| Por Jorge López Hernández

El presidente AMLO ha mencionado en distintos foros que al campo se le está apoyado como ninguna administración pasada lo ha hecho, y siempre con un tono de triunfo y de satisfacción dice que por fin se le está haciendo justicia a los campesinos. Obrador menciona que, si antes solo se apoyaba a los empresarios del campo, a los grandes agricultores, ahora se apoya a los pequeños y medianos productores; que los recursos se destinan a quienes sí lo necesitan. Y, sobre todo, hace énfasis en que los recursos llegan íntegramente a los productores.

La afirmación del gobierno federal sobre el rescate al campo es falsa. A grandes rasgos, los dichos del presidente no se sostienen porque: 1) en el presupuesto del 2020 hubo un recorte del 6.2% a los recursos destinados al desarrollo rural a través del Programa Especial Concurrente (el PEF consideraba un recorte mayor); 2) los programas que diseñó la actual administración y cuya función son rescatar la producción y mejorar el bienestar de los que viven de las actividades agrícolas, no responden a la problemática del campo mexicano.

Es importante mencionar que el rescate de un sector requiere destinar recursos a la promoción de su desarrollo o, si no es posible, haciendo más eficiente el uso de los recursos (aunque esto presupone que no se hacía así) mediante la reestructuración de los programas destinados al sector. Las dos acciones son complementarias.

Ahora bien, ¿cuáles son las acciones del gobierno de la 4T? 1) disminuir el presupuesto (6% en términos nominales y 9% en términos reales), 2) reestructurar los programas existentes, 3) eliminar y crear programas. Todo esto bajo la idea de eliminar la corrupción mediante la entrega directa de apoyos a los campesinos.

Sobre cambios en los programas de apoyo al sector agropecuario, los principales son: Procampo-Proagro continúa vigente con el nombre de “Producción para el Bienestar”, eliminó el apoyo a productores con superficies mayores a 20 hectáreas de temporal y mayores de 5 hectáreas de riego.

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Los programas que atendían a los pequeños productores se fusionaron en “Programas de Fomento a la Agricultura, Ganadería…”; el “Programa de Fertilizantes” se focalizó en los pequeños productores de cultivos prioritarios de Guerrero y de zonas estratégicas de atención de los estados de México, Puebla, Morelos, y Tlaxcala.

“Sembrando Vida” es un programa focalizado y condicionado a trabajar superficies de 2.5 hectáreas en proyectos de agroforestería, es decir, combinando la siembra de un cultivo y algún árbol frutal o maderable; atiende las zonas marginadas identificadas por el Coneval y solo aplica en 19 estados. Los Precios de Garantía está diseñado para apoyar a los pequeños y medianos productores de maíz y frijol, así como de arroz y trigo panificable con un volumen máximo de 120 y 100 toneladas, respectivamente; y a los productores de leche con un máximo de 30 vacas.

¿El gobierno está atendiendo los problemas fundamentales del sector agropecuario? La respuesta es negativa. De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria (2017) algunos de los problemas que presentan las unidades de producción son los siguientes: 1) altos costos de insumos y servicios, 2) pérdida de cosecha a causa de plagas y enfermedades, 3) falta de capacitación y asistencia técnica, 4) pérdida de la fertilidad del suelo, 5) dificultad para la comercialización por precios bajos y por la existencia de intermediarios, 6) falta de infraestructura para la producción, almacenamiento y comercialización, entre otros. Está claro que los programas actuales no atienden la problemática del campo como sector productivo.

Finalmente, ¿es cierto que el gobierno está apoyando como nunca a los pequeños y medianos productores? No. De hecho, se eliminaron programas que atendían a estos productores y a los jornaleros agrícolas. La política sectorial anterior contemplaba el apoyo a estos estratos de productores: en 2012, 96% de los productores apoyados por Procampo eran unidades menores a 20 hectáreas. No obstante que estos recursos se consideraban como apoyos productivos, en realidad eran al ingreso; es decir, no modificaban la estructura productiva de los productores. El gobierno de AMLO profundizó este tipo de ayudas al sector: programas de transferencias monetarias directas para atender a un sector productivo que en realidad solo palían el hambre de los campesinos.


Jorge López Hernández es maestro en economía por la UNAM e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales

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