| Por Vania Sánchez

Nuestro país es importador neto de granos básicos: aproximadamente 85% del arroz que consumimos durante el año pasado se importó, y lo mismo ocurrió con 70% del trigo harinable y 10% del frijol; y aunque en maíz blanco somos autosuficientes, 80% del maíz amarillo que se utiliza en México se importa también.

El gobierno de AMLO anunció un programa de precios de garantía que, a decir suyo permitirá a México alcanzar la autosuficiencia alimentaria. El programa está destinado a los dos millones de productores que poseen entre 5 y 20 hectáreas.

Los problemas de la producción agrícola difieren entre cultivos y regiones; para solucionarlos habría que diseñar estrategias caso a caso. Pero en general, la agricultura mexicana de este grupo de productores medianos se realiza en condiciones de producción muy atrasadas. Por ejemplo, de acuerdo con INEGI sólo 21% de las unidades productivas cuentan con sistema de riego y en la mitad de estos casos, el sistema de riego consiste en canales de tierra; solo 23% utiliza sembradora y 14%, cosechadora; y la mitad de los tractores empleados tienen más de 15 años de vida. Los resultados de estas condiciones de producción son bajas productividad y rentabilidad. Por ejemplo, en la producción de frijol, en México se obtienen 700 kg. por ha mientras que los campos norteamericanos arrojan 2000 kilos. En el caso del arroz, en México se obtienen en promedio 6 toneladas por ha, y en Estados Unidos, 9 toneladas.

La política de los precios de garantía no modificará la capacidad productiva real del campo mexicano, no abatirá la dependencia del exterior que ya existe. Esta política no es más que otro programa de asistencia social para paliar la pobreza de los productores campesinos a los que el modelo económico no les deja otra salida, pero para los que las cosas no cambiarán en el largo plazo y, en cambio, ahondará la diferencia de productividades entre los campesinos y los productores comerciales.

Para los pueblos, la seguridad alimentaria es una condición básica para su existencia, aún más para los que pretendan su soberanía. México necesita una política eficaz para elevar la producción agrícola, y no paliativos en busca de votos.

Vania Sánchez es doctora en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona e investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
vastrujillo@gmail.com

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