Por Ollin Vázquez
Septiembre 2021

El pasado primero de septiembre el presidente López Obrador rindió el informe correspondiente al tercer año de su gobierno. En los spots que publicaban las estaciones de radio y televisión previos al evento, e incluso en el mismo informe, se resaltaron supuestos logros del gobierno de la “cuarta transformación”. Sin embargo, es necesario cuestionar su veracidad, puesto que el país muestra una realidad contraria a la pregona el gobierno.

Un hecho que no debe pasar desapercibido es la evolución que ha tenido la pobreza y la desigualdad en lo que va del sexenio. El gobierno de la “cuarta transformación” llegó a la presidencia con el eslogan de “Primero los pobres” y esgrimiendo su política social y la lucha contra la corrupción como claves para combatirla. Sin embargo, es un hecho que ninguna de sus recetas han dado resultado y estos dos problemas se muestran más latentes que nunca.

De acuerdo con el informe de medición multidimensional de la pobreza en México de 2018 a 2020 del CONEVAL, publicado a principios de agosto de este año, alrededor de 3.8 millones de personas pasaron a formar parte los 51.9 millones de personas que vivían en situación de pobreza, es decir que ahora ya hay 55.9 millones de mexicanos pobres. La pobreza extrema, que contempla a la población que no tiene los ingresos suficientes para adquirir la canasta básica, pasó de 8.7 a 10.8 millones. De toda esta población, 24.4 millones de personas tienen carencia en cuanto a educación, 66 millones carecen de seguridad social, 11.8 de calidad y espacios en la vivienda, 22.7 de servicios básicos en el hogar, 28.6 de acceso a alimentación nutritiva y de calidad y, por último, 35.7 carecen de acceso a los servicios de salud. Esto quiere decir que el gobierno de la 4T está muy lejos de haber alcanzado su objetivo de eliminar o siquiera disminuir la pobreza.

Así como hay una gran masa de mexicanos pobres, también existe una gran cantidad de riqueza, pero se encuentra concentrada en un puñado personas. De acuerdo con el informe regional de desarrollo humano 2021 publicado por el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), México se encuentra entre los tres países más desiguales de América Latina. Los datos muestran que el 10  por ciento más alto concentra el 57 por ciento de los ingresos nacionales, y el uno por ciento más alto, el 28 por ciento. De acuerdo con la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, 9 de cada 10 hogares carecen de ingresos laborales suficientes para vivir dignamente, y los hogares más ricos ganan 23 veces más que lo que ganan los hogares más pobres.

Para disminuir los niveles de pobreza y desigualdad, Andrés Manuel dijo que bastaría con realizar algunos cambios en la política social y eliminar a los intermediarios. Sin embargo, el Presidente no solo eliminó algunos programas importantes como Prospera, que había demostrado ayudar a reducir la pobreza extrema, Programas de Empleo Temporal (PET), comedores comunitarios, Abasto social de leche Liconsa, Abasto rural de Diconsa, Apoyo a la infancia de mujeres, etc.; sino que los programas que implementó y que modificó no reflejan el supuesto apoyo a la población pobre de México.

De acuerdo con las estimaciones de Máximo Jaramillo, Doctor en Sociología por el Colegio de México, de la base de datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gasto de los Hogares (ENIGH) 2018 y 2021, los programas sociales disminuyeron su cobertura en la población más necesitada. En 2018 el 64% de la población en pobreza extrema recibía dichos apoyos, para 2020 solo 43% los recibió. Para la población en situación de pobreza, también hubo una disminución en el porcentaje de la población que recibió programas sociales en el mismo periodo, que fue de 48% a 39%. Podría pensarse optimistamente que a pesar de que disminuyó la cobertura de los programas sociales para los mexicanos en situación de pobreza, aumentaron los montos de los apoyos; sin embargo esto tampoco ocurrió. Si en 2018 los hogares del 10% más pobre recibían 133 pesos a la semana en programas sociales, en 2020 solo recibieron 91.

Este panorama del aumento de la pobreza y desigualdad va en contra de las frases del Presidente dichas en su informe, tales como “es demostrable que no permitir la corrupción y la impunidad ayuda a liberar fondos para el bienestar y desarrollo del país” o “…la preferencia se debe seguir dando a los más pobres y necesitados”. No es verdad que el gobierno de la “cuarta transformación” haya cambiado su política de gobierno en favor de los más necesitados, sino que más bien ha habido un retroceso. A tres años de gobierno de Andrés Manuel no hay nada que festejar. Ha comenzado ya la negociación del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022 en la Cámara de diputados, es necesario que el pueblo esté más alerta que nunca y se organice para evitar otro año de malas políticas redistributivas del ingreso que ahondan la pobreza y la desigualdad en México. 


Ollin Vázquez es economista por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

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