| Por Níobe Enciso

El portal de noticias RT publicó una nota titulada Estas 5 empresas poseen más dinero que países enteros. Las cinco empresas, en orden de poderío económico, son Walmart, Volkswagen, Apple, Amazon y Alphabet; todas ellas estadounidenses, con excepción de Volkswagen que es alemana.

La tesis central de la noticia era la siguiente: gracias a la globalización, algunas compañías han logrado aumentar tanto sus ganancias, que han rebasado niveles de ingreso de ciertos países. Además, en la nota se rescata de soslayo el hecho, innegable para las mayorías, de que el éxito de casi todas estas compañías se acompaña de su mala reputación debido a malas prácticas relacionadas con la búsqueda de la reducción de sus costos de producción. Finalmente, se menciona —también tangencialmente— que la brecha salarial entre los jefes ejecutivos y el resto de los empleados se ha ampliado debido a que los salarios de los primeros han aumentado considerablemente en los últimos cincuenta años.

Son varias las cuestiones que aquí se podrían analizar; sin embargo, me limitaré a hablar del fenómeno económico que reactivó la generación inmensa de riqueza por parte de las empresas más “exitosas” del mundo: la globalización, eufemismo usado para nombrar a las prácticas neoliberales.

Desde los ochenta las políticas económicas practicadas de manera hegemónica a nivel mundial son neoliberales. Lo anterior significó un debilitamiento importante de la intervanción del Estado sobre la economía debido a que consistió en una serie de medidas que “liberalizaron” diferentes aspectos de los mercados, provocando que aumentara el margen de ganancias de los grandes magnates. La participación del Estado se redujo a la del regulador que únicamente vigila el correcto funcionamiento de los mercados y que mantiene la supuesta paz social.

Pero el neoliberalismo no nació por generación espontánea. Marx, desde aquel entonces, consideró la expansión del capitalismo y la constitución del mercado mundial como tendencia inmanente; dijo que la propia subsistencia del capital depende de su expansión constante, de su reproducción cada vez más ampliada. La instrumentación de las políticas neoliberales ha tenido como finalidad primordial la de asistir al capital en esta necesidad, y el estado (como el gestor) se ha usado para ello. Fue así como el capital tendió a concentrarse y centralizarse.

Entendiendo lo anterior podemos decir que la globalización no es lo mismo que el mercado mundial —que se terminó de conformar desde el siglo xv—. Ésta, a diferencia del mercado mundial, es contraria al nacionalismo económico y político, pues transnacionaliza todo el sistema y sus contradicciones.

Los resultados de treinta y ocho años de modelo neoliberal en el mundo ya no son disimulables, como pudo ocurrir en otros momentos. El Informe sobre la desigualdad global 2018 muestra cómo la desigualdad se ha incrementado agudamente a nivel mundial: en las diferentes regiones contempladas el 10% más rico concentra en promedio el 49.5% de ingreso nacional; este dato ha crecido en diferentes grados, pero sin excepción, desde 1980. Desde entonces el 1% de mayores ingresos (dentro del que también existe una brecha significativa) percibió el 27% de crecimiento mundial y el 50% de menores ingresos el 13%; además, para los primeros hubo ascenso y para los segundos estancamiento; la clase media se contrajo. Si comparamos el comportamiento de la participación en el ingreso nacional del 1% de mayores ingresos versus la del 50% de menos ingresos en EEUU —el país capitalista por excelencia— las trayectorias son totalmente opuestas. El informe reconoce que las causas son la distribución de la riqueza y que desde 1980 la propiedad de la creación de la riqueza ha pasado a engrosar al sector privado notablemente. Finalmente agrega que la tendencia de la riqueza privada ha sido aumentar en términos netos (sin afectaciones por las crisis y burbujas) mientras los gobiernos se han vuelto más pobres, perdiendo la capacidad para revertir la situación. La tendencia continuará y agravará lo ya grave, en caso de que las condiciones no cambien.

Contamos pues con un capitalismo inflexible, irreformable por racionalidad de los que beneficia. No es cierta la teoría del goteo. La crítica de Marx a la acumulación es válida aún hoy; Marx nos alertó sobre los riesgos. El Manifiesto comunista plantea que la expansión global del capitalismo se convertirá en la principal fuente de inestabilidad del sistema internacional, pero también que el sistema no va a caer solo y que por ello se requieren concientización y organización social.

Níobe Enciso es economista por la UNAM e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
niobe.ez@hotmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s