Por Alan Luna
Abril 2021

Rosario Castellanos fue una de las escritoras mexicanas más importantes del siglo XX. No solamente es un ícono dentro del feminismo latinoamericano, pues sus novelas, poesías y ensayos nos dan muestra de la capacidad creadora y de su importancia para la cultura de nuestro país.

Dentro de sus trabajos nos ofrece uno que es producto de sus preocupaciones en la composición literaria, su ensayo La novela mexicana contemporánea y su valor testimonial en donde expresa que: “La novela mexicana, desde el momento mismo de su aparición […] ha sido, no un pasatiempo de ociosos ni un alarde de imaginativos ni un ejercicio de retóricos, sino algo más: un instrumento útil para captar nuestra realidad y para expresarla, para conferirle sentido y perdurabilidad”. Su novela Balún Canán es una clara materialización de esta opinión de la novela mexicana.

Balún Canán es la forma como se le conocía al lugar de la actual Comitán, en Chiapas. Esta historia es mezcla de muchas cosas: del pasado indígena y sus costumbres, por un lado; y la situación de las familias poseedoras en tiempos de Lázaro Cárdenas, por otro.

La novela se centra en una familia que aún tiene a su disposición tierras e indios para que las trabajen, pero poco a poco la transformación que por esos tiempos se vivía fueron mostrando el clima de inestabilidad de esa época. Los diversos conflictos van saliendo a la luz conforme se desarrolla la narración.

Hay contradicciones que, aunque ilustradas como cosas del pasado, aún resuenan en nuestros días, no de la misma forma, no con la misma intensidad, pero el conflicto permanece por permanecer las circunstancias que las hacen posibles.

Los hacendados ven con extrañeza la naciente rebeldía de los indios, que saben y opinan que los tierras que ellos trabajan les han sido robadas. Los primeros, por su parte, creen que ellos son los legítimos dueños, pues gracias al esfuerzo de muchas generaciones de sus familias heredaron las tierras y demandan obediencia y lealtad de los indios hacia ellos, sus amos, no al presidente que ha mandado tomar posesión de la tierra como si, opinan, tuviera potestad para ello.

Al principio hay incredulidad, ha habido otros intentos de levantamiento de los indios y todas esas sublevaciones se han resuelto a favor de los poseedores, no hay razón para pensar que en este caso particular sea distinto. Pero esta confianza no dura mucho, Rosario Castellanos muestra pronto como hay situaciones históricas que no tienen marcha atrás. Aunque la situación de descontento parezca repetirse una y otra vez en circunstancias parecidas, llega un momento en que se configura la coyuntura histórica de tal manera que, por mucha resistencia que pongan los enemigos del cambio, sus esfuerzos son infructuosos para detenerlo.

No solamente es la situación de dominación de los hacendados sobre los indios lo que se ilustra en Balún Canán. Con una excelente narrativa ilustra el pasado indígena, aún muy presente en las tradiciones que los nativos se niegan a dejar, y su reclamo de respeto a sus creencias; así como las tradiciones dentro de la misma familia de los poseedores de tierras. Ilustra también el papel de la mujer y su situación dentro de la sociedad dominada por los deseos del hombre, a tal grado que, incluso dentro de los hijos, hay una distinción del varón por arriba del de la mujer, producto de la necesidad de la herencia de los bienes del padre.

Por todo esto es válido lo que la misma Rosario Castellanos expresaba sobre la novela mexicana como una forma de encontrar la realidad mexicana y estudiar sus contradicciones y desarrollo.


Alan Luna es filósofo por la UNAM e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

Suscríbete al boletín semanal del CEMEES

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.