricas, por eso es un conocimiento imperecedero. Así, el concepto es lo que ya posee todo lo circunstancial, lo que contiene muchos momentos de la historia de manera sintética. Un ejemplo de conocimiento conceptual es el caso de las fórmulas lógicas o matemáticas, que se han establecido después de muchos años de reflexión y que perviven por milenios.

En su Filosofía real, dice Hegel: “La filosofía no considera en general nada que no sea; tan sólo lo que es (lo que es real, no lo que aparece, lo que existe meramente) es racional; pues la filosofía no se ocupa de algo tan impotente que no posea la fuerza de encaminarse hacia la existencia.” Esto significa que la filosofía se ocupa de aquello que ha traspasado ya muchos momentos históricos (negaciones) para llegar a constituirse como un concepto, como una categoría, como algo propio del razonamiento.

Para Hegel, lo coyuntural ni siquiera podía llamarse real en tanto que se trata de algo momentáneo y heterogéneo que no logra permanecer a lo largo de la historia; lo coyuntural es algo contrario al conocimiento conceptual e imperecedero, aquel que para Hegel tenía gran valor. Así, el concepto de coyuntura está fuera del sistema filosófico hegeliano, pero para el estudio de Marx tendrá gran relevancia y será retomado después por Lenin. Una coyuntura es una situación específica en la que convergen distintos ámbitos de la realidad (económico, político, social, cultural, etc.) que posibilitan un avance o un retroceso en la historia. Lo coyuntural sucede en un momento presente, es decir, que se contempla in situ, en lo actual.

El momento de la coyuntura es el presente o la actualidad; no se trata de un mero fluir o de un momento cronológico sin más, es una dimensión en que convergen elementos de distinta naturaleza. La coyuntura ocurre en un sector específico del espacio y de la sociedad, es concreta y única. Para ser analizada es necesario no sólo que se considere su singularidad, sino que también debe ser analizada la estructura general a la que corresponde. La reconocida pedagoga popular Marta Harnecker propuso, junto con Isabel Rauber, lineamientos para definir coyunturas políticas (https://bit.ly/3Nqw8KE). Entre ellos se consideran la situación económica, la situación de los partidos políticos y de las clases dominantes así como el grado de control del bloque dominante en los medios de comunicación, la actitud de los intelectuales y de las capas medias de la sociedad. Este tipo de consideraciones dan lugar a acciones más precisas por parte de los movimientos sociales para actuar en beneficio de las clases desprotegidas.

Karl Marx, en su 18 Brumario de Luis Bonaparte, afirmaba que para que un movimiento revolucionario triunfe, los agremiados deben considerar todas las relaciones que confluyen en su coyuntura: “tiene que empezar por crearse el punto de partida revolucionario, la situación, las relaciones, las condiciones, sin las cuales no adquiere un carácter serio la revolución moderna.” En este sentido, en el prólogo a la tercera edición alemana del mismo texto, Engels declaraba que el análisis de Marx sobre la actualidad era eminente en tanto que lograba comprender la historia viva del momento. Marx consideraba todas las variables del momento específico tal como iban produciéndose. La eminencia de Marx en la comprensión del golpe de Estado de 1851 en la Segunda República Francesa, se debe, según Engels, a su profundo conocimiento de la historia de Francia y a su descubrimiento de las leyes de la historia que operaban en torno a la lucha de clases, de la cual Marx, desde luego, tenía agudo conocimiento.

Lenin también acudió a la precisión de los análisis concretos de las situaciones concretas. En muchos de sus escritos y discursos se comprueba su insistencia en eliminar lo superfluo de los análisis coyunturales. “La propaganda -decía Lenin- es indispensable en artículos periodísticos, en discursos, en los folletos populares, pero el programa del partido debe caracterizarse por la precisión de su economía política y no debe contener nada superfluo.” Un llamado en el mismo sentido hizo en sus cursos extraescolares, al enfatizar la necesidad de saber aplicar los conocimientos en el momento actual, en la práctica revolucionaria:

quienes gritan en estos momentos acerca del comunismo de consumo o del comunismo cuartelero, quienes miran a los demás por encima del hombro, imaginándose que se han elevado más que estos comunistas bolcheviques, son, repito, gente que no entiende una palabra de economía política y se aferra a las citas de los libros como los eruditos que parecen tener un fichero de citas en la cabeza y las sacan a relucir cuando las necesitan; pero si se da una situación nueva, no descrita en los libros, se desconciertan y sacan del fichero justamente la cita que no viene al caso.

Para Lenin, la fraseología y los devaneos intelectuales ofuscan el análisis coyuntural. Por eso insistía en saber comprender la realidad sin intentar imponerle a ésta sacos conceptuales que no le quedan y que, por tanto, no logran solucionar problemas del momento.

El concepto de coyuntura es uno de los tantos aportes teóricos irremplazables de Lenin y de Marx, que no sólo revela su agudeza en el análisis de lo actual y sus conocimientos de la historia, sino su correspondencia política con los movimientos que luchan por un mundo mejor.


Betzy Bravo es licenciada en filosofía por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.