| Por Alan Luna

La literatura de Flaubert no ha sido olvidada por los lectores actuales: aún se ven en las librerías ediciones recientes de los textos más emblemáticos del autor francés. Por eso es importante analizar su relevancia y actualidad.

Son tres los textos clave de Flaubert: Madame Bovary, Salambó y La educación sentimental. Fue Salambó el que le dio, según el propio artista, la mayor fama, mientras que La educación sentimental no fue bien recibida por el público, y fue hasta después de su muerte que se vio la originalidad del tema tratado en la novela.

Los tres textos, aunque desde diferentes temas, tratan de reflejar objetivamente las condiciones en que se desenvolvía una época, las preocupaciones, la forma de vida y la concepción del mundo por medio de la cual los hombres continúan su existencia.

Salambó es una novela histórica que relata los tiempos de Amílcar Barca en Cartago. La historia se ubica al término de la Primera Guerra Púnica, cuando se lleva a cabo la rebelión de los mercenarios que, no viendo la paga por sus servicios a Cartago, deciden hacer la guerra a los cartagineses para cobrarse por mano propia lo que no quería ser entregado voluntariamente.

No son las hazañas de un héroe lo que le interesa relatar a Flaubert. Amílcar no es intachable, es simplemente una persona histórica, es decir, determinada por su sociedad, por sus propios intereses y por los intereses de su clase. Salambó, antes que el relato de la vida de Amílcar, o de Salambó, hija de aquél (personaje inventado por el propio Flaubert), es el relato de las crueldades de la guerra, y dentro de estas condiciones, nadie está exento de culpa.

El relato se va tejiendo en una línea de traiciones, alianzas, falacias retóricas para poner a unos contra otros, batallas que nada tienen que ver con los honores de la épica. Amílcar, a quien menos podemos criticar según la moral contemporánea, llega a sacrificar a un niño esclavo con tal de no entregar a su hijo Aníbal a los sacerdotes para aplacar a los dioses que, según ellos, exigían el sacrificio de sangre joven para acabar con los dolores de la guerra. Se muestran de esta manera las formas crueles de un proceso que, aunque toma apariencias individuales, representa los intereses de distintas clases sociales que se juegan su fortuna con las condiciones históricas que se les presentan.

En La educación sentimental el contexto es muy distinto pero el propósito es idéntico: exponer la complejidad de la vida en un conflicto que cimbra las bases de la sociedad. En este caso el conflicto es la Revolución en Francia de 1848, retratando claramente las costumbres de ese tiempo se nos deja ver de manera cruda todos los vaivenes de la vida del hombre. Pretende ser una novela realista, razón por la que en su tiempo no llega a ser apreciada, pues sale de los cánones de la literatura de ese momento.

En este sentido podemos decir que Flaubert inaugura prácticamente toda una corriente de literatura francesa, pues grandes literatos como Émile Zola o Guy de Maupassant, se inspiraron en este texto para encontrar la forma en la que querían retratar la realidad francesa de su tiempo, creando así el naturalismo. La realidad y la sinceridad con la que nos habla Flaubert, la forma en que retrata los problemas más pequeños y cómo en estos se muestran los grandes problemas, son algunas de las causas por las que esta literatura aún tiene mucho que decir a los lectores de hoy.

Alan Luna es investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
alunamojica@gmail.com

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