Por Ollin Vázquez
Septiembre 2021

Este agosto se cumplieron 7 meses desde que el Covid-19 fue elevado a la categoría de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde entonces, se implementaron una serie de políticas y medidas como distanciamiento social, cierre de centros comerciales, etc., para hacer frente a la crisis sanitaria, y aunque no fueron las más eficaces se puede decir que el ambiente que estas crearon, aunado a la misma realidad que presentaba el coronavirus, indujeron a la sociedad a un estado de alerta y autocuidado constante. Sin embargo, fueron varias las señales provenientes desde el gobierno federal que hicieron creer al pueblo mexicano que la pandemia estaba bajo control; desde los anuncios del presidente minimizando los contagios, alentando a la población a salir y no mantener la cuarentena, haciendo presencia en actos públicos sin las medidas sanitarias recomendadas, hasta las incongruencias de López-Gatell invitando a la población a guardar la cuarentena, mientras él se encontraba de vacaciones en la playa.

A partir del 21 de mayo del año en curso, a través del cambio de color en el semáforo de riesgo epidemiológico, las autoridades decidieron abiertamente atenuar el contexto de emergencia. La población mexicana regresó a la normalidad con unas cuantas medidas de prevención como portar el cubre bocas, usar gel antibacterial y tomar la temperatura en espacios públicos. Al mes siguiente se anunció la suspensión de los informes diarios del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud (López-Gatell), porque aparentemente la pandemia había sido controlada. De acuerdo con las autoridades sanitarias y la presidencia de la república, los contagios de Covid-19 llevaban alrededor de cinco meses a la baja, la contingencia sanitaria se había estabilizado y la campaña de vacunación estaba avanzando a pasos acelerados.

Pero la realidad presenta otros datos; la situación sanitaria se agravó y el pueblo se debate entre la realidad y la situación imaginada por el presidente. Por un lado, las autoridades sanitarias mundiales como la OMS, alertan sobre el comportamiento que subestima los riesgos del coronavirus, puesto que tanto en su variante inicial como en las nuevas cepas en que aparece, sigue siendo sumamente mortal. También aclara que la situación es grave en los países donde la inmunización por vacunas avanza lentamente, y advirtió que en últimas fechas los casos de covid-19 han aumentado, inclusive en aquellos países donde las tasas de vacunación son altas, precisamente por la relajación de las medidas de prevención. Por otro lado, tenemos a López Obrador alentando a la población a salir de sus casas para reactivar la economía y obligando a los estudiantes a volver a clases.

Las políticas del actual gobierno son generalmente desatinadas, ya sea por ignorancia o por negligencia; siempre se desprenden de una realidad imaginaria, dejando de lado los problemas reales que aquejan al país. En el caso de la pandemia, desde un inicio ha sido poco clara la forma en que se ha contabilizado los contagios y las defunciones, pues cada vez son más las fuentes que contradicen las cifras oficiales. Por ejemplo, Julio Boltvinik y Arturo Erdely han encontrado errores en la metodología implementada en la recopilación de la información y en los cálculos aritméticos que se utilizaron en el modelo matemático para calcular los casos por Covid-19 en México, demostrando que las cifras reportadas son mucho menores que los datos reales. Por ejemplo, de acuerdo con el doctor Erdely, cerca de 82.6 millones de mexicanos ya se han contagiado de covid-19 y en esta ola pueden llegar a contagiarse, de acuerdo con las proyecciones estadísticas, alrededor de 33 millones más. Por su parte, las cifras oficiales marcan que hasta el 30 de julio de 2021, eran tres millones veintiséis mil 891 los contagiados y cerca de 252 mil 787 el número de fallecidos.  Es decir, el gobierno solo tendría registrado a cerca de una tercera parte de los contagiados. Otro ejemplo es de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) que mostró que, hasta noviembre de 2020, el 25% de la población mexicana, es decir 31 millones, había tenido Covid-19, mientras que las estadísticas del gobierno registraban únicamente 1.1 millones de contagiados. En cuanto a las defunciones, se estima que las acumuladas son alrededor de 526 mil, es decir, 269 mil 213 más de las registradas por el gobierno, y proyectan que a fin del año se sumen otros 68 mil muertos.

Otra realidad imaginada por el presidente y López Gatell es que la vacunación está avanzando a pasos acelerados. La meta del gobierno era haber vacunado al 40.21% de la población mexicana hasta el 31 de julio de 2021; sin embargo, solo se ha vacunado completamente al 20.42% de la población, es decir, cerca de la mitad programada. A pesar de la urgencia por el aumento de contagios, hay aún 19.1 millones de dosis que el gobierno recibió y aún no se han aplicado, dejando a 78.6 millones de mexicanos sin la primera dosis de la vacuna.

El problema de hacer políticas sobre una realidad imaginada por el presidente es que más allá de los resultados erróneos en cuanto a cifras, estas pueden tener consecuencias catastróficas como poner en peligro la vida de millones de mexicanos. Pretender convencer a la población que la vacunación avanza a “pasos acelerados” y maquillar el número de contagios genera irracionalidades como obligar a los estudiantes a regresar a clases sin contar con las medidas sanitarias necesarias y tomar políticas de nula acción frente a la gravedad de la pandemia, pues recordemos que en septiembre de 2020 México ocupó el primer lugar en muertes de doctores y personal de salud por covid-19.

Para transformar la realidad mexicana en función de las necesidades de la población es necesario que el actual gobierno se disponga a estudiar sus problemas a profundidad y escuche a sus críticos; de lo contrario, seguirá por el mismo camino de políticas erradas, arrastrando consigo a toda la población del país. 


Ollin Vázquez es economista por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

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