Por Francis Martínez
Enero 2021

El anuncio por parte del gobierno que encabeza el presidente, Andrés Manuel López Obrador, para que los estados y la iniciativa privada puedan adquirir vacunas dentro del mercado y apoyar el plan de vacunación que en menos de dos semanas ha sufrido dos reveses dramáticos: primero, la disminución de entrega de vacunas por parte de Pfizer y segundo, de los otros proveedores, esconde una realidad que conviene observar con detenimiento. Aunque la Alianza Federalista saludó la iniciativa, me parece pertinente que pidan retirar a los “siervos de la nación” —la estructura electoral de Morena— de la atención prioritaria, así como abrir campo a los verdaderos especialistas en el tema, lo que no deja de inquietarme son los recursos con los que podrían adquirir dicho bien, en caso de que pudieran hacerlo, aun tomando en cuenta que será en tres meses cuando tuvieran la oportunidad si existieran condiciones entre los proveedores. Hacen mal los estados al aceptar este acto de la Federación.

Veamos. Diversos estudios realizados sobre el comportamiento en la asignación de recursos en 2021 han observado que los presupuestos de los gobiernos subnacionales (estatales) disminuirían entre 2020 y 2021 (Ciep, 2020)[i]. El gasto federalizado bajará y la recaudación local también, a causa de la pandemia, cuyos indicadores también son rastreables, pero es un hecho. Ahora, las participaciones y los recursos propios son de libre disposición y aunque ahí habría algún margen de maniobra, es difícil imaginar que están fortalecidas, pues la actividad económica disminuyó en 2020, 9% según el Fondo Monetario Internacional (FMI, 2020)[ii]. Algunos de ellos incluso tienen números rojos en cuanto al cumplimiento de rubros que también son concernientes a temas sanitarios, por ejemplo, aportaciones al ISSSTE.

Ahora, el juego político sobre las vacunas se da en ambos lados, federación y gobiernos estatales, pero los más afectados son los mexicanos que hasta en redes sociales dicen #QueremosVacunasYa, junto con las protestas de trabajadores de la salud y personal médico del sector privado y administrativo. Ambos supeditan la cuestión técnica, el hecho de que sólo gobiernos centrales pueden adquirirla ante las farmacéuticas (tremendamente empoderadas económicamente y que se colocan ya por encima de la OMS que acusa “fracasos morales” ante la puja en la adquisición de los dosis) y modificar lineamientos legales (COFEPRIS y secretaría de salud) así como la cuestión financiera, entre ellas, la debilidad de las arcas locales y los drásticos recortes que ha hecho el gobierno de la “cuarta transformación” contra ellos en los tres últimos presupuestos.

Lo más molesto de esto es que en el juego político rumbo a junio de 2021, este frente de gobernadores renuncia a ser esa voz que siga exigiendo el control de la pandemia a la Federación, silenciando o minando a otras voces críticas a la “cuarta transformación”. Renuncian a que el Estado ejerza esa rectoría en temas tan delicados y de los que depende la vida de todos nosotros, muchos de los cuales seguimos acumulando pérdidas de amigos, colegas, familiares, trabajadores sin ingresos fijos,  y una larga lista letal que se ha convertido en parte de nuestra vida cotidiana.

Lo mismo ocurre en el plano económico. Debemos seguir exigiendo seriedad al gobierno para un plan de reactivación económica de gran calado, porque de esa magnitud es la crisis. La nueva secretaria de economía, Tatiana Clouthier dejó mucho que desear con su plan de reactivación, en donde a claras luces se observa un nuevo distanciamiento con la iniciativa privada. Si bien el FMI anticipa que el PIB real mexicano crezca nuevamente a tasas positivas (sería del 3.5%) ya que normalmente después de periodos de crecimiento negativo viene crecimiento positivo,  lo que en teoría  económica se refiere al comportamiento del ciclo económico (crecimiento económico de corto plazo), los males no llegaron con la pandemia: en 2019 se registró  también crecimiento económico negativo (-0.3, también es cifra del FMI).  Uno puede olvidarse de la economía, pero la realidad económica del país no se olvida de nosotros.  


Francis Martínez es periodista. Opinión invitada.

[i]  https://ciep.mx/contraccion-del-gasto-federalizado-implicaciones-para-instituciones-subnacionales/

[ii] https://www.imf.org/external/datamapper/NGDP_RPCH@WEO/OEMDC/ADVEC/WEOWORLD/RUS Destacar que estos datos de FMI aquí citados se actualizan, especialmente los de 2021 una vez se trata de pronósticos que consideran distintas variables. 

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