Ucrania: el fin de la hegemonía total de Estados Unidos

OPINIÓN Por: Ehécatl Lázaro

Marzo 2022

El expansionismo de Estados Unidos comenzó en los primeros años del siglo XIX, al quitarle más de la mitad de su territorio a México: primero se anexó Texas y Alta California, en 1836, y luego Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah, Colorado y Wyoming con la invasión de 1848. En la segunda mitad del siglo XIX siguió ampliando sus dominios por medios militares y en 1889 le declaró la guerra a España para apropiarse de Puerto Rico, Filipinas y Cuba. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial Estados Unidos era una potencia pujante, pero todavía inferior a Inglaterra, el imperio hegemónico desde el siglo XVIII. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ya había desbancado a Inglaterra y se elevó al estatus de país hegemónico pero solo en el mundo capitalista, pues el mundo socialista se encontraba bajo la hegemonía de la Unión Soviética. Fue con el fin de la Guerra Fría y la disolución de la URSS cuando finalmente Estados Unidos se coronó como el gran imperio mundialmente hegemónico.

El periodo en el que el imperio estadounidense logró la hegemonía planetaria inició en 1991, cuando cayó la URSS. Mientras el capitalismo se presentó como la única forma de organización política para los pueblos del mundo, económicamente el neoliberalismo se encargó de integrar a los antiguos países del bloque socialista a la globalización capitalista. Con estas reformas políticas y económicas, Europa del Este y Rusia quedaron totalmente devastadas. Así, la década de 1990 puede entenderse como la edad dorada del imperialismo estadounidense: económica, política, militar y culturalmente, no había país que se le resistiera.

El cambio de siglo trajo consigo una nueva etapa. En América Latina, Hugo Chávez inauguró una serie de gobiernos que rechazaron el modelo económico neoliberal y la injerencia política de Estados Unidos en la región. En Rusia, Putin llegó al poder y comenzó la reconstrucción económica, política y militar del país eslavo, buscando recuperar la grandeza del pasado. Es la década en la que China se integra a la Organización Mundial del Comerio, cuando comienza a despuntar económicamente y cuando sorprende al mundo con las Olimpiadas de 2008. En esa época surge el grupo de los BRICS como un posible nuevo polo de poder que pudiera hacerle contrapeso al imperialismo estadounidense. Mientras tanto, EEUU se sumerge en una guerra de rapiña en Medio Oriente bajo la bandera de la lucha contra el terrorismo.

En la década de 2010 ya se empieza a ver con claridad un cambio en la tendencia expansionista de Estados Unidos. Xi Jinping llega al poder en 2013 y comienza una activa política exterior que logra posicionar a China como un proyecto alternativo de organización política y económica especialmente atractivo para los países pobres y de medianos ingresos. En Rusia, Putin ya ha gobernado diez años y ha logrado restaurar la respetabilidad de Rusia en el panorama internacional, modernizando su ejército y acercándose geoestratégicamente a China. Para esta década Estados Unidos ya ha identificado a China como principal amenaza a su dominación global y dirige sus baterías contra el gigante asiático; al interior, las consecuencias sociales y políticas del neoliberalismo llevan a Trump a la presidencia. Estados Unidos se muestra en crisis.

Así llegamos a la guerra de Ucrania. La guerra la inició Rusia como consecuencia del cerco militar que la OTAN le impuso en las tres décadas pasadas, pues a pesar de todos los llamados y advertencias de Putin, la OTAN se amplió progresivamente hacia el oriente hasta llegar a las fronteras rusas. Ante esta evidente amenaza a su seguridad, Putin tomó la única vía que le quedaba para defender su territorio: el uso de la fuerza. Una intervención militar como esta, que abiertamente marca un alto al expansionismo de la OTAN (léase Estados Unidos) habría sido imposible algunos años atrás. La correlación de fuerzas a nivel global ha venido cambiando en las décadas pasadas y ahora Estados Unidos ya no es la gran potencia hegemónica de los años 1990. Económicamente, se espera que el PIB de China supere al de Estados Unidos en 2035 (un proceso que la pandemia vino a acelerar). Militarmente, si bien Estados Unidos sigue siendo el país con mayor fuerza del mundo, ya no puede avasallar impunemente a los países que luchan por defender su soberanía. Visto en perspectiva histórica, la guerra en Ucrania representa el fin de la hegemonía total de Estados Unidos y el inicio de una nueva era en la configuración geopolítica mundial.


Ehécatl Lázaro es licenciado en Estudios Latinoamericanos por la UNAM y cursa una maestría en Estudios de China en El Colegio de México.