Una enseñanza de Chesterton

OPINIÓN Por: Betzy Bravo

Diciembre 2022

Gilbert Keith Chesterton fue un magnífico escritor, insólito y fuera de serie, autor de la novela El hombre que fue Jueves.

El hombre que fue Jueves cuestiona los alcances del anarquismo. La historia comienza con la discusión entre un poeta llamado Gabriel Syme, que defiende el orden y las leyes, y un anarquista llamado Gregory, quien aboga por la disolución de toda institución gubernamental. A partir de esa discusión, la historia girará en torno a las acciones de una red supuestamente anarquista.

En el desarrollo, aparece un personaje llamado Domingo, líder de un grupo anarquista que hablará una sola vez, después de que Chesterton ha planteado un misterio con la expectativa de ser resuelto. Domingo guarda silencio en buena parte del relato, y se espera que su participación en el diálogo resuelva los enigmas planteados en la historia. Sin embargo, cuando Domingo toma la palabra dice una serie de incoherencias que profundiza los problemas en lugar de aclararlos. Acto seguido, Gabriel Syme afirma lo siguiente: “¿Por qué han de pelear entre sí todas las cosas de la tierra? ¿Por qué cada cosa insignificante se ha de sublevar contra el mundo? […] Para que todo lo que obedece a una ley merezca la gloria y el aislamiento del anarquista. Para que todo el que lucha por el orden sea tan bravo, sea tan honrado como el dinamitero.” En pocas palabras, Syme afirma que el destino del universo es el anarquismo, o bien, el orden que ofrece la dignidad del anarquismo. En palabras del poeta que defendía a la ley, Chesterton expresa el anhelo de una revolución que logre conservar el orden.

En este aspecto, es importante recordar que Chesterton fue un militante político del ala conservadora: anhelaba conservar la familia, la nación y sus leyes. Sin embargo, la enseñanza de Chesterton no está en sus objetivos personales, no son sus anhelos conservadores lo que más se destaca de su texto, sino su análisis de la acción revolucionaria. En este sentido, en su libro Lo que está mal en el mundo, afirma que “la plebe nunca puede rebelarse si no es conservadora, al menos lo bastante como para haber conservado alguna razón para rebelarse.” Es decir, que un nuevo orden de cosas se instaura únicamente en la medida en que se conservan determinados estatutos, los cuales defienden el beneficio de la población mancillada. Por eso, paradójicamente, las rebeliones en contra de las injusticias tienen determinado tinte conservador y, al mismo tiempo, el objetivo de erradicar el estado actual de las cosas. Por otro lado, debe analizarse detenidamente qué se quiere conservar, qué se quiere defender, qué vale la pena sostener.

Marx advertía, en 1848, que todo lo sólido se desvanece en el aire, que el sistema económico moderno desvanece todo derecho y dignidad humana, fines humanos que debieran preservarse. Esta es una de las enseñanzas de Chesterton: conservar lo que merece la pena ser conservado.


Betzy Bravo es licenciada en filosofía por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.