Por Miguel Alejandro Pérez

La filosofía surgió en Jonia —el extremo oriental del área helénica— en una región privilegiada que permitía un intenso tráfico mercantil entre las ciudades griegas de la costa asiática y los pueblos del antiguo Oriente. La estratégica posición geográfica de las ciudades jónicas determinó el lugar que ocupó esa zona como cuna de la filosofía de la antigüedad. Hacia el siglo VII a. d. n. e. Jonia albergó a los primeros filósofos de la historia.

Un siglo antes (VIII a. d. n. e.), Hesíodo y, en menor grado, Homero, los dos grandes poetas de la Antigüedad griega, habían definido el origen divino o “inorgánico” del universo. En su Teogonía, el primero estableció no sólo los orígenes y las diversas relaciones genealógicas de los dioses griegos, también presentó una génesis del cosmos. Según este orden “en primer lugar existió el Caos. Después Gea la del amplio pecho…” y enseguida una serie de divinidades primarias: Eros, Érebo, la Noche, el Éter, el Día —todos estos productos del Caos—, y Urano, fruto de Gea.

En contrapartida a los modelos cósmicos de los grandes aedos, las cosmogonías de los cuatro físicos de Jonia tomaron, en términos generales, una base materialista. En primer lugar, los tres milesios: Tales, Anaxímenes y Anaximandro. En segundo término, Heráclito de Éfeso. Los cuatro compartían una característica principal: todos trataron de definir el origen del universo a través de distintos principios naturales o materiales. Tales propuso el agua como principio de todas las cosas; Anaxímenes, el ápeiron (no-finito); Anaximandro, el aire; Heráclito, el fuego. Algunos historiadores sostienen que los primeros filósofos trataron de desacralizar el universo, a pesar de que ninguno de los principios enunciados, mucho menos el ápeiron, carecía de cierta sacralidad implícita. Otros sostienen que fueron los primeros pensadores racionalistas de la historia y, en esa medida, tratan de marcar una ruptura entre los teólogos y los físicos para comenzar con estos últimos la primera página de la historia del pensamiento racionalista y científico, cuyo punto álgido llegó más de 24 siglos después.

Aquí sólo se responderán las siguientes preguntas: ¿a qué periodo de la historia de la filosofía pertenecieron estos pensadores?, ¿qué clase de filosofía produjeron?, y por último, ¿qué temas exploraron?

En general, Tales, Anaxímenes, Anaximandro y Heráclito prefirieron el estudio del macrocosmos

A juicio de Ramón Xirau, el pensamiento occidental se puede dividir en tres grandes periodos (el grecorromano, el cristiano- medieval, y el renacentista moderno) y en cada uno de estas divisiones podemos encontrar una evolución similar: primero, una fase inicial e intuitiva, luego una de grandes síntesis o summae y, por último, una de desorientación. Desde el punto de vista de Xirau, en estos “periodos iniciales, los pensadores intuyen la verdad, llegan a ella, pero escasamente la sistematizan dentro de un todo orgánico y ordenado”.

En opinión de W. K. C. Guthrie —un destacado filólogo y popular historiador de la filosofía griega antigua— ésta ofrece dos vertientes principales: una especulativa o científica constituida por “los intentos del hombre para explicarse el universo en que vive, el macrocosmos”, en otras palabras, una reflexión sobre la naturaleza; y otra práctica (que incluye el aspecto ético y el político) constituida por “el estudio del hombre mismo, del microcosmos”, en otros términos, la reflexión crítica sobre los principios de la conducta.

En resumen, el cuarteto de materialistas del siglo VII a. d. n. e. perteneció al periodo inicial de la filosofía grecorromana y, en efecto, ninguno de ellos dejó de producir una filosofía fragmentaria y dispersa —a diferencia de Platón y Aristóteles, constructores de sistemas ordenados y jerarquizados, y por tanto, protagonistas del periodo de grandes síntesis—. Por otra parte, con arreglo a Guthrie, los físicos de Jonia siguieron la primera de las dos vertientes de la filosofía griega. En general, Tales, Anaxímenes, Anaximandro y Heráclito prefirieron el estudio del macrocosmos y casi no discurrieron sobre la filosofía moral.

Miguel Alejandro Pérez es historiador por la UNAM e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
mi_peral4@hotmail.com

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