Rodrigo Sánchez Villa

Hoy en día hablamos de hechos y más hechos, los científicos parecen ser los más rigurosos. Por ejemplo, no negaríamos la existencia de los próximos efectos del cambio climático o del SARS-CoV-2 que inundan al mundo con sus consecuencias. En este sentido podemos dar una vasta cantidad de hechos científicos; sin embargo, reflexionar sobre estos no ha sido de gran atención para la sociedad en general. ¿Por qué será así? ¿Será que la racionalidad científica trabaja de manera que siempre se muestra imperante? ¿Acaso hemos llegando a un punto en el que la ciencia se ha vuelto dogmática? Si no procedemos cuidadosamente, esto podría llevarnos a conclusiones aberrantes. Así pues, si concuerda en que la respuesta tampoco se encuentra en dirigirse a un dogmatismo científico, valdría la pena que me acompañe con la siguiente pregunta: ¿qué es lo que la ciencia ha denominado como hechos?

Desde la primera mitad del siglo XX hasta nuestros días, el estilo de pensamiento predominante en la investigación científica continúa siendo el realismo científico, particularmente el desarrollado por el “Círculo de Viena”. Este movimiento filosófico pretendía unificar la ciencia a partir de la delimitación de lo que es o no un conocimiento científico mediante métodos de verificación y justificación del mismo. En consecuencia, se estableció que lo “real” está estructurado de manera independiente y, además, es verificable empíricamente. Pero, ¿qué es un hecho bajo la lupa del realismo científico? Es algo dado en el mundo y, en consecuencia, la investigación científica tiene las mejores herramientas epistemológicas para conocerlo. Tomemos una enfermedad como la tuberculosis para problematizar el realismo científico; esta enfermedad, que está presente en un tercio de la población mundial, se debe a la existencia material de un agente patógeno denominado Mycobacterium tuberculosis. Esta bacteria ha estado ya-presente, incluso, antes de su descubrimiento en 1882 por Robert Koch. Sin embargo, ¿la enfermedad como un hecho, tiene una estructura metafísica o sólo tiene existencia en su expresión concreta? En otras palabras, ¿existe la tuberculosis como algo dado o sólo existen cuerpos que hoy podemos denominar como tuberculosos? Esta pregunta se manifiesta de la misma manera en la que Ludwik Fleck, un médico-sociólogo del siglo XX, se planteó ante el conocimiento científico-médico de su época ¿Los hechos científicos están dados de verdad en la realidad o son construidos por las comunidades de pensamiento científicas?

La respuesta la encontramos en la obra capital de Fleck, la génesis y desarrollo de un hecho científico, donde se propone desenmarañar históricamente lo que denominamos como “sífilis”. Dentro de esta investigación, Fleck señala que la concepción de la sífilis ha cambiado de acuerdo a la época: rondando por el siglo XV, la sífilis era atribuida a un castigo teológico-religioso, señalando que era un mal venéreo causado por el pecado del acto sexual; pero no era la única concepción de la época, médicos-prácticos se ocupaban empíricamente de erradicar la enfermedad con dosis adecuadas de mercurio (ahora sabemos que este tratamiento es fatal para el cuerpo). Dentro de las investigaciones acontecidas, un punto fundamental fue que en el transcurso de la historia se concibió la idea de “sangre sifílica”, que permitió “descubrir” posteriormente la presencia de un agente causal: Treponema pallidum, pues este se transmite por el contacto de llagas infectadas en el acto sexual, llegando así a lo que conocemos hoy como sífilis. ¿Qué relevancia tiene lo anterior? Aquel “descubrimiento” que parece puramente empírico al haber encontrado un agente causal para la sífilis, no lo es, pues para llegar a este agente causal, dentro de la comunidad científica, era necesario establecer previamente “lo aceptado y lo aceptable”, esto es, delimitar el significado de las observaciones de los laboratorios a lo que es aceptado por su colectivo de pensamiento, sin olvidar que la realidad habla de sí y muestra lo que puede ser aceptable. Fleck lo manifestaría aclamando que “la manera en que vemos algo ya nos dice lo que vemos”, pues la misma acción de observar es un experimento, en el sentido que nos transmite a lo concreto. No obstante, esta transmisión a lo “real” nunca se realiza de manera individual, sino a través de un pensamiento científico (una actitud particular hacia la realidad); el error del pensamiento científico con respecto a lo “real” ⸺señala Fleck, se encuentra cuando el científico pretende sólo conocer el contenido lógico de un hecho, es decir, creer que lo real es algo fijo y absoluto.

La consecuencia directa de esta propuesta es que los hechos empíricos son relativos a la época en la que se vive un fenómeno, pues estos tienen un desarrollo histórico que limita la manera de observar. Esto vuelve atractiva la propuesta del médico-sociólogo, ya que renueva la crítica de la carga teórica de la observación científica, pero lo singular está en que coloca en segundo plano la teoría científica e instala por encima la práctica. Pues los experimentos mismos son caminos para significar la realidad. Por tanto, no habría posibilidad de pensar a los hechos científicos como independientes de la subjetividad, ya que la naturaleza histórica del humano provoca una diversidad de actitudes en relación con el mismo objeto.

Vale decir que Fleck abre un nuevo camino: los hechos científicos son una construcción que conlleva relaciones activas y pasivas de una comunidad científica que se establece por un estilo de pensamiento dominante en cierta época. Así pues, lo concebido por la epistemología clásica como sujeto-objeto, científico-mundo, está embebida en un tercer factor: el estado de conocimiento, causando que los hechos científicos sean referentes a la época en la que se vive un fenómeno. En otras palabras: los hechos se significan. Lo real, los entes, y su posibilidad, más que estar en el mundo de manera fija, son una multiplicidad, pues dependiendo de la actitud psico-social de la época, se generará un hecho científico. Sin duda esta aseveración causará ruidos que resonarán para un científico o un médico.

⸺ ¡La sífilis es una enfermedad causada por una bacteria!

Claro que sí, pero Fleck nos recordaría: aquello que es realidad para la cultura, es realidad para la naturaleza.


Rodrigo Sánchez Villa es biólogo por la UNAM. Opinión invitada

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