Mundial de Catar: críticas de doble rasero

ENSAYO Por: Christian Jaramillo y Ollin Vázquez

Noviembre 2022

Desde que Catar fue elegida en 2010 como sede de la Copa Mundial de Fútbol 2022, las críticas alrededor de esta decisión se hicieron evidentes en todo el mundo. La mayoría de ellas tenían que ver con temas de no mayor relevancia como si era correcto asignar este evento a un país con poca o nula tradición futbolística, que el clima de este territorio no era propicio para que se pueda desarrollar un partido de fútbol o si un país tan pequeño podría acoger a más de un millón de visitantes -como lo estima Fátima Fakhroo, vicepresidente de operaciones del Comité de Organización y Legado del Mundial Catar 2022-. Se podría decir que eran críticas propias de un evento tan masivo como este y que incluso otros países organizadores ya las habían recibido, como es el caso del Mundial de Fútbol de 1994 en Estados Unidos (por su escasa historia en este deporte). Sin embargo, en los últimos meses las críticas han alcanzado niveles sin precedentes. El mismo emir de Catar, Tamim bin Hamad al Thani, en un discurso pronunciado hace menos de un mes ante el Consejo Legislativo de su país, mencionó que «desde que ganamos el honor de organizar la Copa del Mundo, Catar ha estado sujeto a una campaña en contra sin precedentes que ningún país organizador ha enfrentado»[1].

Las críticas al Mundial de Catar han sufrido una escalada a nivel mundial, no solo en un sentido cuantitativo sino cualitativo. A diferencia de las primeras censuras públicas que se le hicieron al mundial, actualmente no existe persona informada que no haya escuchado o leído sobre los infames tratos que han recibido los trabajadores en torno a la construcción de la infraestructura de este evento y que, en algunos casos, han llegado hasta la muerte. Esta información que surge de las oenegés Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI) también se ha referido a la represión que sufren los homosexuales o cualquier tipo de persona que no se alinee a los cánones heterosexuales de la constitución catarí. Estos organismos se han encargado de alertar al mundo de las riesgosas condiciones en que vive parte de la población catarí, y que podría ser igual o peor para cualquier aficionado visitante.  

De primera mano, parece plausible que haya instituciones independientes en el mundo que se preocupen por el bienestar de los sectores expoliados de la sociedad. No obstante, conociendo la parcialidad con la que se han dirigido desde sus inicios las organizaciones mencionadas, resulta imprescindible ver más de cerca cuáles son las verdaderas intenciones detrás de la realidad que muestran. Nadie que tenga básicos principios humanistas podría estar en desacuerdo en que se apoye una causa justa como es exigir que se vele por el bienestar de los trabajadores o por el esclarecimiento de las aparentes muertes de los obreros de la construcción. Según precisó The Guardian[2] citado por La Nación- desde 2010, al menos 6,500 trabajadores involucrados en la cimentación de los recintos han muerto. Por su parte, Nasser Al Khater, director ejecutivo del comité organizador del torneo, desmintió tales cifras, admitiendo oficialmente la muerte de tres personas relacionadas con la organización del mundial y otras 30 por causas varias.

En este mismo sentido, es claro que también se reprueba el trato que sufre y que podría sufrir la comunidad LGBT que visite Catar. De acuerdo con la constitución catarí ese “daño mental”[3] de la homosexualidad -como lo mencionó Khalid Salman, uno de los embajadores del mundial de Catar- tiene una condena de hasta siete años de cárcel. Aunque la pena de muerte no es un castigo aplicable para este caso, según las normas cataríes, muchos turistas e incluso deportistas de esta comunidad se han pronunciado sobre el temor de lo que pudiera suceder con sus vidas. Está por demás decir que todos estos actos son condenables. Sin embargo, causa asombro que estas agencias (HRW y AI) que tanto han atacado a la organización del mundial de Catar no usen el mismo nivel de crítica o simplemente se hagan de la vista gorda cuando estos mismos atropellos a los derechos humanos suceden en Estados Unidos y sus países amigos o en empresas de estos países localizadas al rededor del mundo.

Por ejemplo, de acuerdo con la oenegé Slave Footprint, al día de hoy aún existen empresas que albergan a sus empleados en condición de esclavitud y que, además, la remuneración que les ofrecen no alcanza para cubrir sus necesidades más básicas. Entre estas empresas destacan Apple, Coca Cola, Nike, Hershey´s y Victoria Secrets; todas ellas, empresas con su matriz principal en Estados Unidos. Sin embargo, no hay registro alguno donde HWR y AI se pronuncien sobre el tema. De igual manera, ninguna de estas agencias se expresó cuando Texaco, petrolera estadounidense -hoy en día Chevrón- faltó al acuerdo de los métodos con los que debía extraer petróleo de la amazonia ecuatoriana durante su periodo de operación (1964-1990), ocasionando un desastre ecológico irremediable. Se calcula, de acuerdo con la cancillería ecuatoriana, que el área del territorio perjudicado es del tamaño de todo El Salvador. Miles de especies endémicas desaparecieron, miles de familias tuvieron que ser recolocadas, pero estas agencias que dicen luchar por los derechos humanos simplemente callaron, como lo han hecho otras tantas veces.

De ahí que resulte al menos dudosa la independencia de estas oenegés, sobre todo cuando “por coincidencia” sus acciones concuerdan con la agenda del capital estadounidense. No hay que olvidar que, aunque se dicen independientes, reciben “donaciones” de empresarios como es el caso de George Soros, multimillonario inversionista estadounidense, que en 2010 entregó 100 millones de dólares a HRW, y que, además, según Aurora Ferrer y Juan A. De Castro (analistas de inteligencia privados), financió los intentos de separación de Cataluña de España en 2017[4]. Caso similar ha sucedido con AI, que se ha encargado de denunciar por años al Estado cubano por supuestamente tener encarcelados inocentes a los que ha denominado “los 69 presos de conciencia”. Si bien la oenegé ha mencionado que el único delito de estas personas es “haber ejercido pacíficamente sus libertades fundamentales”, lo cierto es que todos ellos fueron encontrados culpables por “actos contra la independencia del Estado cubano”. Más precisamente: “por haber recibido fondos o materiales del gobierno estadounidense para realizar actividades que las autoridades consideran subversivas y perjudiciales para Cuba”. Para convencerse de tal realidad, basta con consultar algunos documentos parcialmente desclasificados, como la sección 1705 de la ley Torricelli, donde se estipuló que “Estados Unidos proporcionará asistencia a las organizaciones no gubernamentales adecuadas para apoyar a individuos y organizaciones que promueven un cambio democrático no violento en Cuba”[5]. Es decir, es evidente que el proceder de estos organismos poco tiene que ver con una posición neutral, independiente y humanitaria; por el contrario, tienen un carácter claramente político y económico en favor de sus mecenas.

Entonces, ¿qué hay realmente detrás de las fervientes críticas de HRW y AI hacia el mundial de Catar? Según parece, todo el asunto estaría relacionado con el actual conflicto entre Rusia y Ucrania. Como se sabe, una de las represalias que dispuso Rusia a varios de sus clientes europeos de gas, como respuesta a una serie de sanciones económicas que estos le impusieron, fue el cierre o la disminución del suministro de este bien. Esta reacción de Rusia no solo provocó escasez y sobredemanda de gas en el mercado mundial, sino que presionó hacia el alza de su precio. De acuerdo con el periódico El Economista[6], el precio de los futuros de gas natural en Europa se ha disparado 342.96% en lo que va de 2022.  

Es aquí donde Catar entra en escena. Al ser el quinto productor de gas en el mundo, Estados Unidos, según el portal CNN[7], le solicitó a este país que aumentara la producción de gas para disminuir su precio internacional y que, además, parte de ese incremento se destine a nuevos mercados -Europa-, ya que prácticamente todo el gas de Catar se destina a los mercados de la India, China, Corea del Sur, Japón y Taiwán. Sin embargo, El 22 de febrero, dos días antes de que iniciara el conflicto entre Rusia y Ucrania, el ministro de Energía de Catar, Saad al-Kaabi, dijo que era «casi imposible» que su país pudiera reemplazar los envíos de gas de Rusia a Europa, debido a que casi toda su producción estaba atada por contratos a largo plazo con países asiáticos. Además, Saad Sherida al Kaabi, viceministro de Asuntos Energéticos de Catar, mencionó que no era posible aumentar la producción ya que el mundo se encuentra en un proceso de transición energética y eso está forzando a las empresas a no invertir en petróleo y sus derivados. Esta situación ha provocado, según la misma persona, que no se renueve la tecnología de las empresas petroleras, condición que no ayudaría a aumentar la producción[8].

Como se deduce, Estados Unidos y todos aquellos países que no se vieron beneficiados de la respuesta de Catar, han decidido castigar a este país boicoteando su Mundial de Fútbol. Y para lograrlo, no han encontrado mejor forma que valerse de la sensibilidad de la población mundial que, a través de HRW y AI, se ha alarmado de los supuestos daños sociales sobre los que se ha montado la organización del mundial de fútbol.

El propósito de este escrito no es negar, a priori, las imputaciones que se le hace a la organización del mundial, ni disminuir su importancia. De ser corroboradas las acusaciones, es importante que se exijan respuestas y soluciones para los casos en cuestión. El objetivo ha sido demostrar que las oenegés que están detrás de este alboroto tienen un historial que exige mirar con lupa la verdadera intención que hay detrás de sus nobles demandas, así como de observar cuánto hay de verdad en lo que dicen (si hay verdad) y cuánto ha sido añadido para armar su perfecta pantomima.


Christian Damián Jaramillo Reinoso y Ollin Vázquez son economistas por la UNAM.

[1] https://www.jornada.com.mx/notas/2022/10/25/deportes/qatar-acusa-campana-de-criticas-sin-precedentes-por-el-mundial/

[2] https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/mundial-qatar-2022-la-polemica-cantidad-de-muertos-y-heridos-que-dejo-la-construccion-de-los-nid05112022/

[3] https://www.vozpopuli.com/deportes/mundial-qatar/ser-homosexual-mundial-qatar-dano-mental-castigado-hasta-siete-anos-carcel.html

[4] https://confilegal.com/20190320-soros-esta-detras-del-movimiento-separatista-catalan-segun-los-autores-del-libro-soros-rompiendo-espana/

[5] https://rebelion.org/las-contradicciones-de-amnistia-internacional/

[6] https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Gas-natural-en-Europa-ha-subido-343-en-lo-que-va-del-2022-20220825-0121.html

[7] https://cnnespanol.cnn.com/2022/11/02/paises-qatar-vende-gas-natural-petroleo-orix/

[8] https://elperiodicodelaenergia.com/catar-dice-que-los-altos-precios-del-gas-reflejan-una-ausencia-de-inversiones/