Defensa de la ENAH, defensa de la cultura

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Por Jenny Acosta
Enero 2022

La Escuela Nacional de Antropología e Historia ha sido de una de las instituciones de educación pública superior que más se ha visto afectada por la “austeridad republicana” de la Cuarta Transformación. La ENAH fue fundada con el propósito de crear profesionistas para el rescate, conservación y difusión de la cultura mexicana, está directamente bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mismo que se encuentra en la estructura de la Secretaría de Cultura. En términos presupuestales esto quiere decir que el dinero que la ENAH tiene para operar durante el año viene de lo que la Secretaría de Cultura destina para el INAH; así, un recorte en el presupuesto de esta Secretaría provoca, casi inmediatamente, un recorte en el presupuesto de la ENAH.

Desde su creación en 2016 la Secretaría de Cultura ha contado con los siguientes presupuestos (en millones de pesos): 2017: 14,972; 2018: 14,927; 2019: 14,323; 2020: 14,498; 2021; 14,502 y 2022: 15,028. Como se ve el presupuesto se ha mantenido prácticamente en el mismo lugar, sin que haya un aumento, primero, acorde con el porcentaje inflacionario de cada uno de estos años, y segundo, sin que se manifieste en estas cifras un compromiso verdadero del gobierno en cuestión con el rescate, difusión y conservación de la cultura en México y, mucho menos, con la creación de nuevas manifestaciones culturales.

Creer que el problema de falta de presupuesto para la cultura afecta solo a la Escuela Nacional de Antropología e Historia sería un gran error, pues basta con acudir a zonas arqueológicas tan emblemáticas de México como el Templo Mayor para constatarlo; sin embargo, el caso de la ENAH llama especialmente la atención porque, según las declaraciones iniciales de los directivos de esta escuela, la situación económica es tan precaria que no sería posible contratar a 350 docentes que se tenían considerados, se pararían los procesos de admisión a licenciatura y posgrado, así como la postulación de becas, lo que conduciría a que fuera imposible echar a funcionar la institución en 2022. Aunque algunas horas después de estas declaraciones se afirmó que la contratación de 350 profesores se realizaría, la situación ha dejado en evidencia la facilidad con que se prescinde de una institución que se ha comprometido con la formación de antropólogos, historiadores, lingüistas, arqueólogos al más alto nivel para resguardar, estudiar y nutrir el patrimonio cultural nacional.

Además, no puede olvidarse que en distintas declaraciones López Obrador ha afirmado tener un compromiso con la educación pública y con el resguardo del patrimonio cultural mexicano, mismo que no se ha respaldado acciones; más bien todo lo contrario, pues al tiempo que se ahorca financieramente a las instituciones culturales federales, se observa un ataque constante a las instituciones de educación pública superior, a la UNAM, el CIDE, el COLMEX, se suma ahora, en los hechos, la ENAH.

Se cometería un error si se cree que el presupuesto raquítico para la cultura comenzó con el periodo de López Obrador, pues esta ha sido una constante de los últimos sexenios, en los que no se destina siquiera el 1% del Producto Interno Bruto, pero en su gobierno llama más la atención, pues representa una incongruencia descarada con respecto a sus declaraciones de respeto hacia la cultura mexicana y con la “transformación” que dice representar. Hoy toca exigir, nuevamente, que se respete a quienes preservan y estudian el patrimonio cultural de nuestro país, no por consigna electorera, sino por compromiso congruente con la diversidad cultural y con la riqueza histórica que tiene nuestro país, condición indispensable para ampliar la creación cultural y artística.


Jenny Acosta es licenciada en filosofía por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.