En defensa de la enseñanza de la filosofía en México

OPINIÓN Por: Betzy Bravo

Mayo 2022

En la nueva reforma educativa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) se halla el menosprecio a las humanidades. Tal como se hizo en 2009 con el gobierno de Felipe Calderón, se pretende eliminar materias filosóficas de la educación media superior, como ética, estética e historia de la filosofía. Delfina Gómez Álvarez, una de las peores secretarias de educación en la historia de México, volvió a la carga de irracionalidades.

Quizá la causa de este acto de barbarie es, como señala el filósofo Gabriel Vargas Lozano, que no se sabe cuál es el objetivo de dichas asignaturas. La necesidad de la filosofía no es notoria inmediatamente, sucede con ella lo que sucede con el lenguaje o con el aire que respiramos; está siempre presente y es vital, que ya no se repara en ella. Esto se debe, en parte, a que generalmente la filosofía no rinde “utilidades” o “ganancias”, no obstante, es esencial para la ciudadanía, pues la convivencia social misma no podría darse sin bases filosóficas.

Las instituciones gubernamentales y jurídicas tienen su razón profunda de ser en discusiones filosóficas dadas desde la Antigüedad. Por ejemplo, la Declaración de los Derechos del Ciudadano de 1793 hace eco de la aseveración platónica respecto a las leyes: “que todo individuo que usurpe la soberanía sea al instante ejecutado por los hombres libres.”[1] La esencia del imperio de la razón a través de las leyes estaba ya impregnada en las discusiones socráticas retomadas por Platón. Dice el filósofo ateniense:

De cualquiera que esclavizare las leyes poniéndolas bajo el imperio de los hombres, sometiere la ciudad a una facción y, haciendo todo esto con violencia y despertando la discordia civil, infringiere la ley, hay que pensar que es el peor enemigo de la ciudad. […] Si el voto vence por mayoría simple debe tener como consecuencia la muerte.[2] 

Así, quien usurpe la soberanía merecería la pena de muerte; el anhelo platónico se materializó en las leyes jacobinas. Los preceptos filosóficos que conllevan cuestiones políticas afectan notablemente a la sociedad, sin ellos se olvidaría el objetivo social irrenunciable aunque olvidado (o ignorado) bastantes veces: una comunidad justa en donde quienes obedecen la ley deben ser al mismo tiempo colegisladores.

La filosofía está íntimamente relacionada con la construcción de la sociedad, su importancia va más allá del desarrollo de personas críticas y reflexivas. Si se considera a la filosofía en relación con el desarrollo de la crítica y con el edificio social, entonces es más clara la necesidad urgente de que tenga su lugar en los planes de estudio.

La filosofía no sustituye las aptitudes, habilidades o ‘competencias’ para carreras afines a los mercados laborales sino que de hecho ya forma parte importante de la sociedad, y es infundida, entre otras cosas fundamentales, para forjar ciudadanos que comprendan en qué sentido su vida se relaciona con su localidad o su país y de qué modo pueden reflexionar para construir condiciones dignas de vida.

Con la filosofía se ideó una sociedad mejor, que bajo los términos capitalistas ha resultado casi impracticable, pero que con herramientas filosóficas puede afinarse. Para esto es necesario plantearse cuestiones complejas y saber responderlas, cuestiones que atañen a dicha materia, como aquellas que la SEP hoy quiere omitir: ética e historia de la filosofía.

Minusvalorar asignaturas fundamentales para construir una sociedad justa es herir de muerte al país. Aunque parece que a Delfina Gómez esto no le parece fundamental y por ello plantea una enseñanza “transversal” de la filosofía, como si ésta no mereciera un espacio y tiempos propios en el currículo. Sin embargo, no es prudente olvidar el valor de la filosofía, la humanidad misma le debe parte de su fundamento a aquélla. Las asignaturas filosóficas, pues, son de importancia trascendental, si se eliminan puede pagarse caro en el futuro y la factura estará a cargo del gobierno actual.


Betzy Bravo es licenciada en filosofía por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

[1] [En línea]: https://bit.ly/3l9W4wA

[2] Platón, Leyes, IX, 856 b.