Por Alan Luna

Dentro de la economía capitalista hay una legalidad de la producción, esto quiere decir que todo lo que se produce bajo este sistema está en sintonía con la lógica del modo de producción. Marx menciona que existe una tendencia a la hostilidad hacia el arte dentro del capitalismo, esto porque todo lo que se hace en él corresponde a las necesidades de reproducción del capital. En este sentido, hay una oposición entre el arte: una actividad eminentemente creadora del hombre, donde pone en juego toda su capacidad para desenvolverse, crear y transformar la naturaleza de acuerdo con sus aspiraciones e inquietudes y el capitalismo: un modo de producción que, como nos explica Marx en los Manuscritos del 44 niega dicha capacidad creadora del hombre para hacer que solo reciba órdenes y nunca se cuestione el estado de cosas existente.

Pensar esta contradicción de manera simple conduciría, o a la simplificación de los planteamientos de Marx, o tirar a la basura una idea tan valiosa por el hecho de que en la realidad resulte ser inoperante. El arte dentro el capitalismo no solamente no ha desaparecido, sino que en ocasiones experimenta momentos en los que brotan nuevas expresiones artísticas nada desechables como formas de exponer pensamientos profundos sobre la sociedad, es por esto que cabe el cuestionamiento acerca de la vigencia de la tesis de Marx acerca de la hostilidad natural del sistema de producción capitalista hacia el arte.

“En el arte existe la forma dominante, pero también las formas dominadas”

Por lo anterior, es mejor pensar la relación de manera más compleja pero más acertada. El que una tendencia o una visión del mundo sea la dominante no quiere decir que solamente ésta exista, de hecho, cuando mencionamos que una forma de ver el arte es dominante, es porque implícitamente notamos la existencia de las visiones subyugadas. Es similar a la contradicción que existe en la sociedad de acuerdo a una forma de pensamiento: existe la forma dominante pero también las formas dominadas.

En el caso del arte la contradicción subsiste porque, aunque la sociedad quiera destruir lo que en los textos tempranos de Marx se nombra como “esencia” del hombre, el hombre mismo se esfuerza por no ceder a esta imposición de la lógica de producción, el hombre crea aún en las condiciones adversas que les son dadas, hace lo posible por transformar la naturaleza de acuerdo a un fin y esto, en sí mismo, provoca que sea complicada la exterminación de las expresiones artísticas diversas.

El capitalismo no puede evitar la vida misma, y a lo largo de ésta el hombre necesariamente tiene contacto con la naturaleza exterior a su conciencia. Esta condición crea impresiones que dotan al ser humano de capacidades, preocupaciones y proyectos que luchan por expresarse de algún modo. En las condiciones hostiles hacia el hombre de la actualidad se juega una contradicción compleja: por un lado, la tendencia a menospreciar al arte por la naturaleza de lo que la sociedad busca, el arte no parece ser útil de acuerdo al concepto de utilidad pragmática que se tiene en la actualidad; por el otro, nuevas condiciones de existencia del hombre llevan la posibilidad de nuevas formas en que el artista puede expresarse. El campo de acción de los artistas de las clases dominadas es tan grande como su enemigo, el arte dominante, y tan potente como la reacción hacia toda expresión artística que intente cambiar el estado de cosas establecido por la clase dominante.

Alan Luna es investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
alunamojica@gmail.com

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