Por Victoria Herrera
Septiembre 2020

A propósito de las celebración de la Independencia, resulta importante hablar del nacionalismo: ¿qué es?, ¿para qué sirve?, ¿bajo qué forma, en qué condiciones aparece en el panorama histórico?

En primer término habría que recalcar que el nacionalismo muchas veces aparece al mismo tiempo que el imperialismo, como las dos caras de una moneda; el nacionalismo no se puede entender sin hacer referencia sí o sí al fenómeno aparentemente opuesto: el imperialismo. En ese caso el imperialismo no constituye una negación dialéctica del nacionalismo, sino su confirmación, su afirmación casi siempre brutal, violenta. Ese es el caso de Estado Unidos, cuyo imperialismo se levanta sobre la base firme de un nacionalismo fundamentalista que, como se ha visto, discrimina a las otras naciones.

En ese ejemplo el imperialismo no es más que la forma que adopta el capitalismo y, por tanto, combatir el imperialismo significa combatir el capitalismo. Pero la tarea de frenar el imperialismo bélico y violento exige una fuerza equiparable y de signo contrario. Esa fuerza tiene que ser el nacionalismo. Sin embargo, la asunción irracional del nacionalismo representa la posibilidad de llegar por esa vía al imperialismo, es decir, al problema, al fenómeno que se desea combatir. Aun así, ese no es el único tipo posible de nacionalismo. Otra clase de nacionalismo tiene que ser el nacionalismo antiimperialista. Al mismo tiempo ese nacionalismo no puede ser sin el internacionalismo solidario.

Así como el nacionalismo capitalista surge junto con el imperialismo, el nacionalismo antiimperialista tiene que surgir junto con el internacionalismo. Para frenar al imperialismo y al nacionalismo fundamentalista se cuenta con el nacionalismo antiimperialista y con el internacionalismo solidario. Las dos primeras fuerzas constituyen una unidad de contrarios pervertida; las segundas forman una unidad de opuestos positiva, saludable.

La unidad imperialismo/ nacionalismo fundamentalista o patrioterismo es una fuerza conquistadora, excluyente, dominadora: el imperialismo no es la negación positiva del nacionalismo burgués, sino la imposición, la afirmación arbitraria, embrutecedora de una nación sobre el resto, y la cosmovisión de esa nación se identifica con el mismo sistema capitalista.

En cambio, la unidad nacionalismo antiimperialista/ internacionalismo es una fuerza liberadora, solidaria, incluyente. El internacionalismo solidario niega de manera dialéctica el nacionalismo fundamentalista de tipo capitalista y confirma un nacionalismo positivo, deseable.

En suma, las celebración de la Independencia ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre las bases y las condiciones sobre las cuales puede ser un nacionalismo sano, un nacionalismo que en lugar de desunir a los pueblos del planeta, los una, los fraternice, los hermane.


Victoria Herrera es historiadora por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

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