Tres artículos sobre periodismo. Lo abstracto y lo concreto (I/III)

OPINIÓN Por: Alan Luna

Agosto 2022

Lenin insiste en que la verdad es siempre concreta. El desarrollo de la filosofía, que con Hegel alcanzó dimensiones nuevas, nos enseñó que nada abstracto puede ser verdadero, o más específico, que mientras más abstractas tratemos a las cosas menos parte de verdad diremos sobre ellas. Si decimos algo tan general probablemente diremos algo de verdad porque dentro de la generalidad es imposible no acertar en algo, pero si realmente queremos conocer a profundidad a la cosa o al fenómeno, debemos hacer el esfuerzo de estudiar las distintas determinaciones que lo hacen ser como es; esto es conocer en lo concreto para la dialéctica hegeliana.

Hegel ilustra su concepción de lo abstracto y lo concreto en un recomendado artículo titulado «¿Quién piensa abstractamente?» Uno de los ejemplos que utiliza es el siguiente: cuando condenamos a un ladrón lo condenamos como eso, sin importarnos las circunstancias específicas que lo han llevado a robar, sin importar si es su primera vez, si robó por darle de comer a sus hijos hambrientos y por no contar con un trabajo por la situación económica de su familia, etc.; es decir, lo único que nos interesa es el hombre como ladrón y lo juzgamos como tal, no como padre necesitado, víctima de una situación económica de la que él mismo muchas veces no tiene la culpa. Eso significa, desde el punto de vista de Hegel, pensar abstractamente, quitar las determinaciones de un fenómeno. Lo concreto es lo opuesto, considerar las distintas determinaciones que hacen a una cosa; mientras más determinaciones, más concreto.

Bajo el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se han asumido dos posturas igualmente abstractas respecto a la prensa. El presidente quiere una prensa que tome partido, desconfía inmediatamente, como él mismo lo menciona, de aquellos que se llaman periodistas independientes, pues todos responden a los intereses de distintos grupos o ideologías, y cuando esos intereses son contrarios a los de él los condena por querer claramente dificultar su labor en el gobierno. Por otro lado, y como oposición a esta postura, está la prensa que defiende su libertad y asegura que ellos no responden a los intereses de nadie y que merecen ser tratados con respeto, argumentando que la postura del presidente encasilla la libertad de prensa a ser simple sierva del poder y defensora o aplaudidora de los actos del presente gobierno, sin crítica y sin investigación real y profunda de si lo que se hace le conviene o no a México.

Visto desde el pensamiento abstracto parece a primera vista que se trata de dos posturas distintas: libertad absoluta o partidismo del periodismo para defender a una clase en particular. Ambas posturas igual de abstractas, por ello las críticas de unos contra otros se quedan en ese plano, en criticar a los que pugnan por la libertad de prensa que esconde sus intenciones reales y, por lo tanto, de acusarlos abiertamente de hipócritas por no mostrar sus verdaderas intenciones. Por el otro lado, se critica a aquellos que en ocasiones abiertamente han tomado partido por los que nos gobiernan acusándolos de “paleros” y de faltar a la profesión del periodista de informar la situación del país real, afecte a quien afecte.

Para poder investigar un poco más ambas posturas es necesario reflexionar una serie de preguntas como ¿En una sociedad dividida en clases (cada una con sus respectivos intereses) es posible la existencia de una prensa libre? ¿Qué significa concretamente tomar partido por una clase social? ¿Es tan clara la contradicción entre la libertad y la decisión de apoyar a los miembros de tu clase social? Estas preguntas son temas de otro artículo, pero pensar en cuestiones similares, así como la situación específica del periodismo en nuestro país es elemental para acercarnos, aunque sea un poco, a la superación de la disputa entre prensa y gobierno, que se ha enquistado en la política mexicana y que amenaza con permanecer por lo menos en lo que resta de sexenio.


Alan Luna es filósofo por la UNAM e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.