editorial

La Comuna de París constituyó el primer intento moderno de autogobierno popular; en ella los trabajadores y trabajadoras tomaron directamente en sus manos el poder de las armas, la producción económica y la administración pública. Y gobernaron en beneficio propio, ampliando los derechos, tanto políticos como sociales, de todos los ciudadanos. La Comuna fue un intento de las clases trabajadoras por crear una nueva sociedad, una orientada al bienestar común y fundada sobre la base de la propiedad social de la producción económica, la administración popular de los bienes públicos y el gobierno democrático de las mayorías. Y, sin embargo, la Comuna duró sólo un par de meses. Y si no perduró fue precisamente porque el autoproclamado gobierno francés de la Asamblea Nacional, radicado en Versalles y bajo las órdenes de Adolphe Thiers, decidió masacrar a los comuneros.

La Comuna, acaecida entre marzo y mayo de 1871, prefiguró la posibilidad de un nuevo orden social; un orden que superara los límites de las autocracias y los gobiernos de élite, que aboliera la división de clases sociales y que permitiera a los trabajadores erigir un gobierno popular, en beneficio de todos. Por eso, a pesar de su corta duración, la experiencia de los comuneros resulta de especial interés para socialistas en general y para marxistas en particular.

Es cierto que en la historia ningún evento se repite. Cada experiencia es única. De manera que el pasado no es directa e inmediatamente una guía para el futuro. Sin embargo, los fenómenos sociales presentan similitudes y paralelismos. En ese sentido, la comprensión del pasado permite pensar el presente y el futuro. Y si se le mira científicamente, entonces nos permitirá a identificar sus principales pautas y tendencias, ayudándonos a plantear escenarios más probables y a tomar las acciones pertinentes para su consecución. De este modo, aunque el pasado no es directamente una guía, su comprensión permite elaborar mejores programas de acción. Mas, para que esto sea así, resulta necesaria la intervención reflexiva y crítica de las personas reales, que son las únicas capaces de traducir la comprensión en acción y, con esto, contribuir a transformar la realidad.

En este espíritu y respondiendo al 150 aniversario de la Comuna de París, que se conmemoró este 2021, es que elaboramos el presente número temático de la Revista de Apuntes Críticos sobre Economía y Sociedad (ACES). El mismo, está integrado por seis trabajos.

Los primeros tres textos constituyen tres ensayos: el arte en la Comuna de París, comuneras y la Comuna de París y el marxismo ausente. El primer trabajo, del filósofo Alan Luna, rescata la relación que guardaron los artistas e intelectuales con la Comuna, poniendo de relieve tanto el carácter libertador que algunos percibían en el movimiento como las reservas que otros llegaron a guardar, probablemente por su misma posición social. El segundo trabajo, comuneras, de la filósofa Jenny Acosta, rescata el papel de las mujeres trabajadoras durante la Comuna, enfatizando la interseccionalidad de su doble condición, como proletarias y como mujeres, y señalando la importante labor que desempeñaron en el proceso. El tercer trabajo, del sociólogo Diego Martínez, contiene una caracterización histórica sucinta sobre el desarrollo de la Comuna, así como una reflexión en torno a las lecciones y enseñanzas programáticas que de ella se han obtenido para el pensamiento marxista en general y para el marxista-leninista en particular.

El siguiente trabajo, del sociólogo Pablo Hernández, está compuesto de cuatro notas de investigación sobre el origen, paralelismos y discrepancias del pensamiento marxista y anarquista. Las notas se restringen a enmarcar el contexto social de origen de ambas corrientes, a poner de relieve las similitudes y discrepancias del pensamiento de Marx y Bakunin, la relación programática de ambos con la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), así como sus análisis sobre los acontecimientos de la Comuna.

Los últimos dos trabajos contienen dos reseñas de libros indispensables para comprender el proceso histórico que dio origen y término a la Comuna de París. El primero, de Prosper-Olivier Lissagaray, Historia de la Comuna de París de 1871, redactado por la economista Ollin Vázquez; y el segundo, de John Merriman, Masacre: Vida y muerte de la Comuna de París de 1871, elaborado por el historiador Anaximandro Pérez. En ambos casos, las reseñas tratan de recuperar de manera sucinta los hechos acaecidos antes, durante y después de la Comuna, por lo que no solo ponen de relieve la importancia de cada obra, sino que, por sí mismas, presentan un cuadro sumario y comprensivo de los acontecimientos.

Este es, a grandes rasgos, el contenido del número 3 de la Revista ACES. En ella, tratamos de recuperar, de manera multilateral, algunos de los aspectos que consideramos más importantes en torno a la Comuna. Claramente, hay muchos otros ángulos que quedan fuera de esta publicación; sin embargo, esperamos contribuir en alguna medida a divulgar los hechos, enseñanzas y reflexiones que los comuneros han legado a la humanidad, como experiencia e inspiración para la construcción de una sociedad más justa y humana.