Por Ollin Vázquez
Mayo 2021

A principios de mayo del año en curso, el INEGI dio a conocer el aumento de la inflación durante abril de 2021. Ésta se ubicó en el nivel más alto desde diciembre de 2017. De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), el precio de los productos agropecuarios de la canasta básica creció aproximadamente 6.3%. Durante el mes de abril, los principales productos que aumentaron su precio de manera importante fueron la carne de pollo, con un aumento de 12.9%; leche, 7.9%; carne de cerdo, 6.8%; arroz, 27.2%; frijol, 22.8%; pasta para sopa, 13.3%; y tortillas, 8.5%. Si bien hubo disminuciones en el precio de algunos productos durante el mismo mes, éstos habían tenido previos incrementos durante el mes de marzo. Por ejemplo, el precio del chile serrano tuvo aumentos del 42%; el aguacate de 30%; el jitomate de 26%; tomate verde de 19%; y el huevo de 3%. Adicionalmente, durante abril también hubo aumentos en algunos servicios, como el gas doméstico (gas LP), que tuvo un incremento de 35.57% a tasa anual y la electricidad, que desde 2018  ha subido 8.6%.

Este aumento de los precios de los medios de subsistencia de las familias mexicanas tiene grandes consecuencias negativas. La más importante es que el salario perderá su poder adquisitivo, es decir, que los mexicanos no podremos adquirir la misma cantidad de productos respecto a lo que solíamos comprar antes de que aumentaran los precios. Si antes una familia mexicana ganaba únicamente lo equivalente a la canasta básica, hoy va a tener que sacrificar algunos de los productos necesarios para una vida digna, para que se ajuste su salario. Por ejemplo, tendrá que comer menos porciones de carne, leche o verduras, o incluso dejar de consumirlos, a pesar de que la pandemia de Covid-19 hace más necesaria la buena alimentación para prevenir los contagios. Será más trágico el panorama para el 25.3% de mexicanos que se encuentra en pobreza extrema, es decir, que perciben un salario con el que de por sí no les alcanza para adquirir los productos de la canasta básica.

El gobernador del Banco de México (BANXICO), Alejandro Díaz de León, dijo en una conferencia que si bien el nivel de inflación de abril a junio se pronostica mayor a los rangos establecidos por BANXICO, el nivel de precios bajará de julio a septiembre. Es decir, que la inflación será transitoria. López Obrador, en su conferencia matutina del 22 de abril reiteró que “así es el comportamiento de la inflación desde 2001 hasta el 2020, esto es lo nuestro, este es marzo que se levantó, pero el informe es que va a bajar”.

El problema del tratamiento que ambos funcionarios dan al asunto es propio de quienes poco o nada les importa el sufrimiento de los que padecerán las consecuencias de su negligencia. Ninguno ha caído en la cuenta que estos aumentos temporales de la inflación generan daños peores por la coyuntura que vive nuestro país. En este momento de pandemia es un crimen que el gobierno siga asumiendo la misma política de inacción como la que ha utilizado para la pandemia. Ante el aumento de la inflación, dado que los salarios reales disminuirán, más mexicanos se unirán a los 9.8 millones de nuevos pobres y a los 10.7 millones que pasaron a engrosar las filas de los que duermen con los estómagos vacíos porque padecen pobreza alimentaria. Es urgente no solo que las instancias correspondientes lleven a cabo medidas para reducir la inflación, sino que el gobierno federal realice las acciones que hasta ahora no hecho para apoyar a los damnificados de la pandemia y a quienes verán reducidos sus salarios mínimos por el aumento de los precios.   


Ollin Vázquez es economista por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

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