| Por Abentofail Pérez

Cuando un gobierno carece de credibilidad, recurre en busca de ayuda y legitimidad a los viejos hitos históricos. Cuando las frases no pueden enmascarar por más tiempo la ilusión, se necesita, para hacerse pasar por progresista o revolucionario, cubrirse con los ropajes del pasado, con las frases de otros y las acciones heroicas de hombres que en otro tiempo y otra época jugaron un papel determinante y transformador.

Así, el gobierno que hoy tiene nuestro país ha buscado, desde que comenzó, hace ya un año, ocultar su verdadero contenido neoliberal y contrarrevolucionario en las gestas de otros tiempos, en las frases de otros hombres y en las hazañas verdaderamente revolucionarias de quienes le precedieron. El sacrificio de Francisco I. Madero, que por lo demás fue inútil al pretender detener con él el estallido revolucionario, es parodiado hoy por López Obrador quien se refugia en los votos de las pasadas elecciones para justificar la atrocidad que sobre los grupos más desprotegidos está llevando a cabo su gobierno. La bandera humanista y socialista que Felipe Ángeles empuñara hasta caer destrozado por las balas carrancistas, es manipulada hoy por su enemigo que, sin escrúpulo alguno, encubre el contenido de su política bajo la fuerza de las frases. 

De la misma manera han sido tratados Zapata, Villa y, sobre todo, Lázaro Cárdenas. No es necesario que salga ahora su vástago a aclarar que las acciones de Obrador contradicen la hazaña histórica del general cardenista, es por lo demás evidente. Sólo se precisa observar la política económica implementada por el presidente que, apenas a un año de su gobierno, ha demostrado favorecer los intereses de aquellos a quienes juró en campaña destruir, concediendo a los grandes potentados económicos de nuestro país las facilidades que necesariamente surgen de arrebatarle al pueblo lo poco que le queda para vivir con dignidad.

Como el monstruo mitológico Gerión, símbolo de la mentira y el fraude: con su “cara de hombre justo, tales eran sus facciones tranquilas, y el resto una serpiente de dar susto” como lo describe Dante en La divina comedia, así se nos aparece la figura de un hombre que con su prédica sirve al pueblo pero con sus actos lo traiciona. 

“Ahora se calumnia a las organizaciones que realmente defienden los intereses de los desprotegidos”

A su servicio tiene no sólo el presupuesto y las instituciones estatales, sino la pluma y el micrófono de meretrices del periodismo y la intelectualidad que no dudan en ponerse en movimiento a la orden del pagador en cuanto sus artimañas son descubiertas. No es novedad que los medios de comunicación sirvan a los intereses de quienes detentan el poder económico y político, pero es cierto que en este gobierno la insidia con la que se ataca a quienes no comulgan con el señor presidente se ha incrementado en su perfidia. 

El obradorismo, sin embargo, no es un fenómeno político singular, la coincidencia con el bonapartismo, que Marx criticara en su época, resulta esencialmente concordante: “Alianzas cuya primera cláusula es la separación; luchas cuya primera ley es la indecisión; en nombre de la calma una agitación desenfrenada y vacua; en nombre de la revolución los más solemnes sermones a favor de la tranquilidad; pasiones sin verdad; verdades sin pasión; héroes sin hazañas heroicas; historia sin acontecimientos”

Por ello es necesario, ahora que la verdad se esconde tras el embeleso de las frases y los ropajes históricos de una época fenecida, que se desenmascare al filibustero. Que se revele el contenido real de cada una de sus políticas en apariencia populares y de izquierda, pero en fundamento altamente dañinas para las clases populares. El enemigo se ha infiltrado en las filas del pueblo y éste, que en “épocas de malhumor pusilánime gusta de dejar que los voceadores más chillones ahoguen su miedo interior” (Marx) debe ser consciente del engaño si no quiere perecer en el mundo de esperanzas jamás cumplidas. 

Ahora que se persigue la verdad y se defiende la mentira; ahora que se calumnia a las organizaciones sociales que realmente defienden los intereses de los desprotegidos; ahora que la historia y sus héroes son manipulados para cubrir las mismas atrocidades que ellos combatieron, ahora más que nunca, es necesario que el pueblo sepa que su salvación depende de sí mismo, de su organización y su concientización. Existen ya fuerzas políticas que comienzan a emerger como alternativa; se les buscará frenar desde el poder y a su defensa tendrá que acudir el pueblo que las conforma. Es la única forma de salvarse de la fatalidad a la que está siendo empujado.


Abentofail Pérez es historiador por la UNAM e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
abenperon@gmail.com

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