No es normal, pero…

OPINIÓN Por: Victoria Herrera

No es normal, pero…

Mayo 2022

Nunca, en ningún momento, mientras exista una sociedad divida en clases, será suficiente volver al tema de la desigualdad que ésta genera, más todavía cuando se trata de conmemorar la lucha de quienes además de que sufren diariamente la explotación en carne propia luchan y han luchado por la transformación de nuestra sociedad en una nueva. Resulta, entonces, obligado que este 1º de mayo se pongan otra vez sobre la mesa algunos datos que no debemos normalizar. «Es preciso, decía Marx, enseñar al pueblo a asustarse de sí mismo, para darle coraje».

No es normal (recogiendo el título del libro más reciente de la investigadora Viri Ríos) que el 10% más rico de la población mundial sea dueño del 76% de la riqueza, en tanto que el 50% más pobre de la población concentra sólo el 2%. Tampoco es normal que, durante la pandemia, mientras millones de personas sufrían por una atención médica de calidad, los 10 hombres más ricos del mundo hayan duplicado su fortuna a la par de que 160 millones de personas cayeron en la pobreza.

No es normal que en el contexto nacional el 10% más rico posea el 78% de la riqueza mientras la mitad de la población mexicana tenga más deudas que riquezas acumuladas. No es normal que casi la mitad de los mexicanos vivan en pobreza, que 48 millones estén subempleados, ni que 17 millones de mexicanos carezcan de un empleo. Mucho menos es normal que la riqueza de los multimillonarios como Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego, María Asunción Aramburuzabala y Alfredo Harp Helú durante la pandemia haya crecido 29.7%, al propio tiempo 9 de cada 10 mexicanos en ese periodo vieron caer su ingreso. Y tampoco es normal que la pobreza haya incrementado en 3.8 millones de pobres en comparación con los que ya existían en 2018.

Pero, aunque ninguna de las cifras debiera ser normal para nadie, en la realidad parece que sí lo son, incluso para los gobiernos que se “identifican” con ese pueblo sufriente. Y es que el problema tiene una explicación subterránea que no se resuelve con discursos ni con voluntades. Hace más de un siglo y medio Carlos Marx —a quien por cierto el presidente Andrés Manuel López Obrador citó hace unas semanas— en su estudio sobre el sistema de producción capitalista descubrió que es una tendencia que en la medida en que crecen las potencias de la riqueza crece también el proletariado. De modo que, aunque el incremento de la pobreza no debiera normalizarse dicha Ley de la acumulación capitalista, como le llamó Marx, indica que los paliativos que puedan ofrecer ciertos gobiernos no resolverán el problema en su totalidad y que quienes hacen uso de su poder manipulando a la gente con dádivas no son más que demagogos.

La única salida para que esta terrible situación pueda cambiar reside en la fuerza unida de la propia clase trabajadora. Ya el mismo Marx apuntaba lo siguiente: «La necesidad da a los hombres la fuerza. Quien tiene necesidad de ayuda se ayuda a sí mismo. Las condiciones reales de este mundo nos gritan: las cosas no pueden seguir así; es necesario cambiarlas; y nosotros mismos, nosotros hombres, debemos cambiarlas». Por tal razón es menester conocer y entender los datos antedichos y la ley que los determina, pero con la única condición de que éstos impulsen el cambio. Se torna, pues, necesario que en fechas como ésta los obreros conozcan que su situación no es normal y que, por tanto, es cuanto más necesaria la transformación social. Y ello requiere no sólo del desarrollo histórico de las condiciones económico-materiales (las fuerzas productivas) sino también de un grado elevado de toma de conciencia por parte de los obreros de la explotación que sufren. Es urgente entonces que la clase trabajadora mexicana tome conciencia de su situación y que, en consecuencia, se organice porque de otro modo su situación se perpetuará hasta que llegue, inevitablemente, el momento en que las fuerzas productivas entren en aguda contradicción y no haya más remedio que seguir inconscientemente un cambio de rumbo caótico.


Victoria Herrera es historiadora por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

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