En el PPEF 2021, el gasto público de inversión es de 829,385,914,048 pesos, que representa 13.2% del gasto público neto total. Este monto representa 3.3% del PIB. El gasto público de inversión abarca tres tipos de gasto: gasto de obra pública (63%), gasto de capital diferente de obra pública (36.2%) y otros gastos de inversión, que incluyen los fideicomisos y gastos indirectos de programas (36%).

Respecto a lo presupuestado en 2020, si descontamos los efectos inflacionarios, el gasto en inversión aumenta 5.3%, debido al incremento del gasto destinado a obra pública en nueve puntos porcentuales, pues las otras dos partes integrantes disminuyeron su participación.

No obstante, de acuerdo con las cifras oficiales, desde el año 2014 la porción del Presupuesto de Egresos de la Federación destinada al gasto público de inversión ha disminuido 27% hasta el 2021, a una tasa de (-) 4% en promedio anual. Así que, aunque para el 2021, el presupuesto haya aumentado, en realidad es un monto 72% menor del que se presupuestó en 2015, que fue cuando alcanzó el pico máximo.

Efectivamente, al remontar unos años atrás, se puede observar la participación en el PIB del gasto en inversión en constante descenso. El año 2014 representó 4.8%, y en los años siguientes comenzó la caída hasta que en 2018 llegó a representar 2.7% del producto. Al inicio del actual sexenio, pareciera haberse recuperado, pues en 2019 alcanzó el 3% del PIB y con las cifras preliminares correspondientes al 2020 ocupa el 3.7%.  Sin embargo, no es tal: desde el primer año del gobierno actual, el PIB ha caído 19% y, evidentemente, la participación en el producto sería mayor, aunque no lo sea en montos absolutos.

Se mencionó ya que el gasto en inversión está ocupado principalmente por el gasto en obra pública (para 2021 representa 63.4%), que incluye el gasto en infraestructura. A pesar de ello, existe una clara tendencia a la disminución de la obra pública y el aumento en la misma proporción (diez puntos porcentuales) para el capital diferente de obra pública.

El gasto en obra pública tiene un efecto marcado en el crecimiento económico porque genera externalidades positivas que, cuando están bien sustentadas en la necesidad del gasto, tienen efectos desencadenantes en otros campos de la economía. A pesar de ello, la disminución es notable a partir del presupuesto de 2016, sin que en el del actual sexenio haya incrementado significativamente. Lo que se está presupuestando para el año 2021 solo es una recuperación de lo que se recortó en 2020, de ocho puntos porcentuales.


Este es un apartado de “Informe sobre el gasto social y de inversión en el Proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación 2021″, documento elaborado por el CEMEES.

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